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El misterio sobre los nuevos destinos de Calvo y Ábalos desconcierta al PSOE
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EN SEPTIEMBRE HABRÁ NOVEDADES

El misterio sobre los nuevos destinos de Calvo y Ábalos desconcierta al PSOE

El poder que ha demostrado Sánchez con la remodelación, así como el mutismo en el que mantiene sus planes sobre el futuro PSOE, han creado sensación de desconcierto en sus filas

Foto: La exvicepresidenta Carmen Calvo y el exministro José Luis Ábalos. (EFE)
La exvicepresidenta Carmen Calvo y el exministro José Luis Ábalos. (EFE)

En el PSOE aún se están preguntando qué ha pasado con José Luis Ábalos para que haya pasado de ser la mano derecha del presidente a un dirigente proscrito. Desde el acto de traspaso de carteras a su sucesora en el Ministerio de Transportes, Raquel Sánchez, no se ha vuelto a saber de él. No se le ha visto. ¿Una razón de ámbito personal?, ¿un escándalo aún oculto, pero que terminará estallando?, ¿un roce con el jefe que no ha perdonado? Las hipótesis se han quedado en un rincón del imaginario socialista a la espera de noticias, que se producirán en septiembre, como indican fuentes de la dirección del partido. La consigna, apuntan, es clara: mejor no dar pistas ahora; en un mes, las dudas quedarán resueltas.

Sucede con Ábalos, al que un importante sector del partido se resiste a darlo por muerto, políticamente hablando. Algunos dirigentes consultados lo sitúan en la portavocía del Congreso, en sustitución de Adriana Lastra, a quien mantienen al frente de la sede del PSOE, en la calle Ferraz de Madrid y en interlocución constante con Pedro Sánchez. Otros, más comedidos, opinan que se refugiará en su escaño de diputado por Valencia y que, quizá, recalará en la Presidencia de una comisión parlamentaria. Nadie le excluye de la política. Estará en primer plano o en segundo, debajo de los focos o entre bambalinas, pero nunca fuera.

Foto: Trabajos de una exhumación en el cementerio de Castelló para recuperar los cuerpos de ocho personas represaliadas por el franquismo. (EFE)

Con Carmen Calvo, sin embargo, la intriga es más limitada. La rumorología que se ha extendido por las filas socialistas es la que han propulsado los medios de comunicación. Algunos han precisado que la presidencia del PSOE, un cargo más honorífico que ejecutivo, será su hábitat político a partir del próximo otoño. Otros consideran que está más cerca del Consejo de Estado, en el que aterrizará en cuanto haya una plaza vacante. Las fuentes consultadas por El Confidencial tampoco la ven lejos de la política, pero sí en una posición de más postín. Sobre los motivos de su destitución hay, también, menos preguntas. "Estaba muy quemada", señala un cargo de la formación. "Entre la comunicación y las peleas con Unidas Podemos, se inmoló", dice otro. La extenuación es una causa que nadie descarta.

El escudo parlamentario

De todos los ministros que fueron cesados, solo Calvo y Ábalos ocupan sendos escaños del Congreso. El Partido Socialista hizo algo curioso al poco de consumarse la investidura de Sánchez, y en consecuencia, de formarse el nuevo Gobierno. Curioso pero inteligente, a la vista de los acontecimientos.

Muchos de los que fueron nombrados ministros renunciaron al acta de diputados/as con la finalidad de dejar paso a candidatos que garantizaban dedicación completa al trabajo parlamentario. Sabía la dirección del PSOE que las votaciones serían muy ajustadas como consecuencia de la aritmética parlamentaria y de la complejidad para tejer alianzas. Como era necesaria la participación de los 120 diputados conseguidos en las elecciones, no se podían correr riesgos con probables ausencias de ministros, un día de viaje oficial en el extranjero, otro día en una conferencia sectorial...

Así que en febrero, más o menos un mes después de constituirse el Ejecutivo, dejaron sus escaños Fernando Grande-Marlaska, Juan Carlos Campo, Margarita Robles, Teresa Ribera, Pedro Duque o Isabel Celaá, por citar algunos ejemplos. Por ello, cuando el sábado 10 de julio el presidente comunicó los ceses a los afectados, solo dos contaban con el refugio del Congreso.

Foto: Carmen Calvo participa este miércoles en el Foro Cadena Ser Cantabria celebrado en Santander. (EFE)

En septiembre se retomará la actividad parlamentaria y Calvo y Ábalos se dejarán ver por el hemiciclo, si es que forman parte del cupo de asistencia del grupo, una de las limitaciones de aforo impuestas por la pandemia. En caso de que las restricciones se erradiquen, resultará llamativo, al menos durante las primeras sesiones plenarias del mes, ver a quienes fueron dos 'mandamases' del Gobierno sin la puesta en escena de los ministros.

Los más veteranos en el Congreso, tanto políticos como periodistas, saben que una de las reacciones más comunes en los ex altos cargos gubernamentales que vuelven a la Cámara es el vacío y cierta orfandad. De entrar al patio rodeado por asesores y personal de seguridad a entrar solos; de recibir decenas de llamadas a no recibir ninguna. De acaparar los planos de las televisiones a recibir, acaso, una petición aislada para un café en la tercera planta del edificio contiguo al palacio. También están los que sienten una felicidad inmensa por haberse quitado de encima toneladas de responsabilidad y kilos de presión.

Puede que Calvo y Ábalos sean de los primeros o de los segundos, o de ambos. Las fuentes del PSOE contactadas por El Confidencial explican que sus bagajes serán tenidos en cuenta por la dirección del grupo parlamentario, aunque piden no aventurar demasiado porque la decisión la tomará Pedro Sánchez, si no la ha tomado ya.

El futuro de Adriana Lastra. Otro misterio

A quien ven en el Congreso durante lo que queda de legislatura es al exministro de Transporte y exsecretario de Organización, pues a este puesto, el tercero en importancia en el anterior organigrama del partido, tras los puestos del propio Sánchez y de Lastra, también renunció. Quienes conocen a Ábalos cuentan que la marcha del Gobierno le dolió especialmente, aunque en vez de recurrir al rencor y a esparcir intimidades políticas, ha escogido el silencio. Dirigentes consultados creen que ese mutismo sería el peaje a pagar por el destino que le aguarda. Mientras unas fuentes apuntan a la portavocía, otras lo descartan de plano. "Habrá cambios, sin duda, pero dudo que sea el de Lastra por Ábalos", apostilla un cargo autonómico del PSOE.

Pase lo que pase, las formas de Sánchez en la toma de decisiones sobre sus equipos han vuelto a sembrar el desconcierto. Al margen de la marcha de Iván Redondo, que nadie en el partido lamenta, las demás destituciones y designaciones han retratado el poder total del presidente y del secretario general en los márgenes del Partido Socialista. Apuntan las fuentes que hará gala otra vez de ese poder en el congreso federal de octubre, momento previsto para una reestructuración del partido en todos los niveles. O en casi todos.

placeholder La vicesecretaria general del PSOE, Adriana Lastra. (EFE)
La vicesecretaria general del PSOE, Adriana Lastra. (EFE)

Según la versión de las fuentes, la sintonía entre Lastra y el responsable de Organización en sustitución de Ábalos, Santos Cerdán, antes su número dos, es buena, y los dos trabajan coordinados en los preparativos del cónclave de Valencia. También es cierto que Sánchez está muy pendiente y no quiere que quede nada en la improvisación.

La voracidad que ha demostrado el líder con la remodelación del Gobierno puede que se vea en el partido dentro de dos meses. Es una incógnita qué sucederá con la actual portavoz parlamentaria y vicesecretaria general. Unas fuentes dan por hecho que es intocable, y más tras una crisis en el Ejecutivo que ha puesto en valor al PSOE. Otras opinan que dejará sus funciones en el Congreso. "Un hombre la sustituirá, y no será Ábalos", aventura una fuente. En unas semanas se comprobará quién está mejor informado o quién tiene mejor olfato. Por ahora, misterio.

En el PSOE aún se están preguntando qué ha pasado con José Luis Ábalos para que haya pasado de ser la mano derecha del presidente a un dirigente proscrito. Desde el acto de traspaso de carteras a su sucesora en el Ministerio de Transportes, Raquel Sánchez, no se ha vuelto a saber de él. No se le ha visto. ¿Una razón de ámbito personal?, ¿un escándalo aún oculto, pero que terminará estallando?, ¿un roce con el jefe que no ha perdonado? Las hipótesis se han quedado en un rincón del imaginario socialista a la espera de noticias, que se producirán en septiembre, como indican fuentes de la dirección del partido. La consigna, apuntan, es clara: mejor no dar pistas ahora; en un mes, las dudas quedarán resueltas.

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