El enfrentamiento con Igualdad pone la puntilla a Calvo, fiel escudera de Sánchez
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CRISIS DE GOBIERNO

El enfrentamiento con Igualdad pone la puntilla a Calvo, fiel escudera de Sánchez

La salida de la vicepresidenta primera del núcleo de poder del 'sanchismo' evidencia las tensiones vividas con Podemos y el cambio de etapa en las relaciones con Cataluña

placeholder Foto: Carmen Calvo con Irene Montero. (EFE)
Carmen Calvo con Irene Montero. (EFE)

Carmen Calvo resucitó políticamente de la mano del ‘sanchismo’ y ha sido el mismo que la aupó, Pedro Sánchez, quien ha decidido que su etapa en la primera línea ha terminado. La puntilla se la ha puesto el pulso abierto con el Ministerio de Igualdad por la ley trans, que ganó Irene Montero, logrando llevar al Consejo de Ministros una norma que Calvo intentó frenar durante meses, con tensiones que se extendieron al seno del PSOE y dificultades con la portavoz parlamentaria Adriana Lastra.

Una pugna que dividió a las feministas del PSOE y que ha ocasionado una importante erosión a la vicepresidenta, con roces en el Consejo de Ministros y tensiones que han acabado motivando su salida. La convivencia con Calvo y algunos ministros se había hecho difícil. Superados los indultos en Cataluña y encauzadas unas nuevas relaciones políticas con Cataluña, fuera de los tribunales y en una mesa de diálogo de corte político y no judicial, fuentes del Gobierno aseguran que el papel de Calvo iba a ser mucho menos relevante. Finalmente abandonará el Consejo de Ministros, como avanzó 'El País'.

Esta cordobesa, especialista en Derecho Constitucional, que había formado parte de los gobiernos de Manuel Chaves en Andalucía como consejera de Cultura allá por 1996 para después integrarse como ministra en el primer Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero (2004 a 2007), volvió a la primera línea política casi diez años más tarde cuando decidió apostar por Sánchez en las primarias que rompieron al PSOE. Desde ese equipo comenzó a escalar posiciones hasta que el presidente le confió algunas de las cuestiones más delicadas de sus gobiernos. Por un lado, la negociación con Cataluña y todo el embrollo jurídico por el 'procés'. Por otro, una de las banderas más importantes para el PSOE de Sánchez, la igualdad y el feminismo.

El pacto con Unidas Podemos para el gobierno de coalición supuso el primer golpe a Calvo, que intentó sin éxito negociar un primer acuerdo que desembocó en la repetición de elecciones generales. Sin tiempo que perder para formar gobierno y tras el abrazo de Sánchez con Pablo Iglesias, Calvo tuvo que enfrentarse a la pérdida más dolorosa para muchos en el PSOE en esta coalición, las políticas de igualdad. Desde entonces, el conflicto abierto entre la ministra Irene Montero y Calvo ha ido cada vez más y ha sido la cordobesa la que ha perdido el pulso. La vicepresidenta quedó a los pies de los caballos y la autodeterminación de género salió adelante en el proyecto legislativo sobre transexualidad. La tramitación de la nueva ley del sí es sí, el proyecto de ley de libertad sexual, venía a confirmar quién ha ganado la partida.

Calvo era también enlace del Gobierno con Ferraz y la dirección del PSOE. Las tensiones entre Moncloa, de la mano de Iván Redondo, y el partido, con el ministro y secretario de Organización José Luis Ábalos, se habían hecho evidente en varios episodios en los últimos meses, desde las elecciones catalanas a las primarias en Andalucía. Dos núcleos de poder que Sánchez ha decidido también abortar de forma salomónica, salen Ábalos y Redondo. El papel de Calvo por lo tanto también era prescindible como enlace entre partido y gobierno en la nueva estructura de poder alumbrada por Sánchez.

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