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Andorra se despide de su histórica central de carbón sin plan de transición ni alternativa
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PROMESAS INCUMPLIDAS

Andorra se despide de su histórica central de carbón sin plan de transición ni alternativa

Ni el Ministerio de Transición Ecológica ni el Gobierno regional ofrecen un proyecto creíble para los trabajadores. El único empleo que se genera es el ligado a los trabajos de desmantelamiento

Foto: Central térmica de Andorra. (Cedida)
Central térmica de Andorra. (Cedida)
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Con el compromiso ante la Unión Europea para reducir su impacto ambiental, el Gobierno central incentivó el cierre de las centrales térmicas en tiempo récord y sin trazar un plan definido y con plazos de transición para estas zonas mineras. En 2021, ya se ha decretado el fin de la actividad en ocho instalaciones de carbón en todo el país y tres más se sumarán a la lista al finalizar el año. Por lo que solo quedarán dos recursos en activo en 2022. Y el mejor ejemplo de esas prisas lo encarna la histórica central de carbón de Andorra (Teruel), que está siendo desmantelada por Endesa sin tener un proyecto alternativo para revertir el perjuicio económico en la región. A día de hoy, el único empleo que se crea es el que se necesita para las labores de cierre en una infraestructura que ha vertebrado la economía de las cuencas mineras turolenses durante décadas.

Foto: Central térmica de Andorra, propiedad de Endesa, en Teruel.

El anuncio, hace ya dos años por parte del Gobierno para la reconversión de las centrales térmicas, vendido a bombo y platillo, suscitó recelo en la comarca. Lo hizo la ministra de Transición Ecológica, Teresa Ribera, y lo secundó el presidente de Aragón, Javier Lambán, quien llegó a prometer la instalación de hasta cinco empresas en 2019 de las que hasta ahora nada se sabe.

De las promesas a los hechos no hay nada. La comarca turolense reclama compromisos al Gobierno central mientras ve cómo la zona poco a poco pierde peso económico y sucumbe a la desesperación. Es el fin de una central térmica que, paradójicamente, está siendo la solución en otros puntos de Europa por los altos precios del gas.

Sin plan de transición

El cierre de la central térmica de Andorra fue un mazazo para una zona que siempre creció al calor del carbón. Las promesas, compromisos y el plan por la reindustrialización quedaron en nada. Dos años después, la situación es preocupante. Tanto es así que el único motor económico de la zona es el proceso de desmantelamiento de la infraestructura que promueve Endesa.

placeholder Foto de protestas sindicales en la central. (Cedida)
Foto de protestas sindicales en la central. (Cedida)

Desde los sindicatos reconocen que la incertidumbre es más que evidente y “la gran mayoría de los trabajadores de la central térmica han dejado Andorra o están pensando en irse a otras provincias en busca de trabajo”. En declaraciones a este diario, el alcalde del municipio, Antonio Amador, insiste en reclamar un plan concreto que tenga financiación y los detalles de ejecución tras el cierre de la planta. “El paso del tiempo hace que no haya esperanza en la zona ni confianza en que la reconversión sea un éxito. Hay una absoluta decepción”, detalla.

“No entendemos las prisas por cerrar. Tras el cierre de las minas y ahora el cierre de la central sin alternativa, la situación es desastrosa”, explica el presidente del comité de Empresa de la central térmica de Andorra, Alejo Galve, a El Confidencial. En cuanto al empleo de los más de 300 trabajadores que daban vida a la planta, una gran parte decidió buscar trabajo en otras empresas del país y una minoría está aún cobrando el subsidio por desempleo a la espera de una solución mientras realizan cursos de formación. “Quieren seguir trabajando en su municipio y están cansados de que solo haya promesas de un plan de transición justa que lleva dos años sin firmarse”, insiste Galve.

placeholder La vicepresidenta tercera del Gobierno, Teresa Ribera, y el presidente de Aragón, Javier Lambán. (EFE/Antonio García)
La vicepresidenta tercera del Gobierno, Teresa Ribera, y el presidente de Aragón, Javier Lambán. (EFE/Antonio García)

Hace pocos días, el presidente de Aragón, Javier Lambán, lanzó un mensaje de urgencia a la ministra Teresa Ribera para disponer del convenio para la transición justa y que la zona "no desespere y tomen decisiones irreversibles", como "abandonar su residencia en Andorra". El dirigente insistió en que siempre que tiene oportunidad "urge" a que se cierre el proyecto. Sin embargo, la realidad es que dos años después no hay nada de nada.

Un desmantelamiento y varios proyectos

El actual desmantelamiento de la central térmica, con un coste de 60 millones de euros, y adjudicado por Endesa a la UTE Moncobra-Rehabilita, está movilizando a 140 personas de mano de obra. Según el compromiso de la compañía con los sindicatos, el 80% provienen de la zona de Andorra. A día de hoy, el único proyecto que da algo de alivio a la zona es el nudo de evacuación de la central.

Foto: Empleados de la refinería de Repsol en A Coruña marchan contra el ERTE, en abril. (EFE)

Es decir, el acceso a los 1,3 GW (gigavatios) de potencia energética que dejó libres la central térmica y que está en proceso de adjudicación por concurrencia competitiva entre aquellas firmas que presenten proyectos de energías renovables en la zona. Y siempre y cuando generen empleo estable. “No tenemos ninguna alternativa más que el nudo de la central térmica porque conocemos un plan de acompañamiento con los plazos establecidos”, remarca el líder sindical de UGT, Alejo Galve.

Por su parte, el Ministerio de Transición no deja de recordar que hay más de 140 iniciativas previstas en la comarca turolense para recuperar el medio millar de empleos que generaba el carbón. A su vez, Endesa anunció una inversión de más de 1.487 millones de euros para construir un centro gigante de energía renovable de 1.725 MW de potencia. Parte de esta propuesta albergará la mayor planta solar en construcción en Europa. Una iniciativa que, según critican los sindicatos, no genera empleo ni vertebra el territorio, por lo que exigen un plan de transición justa para no perder los puestos que daba la central térmica de Andorra.

Con el compromiso ante la Unión Europea para reducir su impacto ambiental, el Gobierno central incentivó el cierre de las centrales térmicas en tiempo récord y sin trazar un plan definido y con plazos de transición para estas zonas mineras. En 2021, ya se ha decretado el fin de la actividad en ocho instalaciones de carbón en todo el país y tres más se sumarán a la lista al finalizar el año. Por lo que solo quedarán dos recursos en activo en 2022. Y el mejor ejemplo de esas prisas lo encarna la histórica central de carbón de Andorra (Teruel), que está siendo desmantelada por Endesa sin tener un proyecto alternativo para revertir el perjuicio económico en la región. A día de hoy, el único empleo que se crea es el que se necesita para las labores de cierre en una infraestructura que ha vertebrado la economía de las cuencas mineras turolenses durante décadas.

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