HACIA EL CÓNCLAVE DE LOS SOCIALISTAS

Javier Fernández renuncia a abrir el congreso del PSOE y a defender la labor de la gestora

Aunque aún está por fijar el orden del día del cónclave, el presidente de la cúpula interina tiene en mente no dirigirse a los delegados. En su entorno recuerdan que no es un dirigente "cínico"

Foto: Javier Fernández saluda a Pedro Sánchez a su llegada a Ferraz el pasado 15 de mayo para el debate de los tres candidatos. (EFE)
Javier Fernández saluda a Pedro Sánchez a su llegada a Ferraz el pasado 15 de mayo para el debate de los tres candidatos. (EFE)

Javier Fernández no se despedirá como presidente de la gestora del PSOE. A todos los efectos, está de salida. Tanto de la Federación Socialista Asturiana (FSA) que ha dirigido durante los últimos 17 años como de la cúpula provisional de la que se hizo cargo el pasado 1 de octubre, cuando el partido se derrumbaba tras una guerra cruenta que concluyó con la dimisión de Pedro Sánchez. Ahora el secretario general ha sido restituido por la militancia de forma inapelable y será coronado de nuevo en el 39º Congreso Federal, que se celebrará en Madrid del 16 al 18 de junio. En el cónclave estará Fernández, pero no será él quien oficie de anfitrión. A día de hoy, tiene decidido que no dirigirá ningún discurso político al plenario, al millar de delegados encargado de discutir y votar el nuevo proyecto socialista y elegir los órganos de dirección.

El orden del día del congreso se halla todavía abierto, y es una de las cuestiones sobre las que tienen que trabajar, de un lado, la gestora —la que dispone todavía del poder ejecutivo del PSOE—, y de otro, el equipo de Sánchez, quien tendrá la última palabra en todo. Por eso todavía sobrevuela una cierta incertidumbre sobre el desarrollo del cónclave. Hay tiempo por delante, algo más de dos semanas para que esté todo a punto.

La liturgia de los congresos del PSOE ha sido siempre la misma: se abren con un discurso del secretario general saliente, en el que defiende el informe de gestión de su ejecutiva, y que luego es votado por los delegados. También se somete a examen de los compromisarios la labor del comité federal —el máximo órgano de poder— y de la comisión de ética y garantías. Pero el partido llega a este 39º Congreso sin una ejecutiva, puesto que esta decayó el pasado 1 de octubre, una vez que Sánchez presentó su dimisión tras horas de violento forcejeo en el comité federal.

Al comienzo de los congresos del PSOE, se debaten y se votan los informes de gestión de los órganos federales: ejecutiva, comité y comisión de garantías

La gestora, el órgano ejecutivo que sustituyó a la dirección del dirigente madrileño, sería en este caso quien podría presentar el informe de su gestión al frente del PSOE en los últimos ocho meses. Pero no lo hay. En los \'congresillos\' provinciales e insulares del pasado fin de semana —en los que se eligieron a los 1.035 delegados, 1.004 con derecho a voto— no hubo un primer pronunciamiento porque la cúpula de Javier Fernández prefirió no redactarlo. El presidente de la gestora, no obstante, sí podría dirigirse al plenario del 39º Congreso el sábado 17 para hilar un discurso político de bienvenida. Pero, salvo que cambie de opinión en estas dos semanas, su intención es no hacerlo. Ni tampoco lo hará quien ha ejercido de número dos, de responsable de Organización y portavoz de la cúpula interina, Mario Jiménez. Ahora bien, "nada está al cien por cien cerrado y todo se irá viendo en los próximos días", previenen fuentes cercanas al dirigente andaluz..


No hay espejo respecto a 2000

Para hallar una situación parecida a la actual hay que remontarse al 21 de julio de 2000, a la apertura del 35º Congreso, el que acabó ganando José Luis Rodríguez Zapatero. El PSOE llegaba a la cita en manos también de una gestora —comisión política, se llamó entonces— presidida por el jefe de la Junta, Manuel Chaves, que asumió las riendas de Ferraz tras la dimisión de Joaquín Almunia, consecuencia de su patinazo en las elecciones generales de marzo de ese año. El entonces presidente andaluz sí defendió en la inauguración el informe de gestión de su dirección temporal y mandó un mensaje de confianza a los delegados.

En el 35º Congreso, Chaves sí defendió la tarea de la comisión política que encabezaba, pero en aquel arranque aún no estaba elegido aún el líder

La situación hoy es parecida, sí, pero no es exactamente la misma. Porque aquel cónclave arrancó ese viernes con cuatro candidatos sobre la mesa —José Luis Rodríguez Zapatero, José Bono, Matilde Fernández y Rosa Díez— y hasta con un sistema de designación del líder y de su dirección que se cambió sobre la marcha. Un día después, el sábado 22, los compromisarios votaron al nuevo jefe de los socialistas, y al día siguiente, su propuesta de ejecutiva, en la que Chaves fue designado presidente del partido. Sin embargo, el PSOE aterrizará a su 39º Congreso con el secretario general elegido hará un mes, y legitimado por las bases. No tendrá ni que ser ratificado en el cargo por los delegados, como sí ocurrió en el cónclave extraordinario de 2014, porque las primarias han sido, por vez primera, vinculantes. En la práctica, la orientación estratégica de los socialistas ya descansa en Sánchez. Él será, por ejemplo, quien decida el sentido del voto de su grupo en la Cámara Baja respecto a la moción de censura de Podemos contra Mariano Rajoy.

Javier Fernández renuncia a abrir el congreso del PSOE y a defender la labor de la gestora

Fernández considera que "no tiene sentido" alguno abrir el cónclave y resumir la difícil tarea de la cúpula provisional a la que llegó casi a rastras, según confirman a este diario fuentes de su total confianza. Hay varias razones que influyen en su decisión, que rompe el guion establecido en la convocatoria del cónclave. Primero, el resultado tan contundente de las primarias: la clara victoria de Sánchez por un 50,26% y la contundente derrota de quien era su candidata, Susana Díaz, por un 39,90%. Además, el madrileño se impuso con rotundidad en su federación, Asturias (53,41%-39,62%), un batacazo que no hizo sino "ratificar" su decisión de no optar a la reelección como jefe de la FSA en el congreso regional que se celebrará en septiembre. Segundo motivo: la ponencia marco. El documento impulsado por la gestora y coordinado por Eduardo Madina y José Carlos Díez ha sido enmendado casi en su totalidad por el equipo del ganador, que al disponer de más del 50% de los delegados, podrá sacar adelante su proyecto sin problemas. Esa mayoría podría tumbar el informe de Fernández si lo presentara. Sánchez controla el cónclave y los representantes responden por él, uno de los látigos de la dirección interina.


"¿De qué se rinde cuentas?"

"Javier prefiere dejar a otros la apertura del 39º Congreso. La gestora en todo caso da cuentas ante el comité federal, y ya lo hizo. Pero ha sido tan criticada su gestión... Javier no quiere hacer un papelón. No necesita ningún atril y no quiere ser un cínico. Él es coherente con lo que hace y prefiere que las cosas vayan a su ritmo", señala un dirigente muy cercano. Fernández sabe que sus palabras generarían enorme expectación. Es además un dirigente franco, al que le resulta difícil ocultar lo que piensa. Y se ha demostrado: en este tiempo no se ha privado de fustigar a Sánchez, sin citarlo, por querer hacer del PSOE "una plataforma electoral al servicio de un líder" o por buscar un giro que solo convenza a los "votantes más fervorosos". En Fernández también ha influido la "sucesión de insultos a la gestora, la deslegitimación permanente" por parte de los sanchistas, según indican desde la cúpula provisional. De modo que prefiere "no tensionar más a la organización" en la apertura de una nueva etapa y pasar así a un segundísimo plano. Otro gallo habría cantado de haber vencido Díaz: el dirigente asturiano sonaba como presidente del PSOE. Pero lo que depararon las urnas del 21 de mayo fue una derrota profunda.

Javier Fernández saluda a Susana Díaz el día del debate en Ferraz, el pasado 15 de mayo. (EFE)
Javier Fernández saluda a Susana Díaz el día del debate en Ferraz, el pasado 15 de mayo. (EFE)


Opera igualmente que este 39º Congreso se celebra más de cinco años después del anterior ordinario [el número 38], el de febrero de 2012, que enfrentó en Sevilla a Alfredo Pérez Rubalcaba y Carme Chacón. "¿De qué se rinde cuentas ante los delegados? ¿De la gestión de la ejecutiva de Alfredo, que salió de Ferraz en 2014, de la de Pedro, que cayó el pasado 1 de octubre, o de la gestora, que ahora mismo está conviviendo con un secretario general ya elegido?", se preguntan retóricamente en la dirección provisional para explicar otra de las razones que han llevado al presidente asturiano a replegarse. Lo cierto es que hace cinco años que no se debate en el plenario un informe de gestión. La última vez fue en aquel cónclave de 2012, y lo hizo Zapatero [aquí en PDF], como líder saliente. Rubalcaba sí intervino ante los delegados en 2014, pero no defendió su labor como jefe de los socialistas porque se despidió en un congreso extraordinario, cuya función es únicamente la de elegir un secretario general y nuevos órganos, pero no debate sobre el proyecto político. Este 39º Congreso sí es ordinario, pero no hay ejecutiva que deba reportar de su trabajo ante los compromisarios.

En el equipo de Sánchez ven normal que la gestora rehúse defender su labor, porque ha sido "desautorizada" por las bases en las primarias

En el equipo de Sánchez ya están al corriente de la decisión de Fernández. La respetan y la ven lógica. "¿Qué gestión va a lucir una gestora que ha estado demasiado tiempo dirigiendo Ferraz? Su modelo es el que precisamente han rechazado las bases en las primarias. ¿Van a votar los delegados una labor que ya ha sido desautorizada por la militancia? ¿Van a aplaudir a alguien que ni siquiera quiso felicitar a Pedro la noche de las primarias? Otra cosa habría sucedido si hubiera ganado Susana. La propia gestora ha renunciado a defender su ponencia, y sus dos coordinadores, Madina y Díez, han optado por no defenderla. La gestora ha renunciado a tener su espacio en este 39º Congreso porque ha perdido en las urnas", reflexiona una colaboradora del líder. De cualquier modo, el papel de los 11 integrantes de la ejecutiva temporal tendrán un papel anecdótico: no intervendrán y no podrán votar, al no ser delegados.


Última reunión de la cúpula: 6 de junio

¿Qué suplirá el sábado 17 de junio el discurso inaugural del jefe de la cúpula interina? Aún no está definido, según aseguran en su gabinete. La decisión corre nuevamente a cargo de Sánchez. En todo caso, al \'speech\' inicial de quien el líder elija, si es que lo hay, seguirá el debate sobre la ponencia en comisiones —la política, la socioeconómica y la de estatutos—. No se prevé discusión sobre los informes de gestión de los otros dos órganos: el comité federal, que preside el eurodiputado José Blanco — y que ya elaboró una simple recensión de sus reuniones en estos años y de las decisiones adoptadas [aquí el ejemplo de 2012 en PDF]— y la comisión de ética y garantías —que también entregó un resumen de su actividad a la cúpula interina—. En los congresos ordinarios típicos, de lo que se delibera es de la gestión de la ejecutiva saliente, porque es quien asume la dirección política del PSOE. Eso es lo importante, y no tanto el mero relato que envían al cónclave, para su validación, el comité y la comisión de garantías.

Aún no está claro cómo se armará la inauguración del cónclave. Para Sánchez, no obstante, será más relevante la clausura, ante más de 4.000 personas

La gestora, pues, está ya en modo despedida y cierre. El lunes, el equipo de Jiménez se cita con el de Sánchez para seguir avanzando en los preparativos del cónclave. Y el martes 6 de junio la cúpula interina celebrará la que será previsiblemente su última reunión para liquidar todos los asuntos pendientes antes de ceder el testigo a la nueva dirección. No se espera una rueda de prensa posterior. Fernández y los suyos están de salida y huyen de todo protagonismo. El jefe es Sánchez, a falta de que el congreso elija los nuevos órganos de dirección y lo encumbre en la clausura, ante más de 4.000 militantes y simpatizantes.

Ronda cerrada con los barones... y primera toma de contacto con López

Pedro Sánchez ya ha culminado una de sus tareas previas al 39º Congreso: conversar con todos los líderes territoriales de su partido. Este viernes lo hizo con Susana Díaz, con quien quedó en reunirse próximamente. La presidenta de la Junta se puso a su total disposición pero le pidió respeto a los barones y a los expresidentes Felipe González y José Luis Rodríguez Zapatero. A lo que Ferraz responde que el secretario general "siempre" ha mantenido el respeto hacia ellos y jamás ha salido en su contra. 

El líder cerró su ronda de contactos con Díaz y los secretarios de Euskadi, Idoia Mendia; Castilla y León, Luis Tudanca, y Ceuta, Manuel Hernández. Con los que se ha visto en persona ha sido con el jefe del PSC, Miquel Iceta, y el presidente de la gestora, Javier Fernández (el lunes pasado), y con el extremeño Guillermo Fernández Vara, con quien almorzó en Madrid el miércoles.

Pero también se ha producido una primera "toma de contacto" con Patxi López, el menos votado en las primarias (9,84%). Con el exlendakari, como avanzó Colpisa, mantuvo una larga reunión esta semana para comenzar a hablar de "integración". La incorporación de López o de sus partidarios en los nuevos órganos de dirección dara la medida del afán conciliador de Sánchez. Con los susanistas será mucho más complicado. El expresidente del Congreso sí ha repetido que él no busca "acomodo personal", y que estaba dispuesto a integrarse en la ejecutiva si en ella cabían todas las sensibilidades. 

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