Se las llevó en 2015

Pau Guardans vuelve a llevar a Barcelona las sedes de su grupo hotelero

En breve será nombrado presidente del 'lobby' Barcelona Global, y Guardans no quiere caer en la incoherencia de pedir a los demás que apuesten por Barcelona si no lo hace él mismo

Foto: Pau Guardans, dueño de Único Hotels.
Pau Guardans, dueño de Único Hotels.

El empresario hotelero Pau Guardans ha vuelto a trasladar a Barcelona las sedes de su grupo hotelero, Único Hotels. La razón tiene poco que ver con la política y mucho con la coherencia, según explican fuentes empresariales cercanas al empresario catalán, puesto que tiene que ver con que en breve será nombrado presidente de Barcelona Global. Guardans considera que no se le puede tomar en serio como futuro presidente del que quiere ser el mayor 'lobby' para impulsar Barcelona como una de las grandes capitales del mundo si las sedes de sus compañías no están aquí. Guardans no quería caer en la incoherencia de pedir a los demás que apostasen por Barcelona si no lo hacía él mismo.

Fuentes cercanas al grupo hotelero han apuntado que no se trata de una decisión política, sino a favor de la ciudad. Por tanto, no es que se crea que la situación política ha mejorado. Ni que se apoye al Gobierno de Quim Torra, quien acaba de tomar posesión. De hecho, con Quim Torra se espera más tensión.

No se trata de una decisión política, sino a favor de la ciudad. Por tanto, no es que se crea que la situación política ha mejorado

La decisión, sobre todo, tiene que ver con la actividad de Barcelona Global. Pau Guardans es el actual vicepresidente de un 'lobby' que, además, fue especialmente activo el pasado mes de octubre, cuando intentaron junto con otros empresarios, como el abogado Emilio Cuatrecasas o el presidente del Círculo de Economía, Juanjo Brugera, que el lendakari Iñigo Urkullu mediase con el 'expresident' Carles Puigdemont para que convocase elecciones y no se aplicase el 155. Como es sabido, los intentos de los empresarios por desactivar la crisis no fructificaron, pero determinaron que Barcelona Global estaba comprometida con la denominada 'tercera vía', la solución política en la que todas las partes hacen una cesión y que las fuerzas políticas han estado rechazando en los últimos años.

Único Hotels no es un gran grupo hotelero, en términos de volumen de negocio. Tiene tres hoteles: dos en Madrid y uno en Barcelona. También están proyectando un resort en Mallorca. Pero el valor de Pau Guardans es más simbólico por su peso en el sector, ya que fue la mano derecha de uno de los empresario icónicos del sector, Antonio Catalán, en AC Hotels. Guardans tiene además una herencia importante más allá de la empresa: es el nieto de Francesc Cambó, uno de los padres del catalanismo a principios del siglo XX.

Salió de Barcelona en 2015

Guardans no se llevó la sede de la empresa durante la gran fuga de octubre, cuando se marcharon La Caixa y las grandes empresas del Ibex 35. Desde ese momento, más de 3.000 sociedades cambiaron de sede social y se fueron de Barcelona desde entonces. La mayoría hacia Madrid.

Para el sector hotelero, el cambio de sedes no respondía tan solo al independentismo sino a la presión de Ada Colau contra la actividad turística

Pero Único Hotels se fue más de dos años antes, en 2015. En ese momento, se estaba en pleno auge de la crisis política independentista, pero todavía muy lejos de la tensión de octubre del año pasado, que acabó con la aplicación del 155. En ese momento, Derby Hotels también se marchó de Barcelona, y eso que su presidente, Jordi Clos, presidía también el Gremio de Hoteleros de Barcelona. La alcaldesa, Ada Colau, había ganado las elecciones municipales y había iniciado su cruzada contra el sector turístico. En ese contexto fue cuando Guardans se llevó su grupo de la capital catalana.


El regreso a la ciudad

Ahora, Guardans vuelve. Fue de los primeros en irse y está siendo de los primeros en volver, aunque la situación política se encuentra muy lejos de normalizarse en Cataluña, tal y como saben de primera mano en la propia Barcelona Global. Pau Guardans predica con el ejemplo. Solo la oposición —Cs, PPC y, sobre todo, el PSC— han hecho del regreso de las sedes de empresas caballo de batalla electoral. En cambio, los partidos independentistas han ignorado el problema y han hecho bandera de la buena marcha de la economía en términos macro.

La marcha de empresas solo ha sido una parte del problema. La falta de creación de sociedades es la cara menos visible. Pero en el primer trimestre de 2018 se han creado en Cataluña un 20% menos de sociedades que en el mismo periodo del año anterior. Eso acabará teniendo consecuencias sobre la formación bruta de capital, según apuntan los economistas. Lo mismo pasa en el sector inmobiliario. El alquiler de oficinas y la logística van como un tiro. Pero las grandes operaciones de inversión patrimonial casi han desaparecido en la capital catalana. Las consecuencias económicas del separatismo todavía están por verse en una situación sin precedentes. Prevenir efectos negativos es uno de los objetivos de Barcelona Global.

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