el ejecutivo no asistió al tratar de imponerle los nombres de la delegación

Quim Torra veta al Gobierno español en su toma de posesión como 'president'

La primera pretensión de Torra, según fuentes cercanas al Gobierno español, era que la medalla se la impusiese el presidente del Parlament, Roger Torrent. El Ejecutivo se negó por completo

Foto: El nuevo presidente de la Generalitat, Quim Torra, posa con un lazo amarillo en recuerdo de los politicos encarcelados. (EFE)
El nuevo presidente de la Generalitat, Quim Torra, posa con un lazo amarillo en recuerdo de los politicos encarcelados. (EFE)

El ya investido presidente de la Generalitat, Quim Torra, vetó la presencia del Gobierno español durante su toma de posesión en la mañana de este jueves. Así, Torra se negó a que estuviesen presentes ni la vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría, ni Roberto Bermúdez de Castro, secretario de Estado para las Administraciones Territoriales, los máximos responsables del poder en Cataluña con el 155.

De hecho, el Ejecutivo no asistió finalmente a la toma de posesión porque "desde la Generalitat se le ha intentado imponer el nivel de la delegación gubernamental, cosa que no ha aceptado", informaron fuentes del Ejecutivo. Asimismo, el Gobierno considera que "el modelo de acto organizado por la Generalitat degrada la propia dignidad de la institución".

Además, Torra no quiso que le pusiesen la medalla de Francesc Macià y, de hecho, renunció a ello después de días de duras negociaciones respecto de la ceremonia.

La primera pretensión de Torra, según fuentes cercanas al Ejecutivo español, era que la medalla se la impusiese el presidente del Parlament, Roger Torrent. Pero el Gobierno se negó de forma rotunda, así que al final Torra no se puso la medalla, alegando que es un momento de tristeza por la existencia de los políticos presos.

La negociación entre las partes siguió hasta altas horas en un clima de gran tensión. Este miércoles por la noche todavía no había acuerdo entre los equipos de protocolo respecto a cómo iba a desarrollarse el evento.

No fue el único caballo de batalla. Para ser un 'president' que llegó al cargo enarbolando el argumento del diálogo, Torra se está mostrando un experto en buscar bronca por detalles insignificantes. Así, también pidió que no estuviese en el acto la bandera española, como es preceptivo por ley. El Gobierno se negó al grueso de sus pretensiones, de forma que redujo el acto a su mínima expresión.

Carles Puigdemont tomó posesión el 12 de enero de 2016. Sí estaba la bandera española en la sala, si bien evitó mencionar en su discurso al Rey y la Constitución y se limitó a garantizar su "fidelidad a la voluntad del pueblo de Cataluña". Había 400 personas, además de periodistas. Artur Mas, su predecesor, le impuso la medalla y estaban presentes diversas autoridades, entre ellas la presidenta del Parlament, Carme Forcadell.

Quim Torra veta al Gobierno español en su toma de posesión como 'president'

Torra, por el contrario, no invitó a nadie. Solo asistieron Roger Torrent y el secretario de la Generalitat. Y fue en el Salón Verge de Montserrat y no en el Salón Sant Jordi, más grande y solemne, donde se lleva a cabo normalmente esta ceremonia. También vetó a gran parte de los medios de comunicación. El acto solo fue retransmitido por la Agencia Catalana de Noticias (ACN), TV3, Catalunya Radio, EFE y Europa Press, impidiendo el acceso al resto de medios de comunicación. Portavoces de presidencia alegaron "problemas de espacio" derivados de la pequeña sala en la que tuvo lugar el acto y el carácter público de la ACN. Torra alega que quería que la toma de posesión fuera un "acto familiar". Su presidencia arranca con un grado de transparencia muy por debajo de lo acostumbrado y un nivel de tensión con el Gobierno central sin precedentes.

Sin diálogo

Dados los primeros pasos, en Madrid el Gobierno de Mariano Rajoy da por hecho que no habrá pacto con la Generalitat que encabece Quim Torra, que, en todo caso, acabará convocando elecciones cuando el Tribunal Supremo condene a los encausados por los hechos de octubre. Es decir, antes de fin de año o a principios de 2019. Por tanto, legislatura corta y bronca, con un presidente que actúa por delegación de Carles Puigdemont, que será quien detente el verdadero poder.

Con esta tensión en la toma de posesión, en Madrid ya se descarta que haya una distensión en la legislatura de Torra, que se prevé corta y bronca

Eso sí, se espera que Quim Torra intente al principio cumplir la ley y evitar futuras consecuencias legales negativas para el nuevo Ejecutivo catalán. Por lo tanto, se pondrá todo el esfuerzo en la retórica y en los símbolos, tal y como se hizo con la toma de posesión.

Fin del 155

Cuando se anuncie el Govern, con todos sus 'consellers', y estos tomen posesión, el Gobierno central levantará el 155 y la Generalitat recuperará su autogobierno. Seguirá, sin embargo, la intervención económica por la que optó el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, mientras que continúe la desconfianza institucional que se ha instalado entre la Administración catalana y Madrid.

Sin embargo, con el nivel de tensión que se adivina con Quim Torra al frente, mucho más activista que Puigdemont y con menor experiencia política, tampoco se descarta que en unos meses el 155 vuelva a activarse. Habrá que ver en qué grado se activa este parlamento paralelo en que se convertirá la denominada Asamblea de Electos, que ha de redactar una constitución para Cataluña. El grado de implicación de Torra y los miembros de su Govern en este proyecto resultará determinante. Igual que en qué punto el Parlament refrenda este proceso constituyente. Como en el acto de toma de posesión devaluado, esperan unos meses de degradación de las instituciones catalanas.

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