UNA DE LAS VOCES CRÍTICAS DEL GRUPO

La exportavoz Soraya Rodríguez se va del PSOE por su relación con el separatismo

La exdiputada pide su baja de militante y no entra en especulaciones sobre si se pasará a las filas de Cs. Considera que no se puede volver a sostener un Gobierno con la mayoría de la moción de censura

Foto: Soraya Rodríguez, exportavoz parlamentaria del PSOE, con el negociador jefe del Brexit, Michel Barnier, el pasado 19 de febrero. (EFE)
Soraya Rodríguez, exportavoz parlamentaria del PSOE, con el negociador jefe del Brexit, Michel Barnier, el pasado 19 de febrero. (EFE)

Portazo. La vallisoletana Soraya Rodríguez, portavoz parlamentaria del PSOE entre 2012 y 2014, diputada en el Congreso durante cinco legislaturas, secretaria de Estado de Cooperación Internacional (2008-2011) y, eurodiputada (1999-2004), se da de baja como militante socialista. Se marcha. Considera que le separa un abismo con la dirección de Pedro Sánchez, que su posición es "hoy minoritaria" y que no entiende ni comparte la relación del PSOE con el independentismo. Y cree que la gobernabilidad del país no puede quedar de nuevo en manos de aquellos que han iniciado una "operación de acoso y demolición del Estado de derecho y la Constitución". ¿Se irá ahora a otra formación política, a Ciudadanos? En su entorno subrayan que no entran en "especulaciones" y que de momento se quedan en la decisión "dura y largamente" meditada de romper el carné del PSOE después de 37 años de militancia.

Soraya Rodríguez Ramos (Valladolid, 1963) ya era una voz muy crítica dentro del Grupo Socialista en el Congreso en esta última legislatura. Pero ella consumó su divorcio con el PSOE este mismo 6 de marzo. Remitió una durísima carta por la mañana, adelantada por 'ABC' y la prensa regional, a la secretaria provincial del partido, Teresa López, en la que le pide formalmente que tramite su baja como militante del PSOE en Valladolid. El escrito corrió por los grupos de WhatsApp de la formación en Castilla y León, sin que ella hubiera tomado la determinación de hacerlo público. "La discrepancia profunda que mantengo con la dirección del partido en relación con su política con el independentismo catalán me lleva a tomar esta difícil decisión". Una posición, recuerda, que es conocida, y que ha defendido "dentro de los órganos de dirección del partido" mientras formaba parte de ellos y en el grupo parlamentario "hasta el último momento".

[Consulte aquí en PDF la carta de Soraya Rodríguez a la secretaria provincial del PSOE en Valladolid, Teresa López]

Esa posición que recuerda en la misiva es la que salió aprobada en el comité federal del 28 de diciembre de 2015 —ella alude, equivocadamente, al de enero de 2016—, que "hace no mucho" era "mayoritaria" en el PSOE y que sin embargo hoy ya es "minoritaria". La resolución que respaldó el máximo órgano de poder del partido, en un momento de convulsión máxima tras las elecciones del 20-D de 2015, en las que Pedro Sánchez consiguió su primer peor resultado histórico, 90 escaños, sentenciaba que "la autodeterminación, el separatismo y las consultas" son "innegociables" para el PSOE y que la "renuncia a esos planteamientos es una condición indispensable" para que el partido inicie un "diálogo con el resto de formaciones políticas". Aquel texto impedía a Sánchez sentarse a hablar con ERC y PDeCAT para intentar una investidura. El líder socialista luego sí llegó al poder, tras ser defenestrado y vuelto a renacer con unas primarias, y gracias a una moción de censura, con los votos de Unidos Podemos, del PNV y de los separatistas catalanes.

Espero y deseo que tras los resultados del 28-A el PSOE no reedite la mayoría de la moción de censura para obtener una investidura


Rodríguez apunta que no puede compartir que la mayoría de la moción de censura, que "ha sostenido al Gobierno durante los últimos ocho meses", sea "una posibilidad viable de conformar una mayoría parlamentaria razonable" para respaldar a un Ejecutivo socialista. "Por ello, espero y deseo que tras los resultados electorales del 28 de abril el PSOE no reedite la mayoría de la moción de censura para obtener una investidura". Sánchez, por el momento, ha insistido en que no piensa en pactos, aunque no cierra la puerta a entenderse en diversas cuestiones con los secesionistas, con el PP, con Ciudadanos o con Podemos. Este portazo de la exparlamentaria pone en aprietos su discurso de alejamiento del secesionismo.

Una tensión agrandada por el relator

La exdiputada nacional cree que "hacer depender de nuevo" la gobernabilidad de España del independentismo, "que ha iniciado una operación de acoso y demolición del Estado de derecho y de la Constitución", tendría "consecuencias muy negativas para nuestra democracia". Haría "imposible" el "necesario diálogo con Cataluña", como a su juicio se ha demostrado recientemente con el intento, por parte del Ejecutivo, de "condicionar la aprobación de los Presupuestos Generales a la creación de mesas de partidos al margen de las Cortes Generales donde se pudiera hablar y decidir sobre un inexistente derecho de autodeterminación".

Rodríguez fue castigada por la cúpula hace unas semanas y cree que no tiene "sentido" seguir con el carné cuando la crítica se ve como "agresión"

La figura del "relator", de hecho, fue la que amplió el abismo que separaba a Rodríguez de la dirección. Ella fue la primera de las primeras voces críticas que se oyeron cuando la vicepresidenta, Carmen Calvo, anunció que el Gobierno cedía y admitía que se incorporase ese actor en la mesa de partidos sobre el futuro de Cataluña. Una figura que fue contestada por barones y dirigentes del PSOE y que supuso el cuestionamiento de la número dos del Ejecutivo. Al final, el Gobierno rompió con los separatistas en cuanto comprobó que no se apeaba de su demanda de que en ese foro de diálogo se hablase del ejercicio del derecho de autodeterminación, que "nunca" aceptarían ni el Gabinete ni el PSOE.

Rodríguez, al igual que el expresidente manchego José María Barreda, fueron castigados por la dirección del grupo. En tiempo de descuento de la legislatura, la cúpula parlamentaria, que dirige Adriana Lastra, sacó a la diputada de la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa y al dirigente ciudadrealeño de la Diputación Permanente del Congreso.

"Creo que el diálogo de Cataluña debe abordarse de manea amplia, incluyendo desde luego a todos los catalanes y desde un amplio consenso de los partidos constitucionalistas. Partidos que, con posiciones políticas e ideológicas diferentes, hemos participado siempre de un consenso constitucional esencial sobre la integridad territorial y la soberanía nacional", escribe. Rodríguez siempre había sido partidaria de un entendimiento con PP y Ciudadanos, y no con el separatismo catalán. Como había defendido, en la difícil travesía de 2016, que el PSOE debía abstenerse para propiciar la investidura de Mariano Rajoy y evitar así ir a unas terceras elecciones. Esa postura fue la que prosperó en el comité federal del 23 de octubre de aquel año, ya con la gestora de Javier Fernández al mando, una vez tumbado Sánchez.

Alfredo Pérez Rubalcaba, con Elena Valenciano (d), Soraya Rodríguez (c), Eduardo Madina (2i) y José Miguel Camacho (i), el 11 de febrero de 2014 en el Congreso. (EFE)
Alfredo Pérez Rubalcaba, con Elena Valenciano (d), Soraya Rodríguez (c), Eduardo Madina (2i) y José Miguel Camacho (i), el 11 de febrero de 2014 en el Congreso. (EFE)

Para Rodríguez, no tiene ya "mucho sentido" seguir manteniendo su posición dentro del PSOE cuando "las diferentes opiniones políticas se entienden como críticas personales y cada vez existen más compañeros que reciben como una agresión al partido las opiniones discrepantes". La exparlamentaria, pues, se siente como un cuerpo extraño en la que ha sido su casa casi cuatro décadas y cree que su vida política en el PSOE ha concluido. Para ella, era duro no solo el trato dispensado por la cúpula federal, sino sobre todo el "desprecio" de su formación en su provincia, Valladolid, donde era acusada de "traidora".

"Por todo esto, Teresa —sigue la misiva—, creo que la decisión de abandonar mi militancia es la decisión más adecuada que puedo tomar en estos momentos". Se despide Rodríguez con el deseo de que la "distancia política" y el paso del "tiempo" sirvan para recuperar los "afectos" con muchos correligionarios con los ha compartido "tanto" durante años.

¿Paso futuro a Ciudadanos?

La carta de Rodríguez llega apenas un día después de la disolución de las Cortes Generales y de la convocatoria de elecciones generales para el 28-A. Cuando quedan apenas 53 días para las urnas. En los últimos días, a raíz de la polémica por el relator, sí comentaba en privado que ya no se sentía a gusto dentro del partido, aunque se guardaba celosamente que iba a dar el paso de marcharse de él. La duda ahora es si puede saltar a otra formación política. En concreto, a Ciudadanos, como ya se malician dirigentes del PSOE. De hecho, el presidente de la formación naranja, Albert Rivera, colgó un tuit de solidaridad con la exdirigente: "Sánchez está expulsando a todos los constitucionalistas que quedaban en el PSOE", aseguró.

Un evidente guiño que también repitió el portavoz de Cs en el Congreso, Juan Carlos Girauta. En el entorno de la exportavoz, consultado por este diario, se subraya que ella no quiere entrar en "especulaciones" sobre su futuro inmediato. Se queda en la carta remitida este miércoles y que no pensaba hacer pública. No ha conversado con Sánchez ni tampoco telefónicamente con Teresa López. "No descarto nada", contestó ella misma en 'Más vale tarde' (La Sexta) cuando se le preguntó si se plantea irse a otras formaciones políticas.

"No descarto nada", contesta cuando se le pregunta si se irá a otra formación política. En el PSOE, ya se apunta a que se marchará con Albert Rivera

Rodríguez no quería repetir ya como diputada ni su partido se lo iba a ofrecer en ningún caso. Su divorcio con Sánchez era absoluto y total y quería salir de la política y volver a su plaza de asesora jurídica —funcionaria de grupo A— en el ayuntamiento vallisoletano de Medina del Campo, al que tendría que regresar, como tarde, el 27 de mayo de 2019 (un mes después de las elecciones del 28-A) en caso de que no se reenganche en otra candidatura política.

Los colaboradores más cercanos de Alfredo Pérez Rubalcaba fueron los que primero sufrieron los castigos de la dirección que encabezó Sánchez en 2014. Rodríguez fue apartada de la portavocía parlamentaria, que había ocupado entre 2012 y 2014, sacada de la Diputación Permanente y sin acceder a ninguna presidencia de comisión. En esta última legislatura, en cambio, sí presidió la Comisión Mixta de la UE, cargo que le sirvió la gestora y del que no le descabalgó el líder socialista a su vuelta al cetro de Ferraz.

Los colaboradores más cercanos a Rubalcaba están o fuera o de retirada: Madina dejó su escaño y Valenciano no repetirá casi seguro en las europeas

Elena Valenciano, vicesecretaria general con Rubalcaba, fue despojada del hábito de jefa de la delegación socialista en Bruselas, y es casi seguro que no repetirá en la candidatura europea del 26-M, pese a que ella la encabezó en 2014. Eduardo Madina, secretario general del grupo con Rodríguez, acabó dejando su acta en el verano de 2017, tras la derrota en primarias de Susana Díaz, a la que ambos habían apoyado. Y Rubalcaba mantiene una relación tensa con el hoy presidente del Gobierno, aunque este intentó un acercamiento e incluso le sondeó para ocupar la candidatura a la alcaldía de Madrid, que él rechazó.

Rodríguez vuela por el momento sola. Ha roto amarras con un partido en el que ha militado años y que estaba incluso pegado a su nombre en Twitter. Su cuenta era, de hecho, @sorayapsoe. Ahora ya no. Es @sorayarr_. Soraya Rodríguez Ramos. Nada más. Al menos, por hoy.

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