NO HABRÁ MÁS CESIONES AL INDEPENDENTISMO

El Gobierno da por rota la negociación con los separatistas tras el no a su última oferta

El Ejecutivo había planteado una mesa en la que incluso aceptaba representantes de los ámbitos catalán y estatal. Pero el acuerdo fue imposible porque el Gobierno rechaza el referéndum

Foto: Carmen Calvo, vicepresidenta del Gobierno, durante la rueda de prensa de este 8 de febrero. (EFE)
Carmen Calvo, vicepresidenta del Gobierno, durante la rueda de prensa de este 8 de febrero. (EFE)

El Gobierno da por rota la negociación con los independentistas catalanes. Lanzó una última oferta para la mesa de partidos que fue tumbada por ellos, así que por el momento frena. La vicepresidenta del Ejecutivo, Carmen Calvo, fue taxativa: "Las propuestas de diálogo del Gobierno no han sido aceptadas por los independentistas. No aceptaremos nunca un referéndum de autodeterminación". El diálogo sobre este asunto ha "encallado", reconoció. Pedro Sánchez tira la toalla con los secesionistas y no está dispuesto a más cesiones para salvar sus Presupuestos. Pero también quiere que ERC y PDeCAT sepan que si finalmente le tumban el miércoles sus cuentas, el tiempo de la legislatura "se acorta" y puede apretar el botón nuclear de elecciones, con el peligro para ellos de que regresen al poder las derechas.

La rueda de prensa posterior al Consejo de Ministras y Ministros de este viernes arrancó precisamente con las palabras de la número dos del Gabinete, mientras que el personal de la Moncloa distribuía a los periodistas en papel la última propuesta del Gobierno. La que los independentistas habían rechazado, según sus palabras. Ese documento es lo que Calvo llamó el "destino final". Así que el Ejecutivo, al menos por ahora, se planta. A 48 horas de la manifestación convocada por las derechas en Madrid y apenas a cuatro días de que arranque en el Congreso el debate de totalidad de los Presupuestos Generales del Estado. Unas cuentas que ahora sí peligran más que nunca y por eso la vicepresidenta, durante su intervención inicial, pidió el apoyo de todos los grupos para ellas. Solo había que echar un vistazo a las caras del 'staff' de la Moncloa para percibir la sensación de fin de ciclo, que la legislatura puede estar pronta a agotarse.

[Consulte aquí en PDF la propuesta final del Gobierno]

El documento hecho público por el Gobierno, y rechazado por ERC y PDeCAT, explica —con mayor claridad que en los últimos días, donde había reinado la confusión— el formato de la mesa de partidos que había sido el nudo gordiano de la negociación. El Ejecutivo propuso que de ese espacio de diálogo formaran parte "dos representantes, con capacidad de decisión en los dos ámbitos territoriales (estatal y catalán), de cada uno de los grupos políticos con representación en Cataluña y, en su caso, de las formaciones vinculadas a los mismos". Es decir, que el Gobierno venía a aceptar que se sentaran fuerzas estatales, tal y como había deslizado ambiguamente en los últimos días. Los grupos soberanistas insistían que no tenía ningún sentido ningún foro en el que no estuvieran partidos nacionales, y singularmente Podemos.

El texto final sí recoge la figura del relator, aunque no lo llame así: sería la persona encargada de facilitar el diálogo y convocar las reuniones


Al frente de esa mesa de partidos se propondría de común acuerdo al relator. La figura que ha sublevado a la oposición y ha convulsionado al PSOE y que, no obstante, no aparece en el documento nombrado así. Se trataría de una tercera persona encargada de "facilitar el diálogo", la "coordinación de los trabajos, las convocatorias" y de fijar el "orden del día". Ese relator ayudaría a crear las "condiciones idóneas para el diálogo", daría fe de los acuerdos alcanzados y determinaría las fórmulas de seguimiento. El Gobierno se comprometía a que antes del final de febrero se definiría la fecha de constitución de la mesa de partidos, el programa y el calendario de trabajo y se nombraría al relator.

No "escurrir el bulto"

Pero las negociaciones "encallan" porque "esta propuesta no es aceptada", subrayó Calvo. La número dos alegó que si el Gobierno había empezado a trabajar sobre este espacio era porque los dos foros ya preexistentes —la comisión territorial del Congreso, inactiva desde hace meses, y en la que no están ni Ciudadanos ni los partidos nacionalistas e independentistas, y la mesa de partidos montada en el Parlament, a la que no acuden PP, ni Cs ni la CUP— no habían dado frutos. Y el Ejecutivo socialista "se empeña cada día por no escurrir el bulto de ningún problema". Y, mientras, "las derechas no ayudan al diálogo, sino que agitan la situación".

Cuando las dos partes sostienen dos posiciones inconciliables, hay que parar. Simplemente, hay que parar, no cabe otra

Las bases para el diálogo, para la construcción de una salida política para Cataluña, recordó, comenzaron a forjarse en la reunión de Pedralbes del pasado 20 de diciembre. Entonces el Gobierno estuvo de acuerdo en mantener una interlocución de manera más "protocolizada" en la comisión bilateral Generalitat-Estado, órgano recogido en el Estatut, y en la que se sientan los dos ejecutivos, y dar forma a esa mesa de partidos. Pero los independentistas plantearon la "aceptación de un referéndum de autodeterminación que no es aceptable nunca, nunca, para un Gobierno como el nuestro". "Lo que no va a hacer nunca [el Ejecutivo] es ir donde la Constitución no nos ampara", y por eso la propuesta última es "exacta" y la "única" que podía hacer ya a los soberanistas. Pasada la rueda de prensa, el propio jefe del Ejecutivo lanzó un contundente tuit: "Este Gobierno no aceptará nunca un referéndum de autodeterminación". Para los independentistas, quien rompe el diálogo es Sánchez.

El Gobierno da por rota la negociación con los separatistas tras el no a su última oferta

El texto del Ejecutivo sostenía que "en la mesa de partidos cada uno de los participantes planteará sus propuestas de resolución y proyecto político, con total libertad, sobre el futuro de Cataluña, con el fin de consensuar una propuesta política y democrática". Pero eso no quería decir que pudiera negociarse sobre una consulta de autodeterminación, terreno en el que los socialistas no podían entrar.

Las decisiones importantes las toma Sánchez

Lo cierto es que los soberanistas siempre habían puesto por delante el ejercicio del derecho de autodeterminación. El Gobierno hasta ahora siempre había respondido que podían introducir esa cuestión en todas las conversaciones que quisieran, pero que nunca podría negociar sobre ello porque no tiene cabida en el ordenamiento jurídico. Calvo no detalló el momento en el que hizo la propuesta final, porque desde las reuniones que ella ha venido manteniendo con el 'vicepresident', Pere Aragonès, y con la 'consellera' de Presidencia, Elsa Artadi, se han ido "cruzando puntos de vista y documentos". "Lo que no es razonable es alargar una situación cuando hay un elemento [el referéndum] que no se puede salvar". Más aún: "Cuando las dos partes sostienen dos posiciones inconciliables, hay que parar. Simplemente, hay que parar, no cabe otra alternativa. Los partidos que sostienen al Govern tendrán que explicar por qué rechazan una oferta de diálogo bastante razonable". "No tiene sentido que la sociedad no tenga las claves claras de lo que pretende este Gobierno", asumió con resignación.

La vicepresidenta recuerda que sin unos PGE aprobados, la legislatura "se acorta" y el presidente "hará su evaluación", estudiará si adelanta las urnas

Quien echó el freno de mano fue el propio Sánchez. Las decisiones "importantes" del Gobierno "las toma el presidente, como es lógico y normal". Calvo dio a entender que todo se rompió en las últimas horas, coincidiendo con el aumento de la presión interna y la hostilidad de la oposición. "Ayer advertí [al Govern] de que no podemos dar más vueltas sobre una posición que para nosotros es inaceptable [...]. Si de ahí no salimos, no podemos avanzar".

El Gobierno da por rota la negociación con los separatistas tras el no a su última oferta

El diálogo con el soberanismo no se rompe del todo. Se canalizará a través de la bilateral Generalitat-Estado. "No podemos cerrarnos en el plano institucional. Ni podemos, ni queremos. Nosotros somos también el Gobierno de Cataluña".

Tras esta ruptura con el soberanismo, los Presupuestos de Sánchez podrían decaer, casi con seguridad. El miércoles 13, un día después del arranque del juicio del 'procés', se votan las enmiendas de totalidad a las cuentas de 2019, y tanto ERC como el PDeCAT las tienen presentadas. Si el proyecto es tumbado, se volverá a cuestionar la estabilidad del Ejecutivo. Calvo recordó que el presidente ha dicho en otras ocasiones que sin unos PGE aprobados, el tiempo de la legislatura "se acorta". "No ha engañado a nadie". Si los Presupuestos son devueltos, Sánchez "hará su evaluación política". Es decir, analizará si conviene o no un adelanto de las elecciones.

Respuesta a las críticas

El frenazo del Ejecutivo llega tras una tormenta inédita dentro del propio PSOE contra el Ejecutivo. Dirigentes, barones y referentes del partido, desde Emiliano García-Page, Javier Lambán, Guillermo Fernández Vara hasta Alfonso Guerra y Felipe González habían clamado contra la figura del relator aceptada por el Gobierno y contra una mesa del partidos al margen de las instituciones. Este mismo viernes, al coro de voces se sumó el portavoz socialista en la Asamblea de Madrid, el exministro Ángel Gabilondo, quien aseguró que el lugar "natural" de diálogo es el Parlamento. Calvo no quiso responder a ninguno de esos responsables, pero sí dejó una frase que dejaba patente la irritación del Ejecutivo con esas críticas: "En situaciones complicadas la ayuda sirve de mucho".

El Gobierno encara sus horas más complicadas. La manifestación que se presume importante del domingo en Madrid, el arranque del juicio del 'procés' y el debate de totalidad de los Presupuestos. Sánchez intenta retomar ahora el control de una situación que le había desbordado, sobre todo internamente. Su último movimiento es un ultimátum a las fuerzas soberanistas. Si no recapacitan y tumban sus cuentas, las elecciones pueden estar a la vuelta de la esquina. O el superdomingo del 26 de mayo, para lo que los comicios habrían de convocarse en abril, o ya en el otoño.

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