DOS GESTOS DE AUTORIDAD PREVIOS A LA CONVOCATORIA

Malestar en el PSOE por la "innecesaria purga" a Barreda y Rodríguez antes de urnas

En el Grupo Socialista se nota cierta irritación por lo que entienden como un castigo injustificado a la exportavoz y al expresidente manchego. La cúpula defiende ese pequeño reajuste interno

Foto: El expresidente manchego José María Barreda y la diputada Soraya Rodríguez, en noviembre de 2013, en el Congreso. (EFE)
El expresidente manchego José María Barreda y la diputada Soraya Rodríguez, en noviembre de 2013, en el Congreso. (EFE)

Antes de la disolución de las Cortes Generales y la convocatoria de elecciones para el 28 de abril, la dirección del PSOE en el Congreso se ha permitido un pequeño ajuste de cuentas. Un castigo o una "purga innecesaria", como lo califican algunos diputados socialistas. Soraya Rodríguez, portavoz parlamentaria con Alfredo Pérez Rubalcaba (entre 2012 y 2014), se queda fuera de la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa y el expresidente manchego José María Barreda sale de la Diputación Permanente. La penalización llega apenas una semana después de que ambos criticaran públicamente, en varias declaraciones en medios de comunicación, la figura del relator que el Gobierno había aceptado para la mesa de partidos sobre el futuro de Cataluña, espacio de diálogo que cayó tras la ruptura con los independentistas, el último viernes. La cúpula no reconoce oficialmente que esa sea la causa: lo atribuye a cuestiones de reorganización interna.

En realidad, se trata más de un gesto que otra cosa, aunque para los diputados más alejados de Pedro Sánchez es un síntoma de la forma de proceder de su equipo y de sus deseos de "venganza" contra quienes no le apoyaron en las primarias de 2017 y que han discrepado de manera abierta de él y, especialmente, de su estrategia de distensión con los soberanistas.

En el primer caso, se trata de ordenar el relevo de Soraya Rodríguez como miembro y vicepresidenta primera de la delegación española en la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europea. Su sustituto será el diputado del PSC y miembro de la dirección del Grupo Socialista José Zaragoza, vocal de la comisión de Asuntos Exteriores del Congreso. Ella seguirá presidiendo la Comisión Mixta para la Unión Europea hasta la liquidación de la legislatura.

Rodríguez es sacada de la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa, mientras que Barreda sale de la Diputación Permanente del Congreso


Sin embargo, ese movimiento apenas tendrá efectividad: después de que el presidente haya disuelto las Cortes —el decreto de convocatoria se publicará y entrará en vigor el 5 de marzo—, diputados y senadores pierden su condición a excepción de aquellos que sean miembros de la Diputación Permanente, el órgano que vela por los poderes de cada Cámara en los momentos en los que están disueltas o hay vacaciones parlamentarias. Rodríguez no era miembro de la Diputación, por lo que habría tenido que dejar su escaño en la Asamblea del Consejo de Europa. Zaragoza, en cambio, sí forma parte de ella, por lo que el PSOE se garantizaría su puesto en esta institución supranacional. Él es el que se encarga en la dirección del grupo de los asuntos internacionales.

Agenda 2030 como prioridad

Barreda sale como vocal suplente de la Diputación Permanente, por lo que perderá su credencial de parlamentario el 5 de marzo. El PSOE ha decidido relevarlo por la madrileña Carlota Merchán. La cúpula justifica que prefiere que sea ella quien ocupe esa plaza, puesto que Barreda, como presidente de la comisión de Defensa, no suele intervenir. Además, Merchán es la portavoz de la comisión mixta Congreso-Senado para la coordinación y seguimiento de la estrategia española para alcanzar los objetivos de desarrollo sostenible, órgano que se constituyó el pasado 5 de febrero. Para el Ejecutivo, alegan en la cúpula, la Agenda 2030 es una cuestión prioritaria, uno de los elementos troncales del proyecto político de Pedro Sánchez y que, con seguridad, estará muy presente en su programa electoral. De ahí que entienda lógico el corrimiento de sillas.

"Algunos parece que han resucitado aquello de que quien se mueve no sale en la foto", protesta el exlíder manchego, que no quiere hacer más ruido

Sin embargo, Rodríguez y Barreda se quejan de que no habían sido informados con antelación por parte de la dirección. El expresidente manchego sostenía, en conversación con este diario, que se había enterado por una periodista y porque se lo comentó un diputado de otro grupo, ya que su nombre, y el de su sustituta, salió este mismo jueves publicado en el 'Boletín Oficial de las Cortes Generales'. "Algunos parece que han resucitado aquello de que quien se mueve no sale en la foto", decía en los pasillos de la Cámara Baja. Barreda, no obstante, no quería "echar más leña al fuego" ni dar más importancia a lo sucedido, más allá de hacer constar los "malos modos" empleados por la dirección. Ahora entiende que es momento de "arrimar el hombro" porque quiere que el PSOE "obtenga el mejor resultado en las generales". Rehúsa más polémicas.

Malestar en el PSOE por la "innecesaria purga" a Barreda y Rodríguez antes de urnas

Barreda atribuye su relevo, como Rodríguez, a sus manifestaciones públicas de la semana pasada. Los dos salieron en tromba contra la figura del relator que el Gobierno aceptó para acercarse a los independentistas, con vistas a que pudiera ser más fácil salvar sus Presupuestos de 2019. La exportavoz fue la primera en mostrar su queja, pero después llegaron barones y figuras relevantes del PSOE, hasta Alfonso Guerra y Felipe González. Pero el diálogo se truncó el viernes, cuando el Ejecutivo se plantó y dijo que jamás negociaría el derecho de autodeterminación. Esa ruptura alivió al partido. A los que, como Rodríguez y Barreda, habían alertado públicamente del peligro de esa cesión a los separatistas. "Si molesto, me aparto", decía Rodríguez este jueves tras conocer su reemplazo. Fuentes de su entorno advertían de que no callará por mucho que se la castigue, y que interpreta su "purga" como un aviso a navegantes de cara a las próximas listas.

"¿Esto es para pacificar?"

En el grupo, algunos diputados próximos a Sánchez entienden que es un gesto "innecesario" que no ayuda nada, menos a las puertas de unas elecciones. "En su día critiqué la purga que hizo la gestora [que presidía Javier Fernández] y no podemos hacer lo mismo ahora. Es un golpe de mano. Pero no tiene sentido para lo que queda de legislatura. El PSOE no es así. Demasiado contentos debiéramos estar de ver cómo hemos quedado de bien parados tras la metedura de pata del relator", reflexionaba una diputada de lealtad indubitada al secretario general.

"Unos dicen que es un castigo... pero para otros es la consecuencia —tercia un miembro de la dirección parlamentaria socialista—. Los diputados tienen mil sitios donde hablar dentro de la organización y cuando un diputado habla de puertas para fuera, no lo hace a título particular sino representando al PSOE. No es una cuestión de que nos siente bien o mal que hablen en los medios, es saber lo que se representa y dónde se está". Este dirigente apunta que no se trata de un aviso "a nadie" de cara a las próximas candidaturas, porque estas "se configuran teniendo en cuenta diferentes cuestiones", aunque ahora Sánchez tendrá más manos libres para montar sus listas a Congreso y Senado a su gusto. "Pero las mismas razones que hubo para nombrarlos las hay ahora para nombrar a otros", remata.

Unos diputados hablan de "venganza", "tics autoritarios"... Otros de que no se merecen mejor trato pero también que la cúpula no tiene "temple"

En el grupo hay parlamentarios que no entienden la decisión de la cúpula, que pilota la número dos del PSOE, Adriana Lastra. "Es un acto dotado de muy poco juicio, solo movido por la venganza y que no ayuda a nada. La venganza es una lógica destructiva que no nos hace bien ni en el partido ni a quien la ejecuta. Lo mejor sería trabajar para unir y sumar. Eso es lo que necesita el PSOE", indica una diputada distanciada de la dirección. Otra condena las "represalias por expresar la opinión, por sacar los pies del tiesto". "Hay que respetar la disciplina de partido, sí, pero no te puedes cargar a alguien por el hecho de que discrepe. Lo que quieren hacer es quedarse con su gente tanto en la Diputación Permanente como en los órganos europeos".

La dirección del Grupo Socialista en el Congreso, el pasado 11 de diciembre: Adriana Lastra (c), Rafael Simancas (2i), Felipe Sicilia (i) y Sofía Hernanz (2d), más Esther Peña (d), portavoz del comité electoral. (Inma Mesa | PSOE)
La dirección del Grupo Socialista en el Congreso, el pasado 11 de diciembre: Adriana Lastra (c), Rafael Simancas (2i), Felipe Sicilia (i) y Sofía Hernanz (2d), más Esther Peña (d), portavoz del comité electoral. (Inma Mesa | PSOE)

"Todo es muy mezquino —indica otra parlamentaria—. Además, este comportamiento no está en consonancia con el espíritu del 39º Congreso [el de 2017], que anteponía a etapas pasadas estas purgas o castigos. Ya hemos visto en qué ha quedado el PSOE de la militancia. Ahora vemos tics autoritarios y punitivos. ¿Dónde queda la crítica razonada y el contraste de opiniones?". "¿Esto es para pacificar? Es innecesario, de presentación imposible. ¿Estamos para estas cosas?", abunda uno más.

Muda de piel del grupo

Otros diputados socialistas decían no haberse enterado de la noticia. Otro puñado prefería guardar silencio y no comentar nada, porque consideran que no es el momento de lanzar críticas. En el grupo también se oyen reproches a los dos lados. "Ellos [Rodríguez y Barreda] son unos bocazas y los otros [la dirección] no tienen temple. No sé a qué viene esto, pero es un poco tonto a 15 días de una disolución de las Cámaras", indica un parlamentario socialista de peso. "Yo no sé si habría tomado esta decisión —opina una diputada—. Pero también soy una mujer de partido y creo que en tiempos difíciles no hay que estar todo el día en los medios restando. No se merecen un buen trato del partido. Pero, vamos, todo esto es insignificante en este escenario".

La dirección defiende que tiene la potestad para nombrar a unos diputados u otros. Algunos ven también un aviso a navegantes por las listas

No es raro escuchar cierta desazón en el Grupo Socialista. A fin de cuentas, la mayoría de sus miembros no son de la cuerda del presidente, si bien su victoria arrolladora en las primarias de 2017 frente a Susana Díaz y su llegada al poder calmó casi totalmente las aguas internas. Pero esa composición, la que salió de las urnas de 2016, tiene pinta de ser muy distinta de la que emerja de las elecciones del 28 de abril. Ahora Sánchez tiene una autoridad incuestionable y amasa un poder inmenso a la hora de confeccionar las candidaturas. Por eso algunos diputados señalan que el castigo a Rodríguez y Barreda no debe ser leído como una novedad, porque a fin de cuentas todos en el PSOE ya saben a qué atenerse, y saben que la última palabra sobre las listas la tendrá Ferraz. Así le pasará a Díaz, por ejemplo.

Malestar en el PSOE por la "innecesaria purga" a Barreda y Rodríguez antes de urnas

Sea esto o no un aviso, lo cierto es que la próxima batalla orgánica se va a dar en las candidaturas. Porque siempre pasa. En el PSOE y en el resto de partidos. Todos quieren entrar, pero no hay sitio para tantos. Y más con unas instituciones cada vez más fragmentadas. Los que tendrían billete muy asegurado son los miembros del equipo directo de Sánchez y de su Gobierno. Los socialistas afrontan los próximos comicios con esperanzas, porque confían en subir y en aproximarse al 30% de los votos, frente al 22,63% de 2016. Esperan ser más de 84 solitarios diputados en la XIII Legislatura. En tiempos tan líquidos, aventurar el veredicto de las urnas a algo más de dos meses vista suena casi a temeridad.

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