LAS CONSECUENCIAS DEL 26-J

Susana Díaz se piensa si liderar la batalla con un candidato alternativo a Pedro Sánchez

La derrota en Andalucía sitúa a la baronesa en el peor escenario pero desde el PSOE-A admiten que una vez que haya Gobierno pedirán el relevo del líder. Los barones aplazan la batalla, no la entierran

Foto: Pedro Sánchez y Susana Díaz durante el mitin de cierre de campaña del PSOE en el Muelle de las Delicias de Sevilla, el pasado 24 de junio. (Reuters)
Pedro Sánchez y Susana Díaz durante el mitin de cierre de campaña del PSOE en el Muelle de las Delicias de Sevilla, el pasado 24 de junio. (Reuters)

Susana Díaz está "tranquila" y se tomará su tiempo. Este es el mensaje que trasladan desde el círculo más próximo de la presidenta de la Junta. “¿Debilitada? Más quisiera el PSOE tener los resultados de Andalucía en el resto de España”. Lo dijo un líder provincial del PSOE-A pero fue el mensaje que durante toda la jornada postelectoral se encargaron de enviar los críticos de Pedro Sánchez tras la derrota sin paliativos en el sur de España frente al PP. 

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La batalla interna congelada durante la campaña se reactiva, lentamente y todavía de forma no cruenta. Ninguno de los ‘bandos’ socialistas tira la toalla pese a que los resultados son malos para todos sin excepción: 22,66% de votos, 120.606 papeletas menos, 85 escaños frente a los 90 del 20-D. La prioridad, advierten, es que España forme Gobierno. Hasta entonces la pelea final por el liderazgo del PSOE quedará en pausa. Los barones esperarán, pero no perdonan a Sánchez ni han tirado a la basura su libreta de agravios. Los resquemores siguen ahí

Díaz situó al PSOE en la oposición desde el primer minuto aunque eludió respaldar con claridad la abstención socialista para dar paso a Mariano Rajoy, como sí hizo el presidente extremeño, Guillermo Fernández Vara. Pero poco a poco el mensaje común, verbalizado por el portavoz del comité electoral, Antonio Hernando, se fue encauzando y consolidando: nada de apoyar o facilitar el Ejecutivo al PP, que sea Rajoy quien "se busque la vida" y luego ya se verá.

Además, el PSOE cuenta con un potente salvavidas: el diputado de Nueva Canarias, Pedro Quevedo, socio de los socialistas el 20-D y el 26-J, podría completar la mayoría que le hace falta al PP (137 actas) si este reúne los respaldos de Ciudadanos (32), PNV (5) y Coalición Canaria (1), y sin necesidad de que Ferraz se moje y rompa su promesa de que no ayudará a los conservadores a seguir en La Moncloa. Pero una vez que se despeje la gobernabilidad, habrá guerra en las filas socialistas. Ella insiste en que no hay que hablar de nombres sino de proyecto y llama a un debate “sosegado y profundo”. Hernando, de "reconstrucción", "modernización" y "unidad". Porque lo más importante para todos es el adelgazamiento sin remedio del PSOE, especialmente en las zonas urbanas y entre los jóvenes. El mal del partido es "estructural". 

Hasta que se forme Gobierno la batalla por el liderazgo del PSOE quedará en pausa. Los barones críticos esperarán, pero sus resquemores siguen ahí

El batacazo socialista en Andalucía, con 77.651 votos que el 20-D y frente a una victoria del PP, que saca tres escaños de ventaja, no era lo esperado. Muchos admiten que es el peor escenario posible para la baronesa, que daba por hecha una victoria en su feudo que la iba a legitimar para pedirle a Sánchez un paso atrás. La noche de cuchillos largos que muchos habían preparado de consumarse el ‘sorpasso’ de Podemos o incluso una ventaja en votos, que no en escaños, del partido de Pablo Iglesias se esfumó al tiempo que las urnas daban la sorpresa en la comunidad más poblada.

Susana Díaz se piensa si liderar la batalla con un candidato alternativo a Pedro Sánchez

"Peores son los de Pedro"

Con todo, la dirigente socialista no dio por perdido su tren ni comentó cuestiones orgánicas en la primera reunión de su ejecutiva tras el 26-J. Es más, en su entorno y en las federaciones críticas con Sánchez se conjuraron para subrayar que si los resultados de Díaz son malos, "peores son los de Pedro". Ella misma lo dijo públicamente: “Si en Andalucía no estoy satisfecha con el 31,24%, como comprenderán con el 22,66% nacional mucho menos”.

El PSOE-A no descarta un candidato alternativo a Sánchez y reactiva la 'operación Madina'. El dirigente no tiene "la cabeza en eso", dicen fuentes próximas

Quizás su tren para liderar el PSOE, tras meses amagando sin dar, haya pasado definitivamente, pero pocos dudan de que Díaz se alineará con el resto de barones críticos para desalojar a Sánchez. Es más, la posibilidad de que postulen a otro candidato para las primarias-se habla de nuevo de Eduardo Madina-, es muy comentado dentro del partido. Por más que muchos admitan que segundas partes nunca fueron buenas y recuerden además que repetir con otro la operación que ya hicieron con Sánchez tiene un riesgo elevado, nadie en la cúpula del PSOE-A cierra esa puerta.

Eduardo Madina, tras votar en Bilbao, este 26-J. (EFE)
Eduardo Madina, tras votar en Bilbao, este 26-J. (EFE)

Pero para que se abriera, Díaz debería mandar la señal de que ella desiste de dar la batalla, y no lo ha hecho. Tardará en hacerlo, porque el congreso no está convocado formalmente y puede que no se celebre hasta el otoño. Aún queda. Madina, que vuelve al Parlamento tras este 26-J, no piensa dar ningún paso al frente. Fuentes próximas deslizan que Sánchez debería "dimitir o el partido exigírselo", y que la presidenta andaluza tomara las riendas, en cuyo caso "él la apoyaría". El dirigente vasco "no tiene en su cabeza" competir contra el actual líder por la silla de Ferraz, según estas mismas fuentes. Algunos sanchistas admiten que el hecho de que Madina retorne a la Cámara cambia el escenario interno.

El 'efecto Susana' se desvanece

Los socialistas alineados con Díaz se han limitado a analizar los resultados con el mapa por delante. Y, como siempre ocurre con los números, han hecho las lecturas más favorables para salvarle la cara a la líder andaluza tras su primera derrota desde que tomó las riendas en 2013. 537.687 votos de ventaja frente a Podemos, cuando en toda España el PSOE sacó a la coalición de Pablo Iglesias y Alberto Garzón un total de 374.975 papeletas; uno de cada cuatro escaños en el Congreso y uno de cada tres en el Senado son andaluces, el PSOE ha ganado en el 66,5% de los municipios de Andalucía, tres provincias andaluzas (Sevilla, Huelva y Jaén) son las únicas que permanecen en rojo en el mapa de España... Todos datos ciertos. Tan ciertos como que desde 2011, cuando se encendieron todas las alarmas y los socialistas daban por hecho que habían tocado suelo, el partido ha seguido desangrándose. Hasta el 26-J, el PSOE andaluz se dejó en el camino en los tres últimos años otros 270.151 votos. El ‘efecto Susana’ no para la curva descendente.

Sus defensores, dentro y fuera de Andalucía, niegan en redondo que haya quedado "inhabilitada" para aspirar al liderazgo del PSOE. "Ella menos que nadie", aprecian dirigentes lejanos a Sánchez, que recuerdan que cuando el líder nacional "no tira, no tira en ningún sitio", y que a fin de cuentas "ella no era la candidata, sino Pedro, que ahora en toda España ha dejado al partido a 52 escaños del PP", "en el momento más crítico de Rajoy".

Los sanchistas recuerdan que los datos de Andalucía han sido malos, que Sánchez ha logrado frenar el 'sorpasso', que ha incidido el ruido interno el 26-J

Aunque Díaz no hablara sobre Sánchez ni sobre su futuro, los suyos lo tienen claro. Fue llamativo que reconociera públicamente que ni la noche electoral ni durante la mañana del lunes había hablado con él. La mayoría de dirigentes consultados por este periódico asumen que el secretario general del PSOE tiene los días contados y que debería de dar paso a un nuevo liderazgo que permita reconstruir al partido desde la oposición en un plazo de dos años, evitando con su marcha que la formación se sumerja en una durísima confrontación interna. Para el PSOE andaluz, la situación necesita de medidas urgentes que no pueden posponerse, una vez que se aclare la gobernabilidad. Las federaciones que sintonizan con Sevilla comparten el criterio. "Ni Susana está fuera de combate, ni tampoco Pedro, que ha aguantado el chaparrón. Pero es pronto para saber. Dejemos reposar las cosas. Calma", indica un barón de mucho peso en el PSOE. 

Susana Díaz se piensa si liderar la batalla con un candidato alternativo a Pedro Sánchez

Los sanchistas siguen confiando en su jefe. Meritxell Batet, por ejemplo, le vio "reforzado". Durante la reunión de la ejecutiva federal, el líder escuchó elogios de los dirigentes que le son más cercanos, que sí hurgan en la herida de los malos datos en Andalucía, resaltan que logró parar el 'sorpasso' y se preguntan si no ha dañado sus expectativas la refriega interna de los últimos meses. Otros como el asturiano Nino Torre -líder de Juventudes- o el andaluz Antonio Pradas -la voz de Díaz en Madrid- sí reclamaron más autocrítica, sin acritud, porque la situación es grave. 

Falta de claridad con Podemos

Que la culpa de todo es de Sánchez es la lectura oficial desde el Sur. Díaz compareció este lunes, con argumentos muy parecidos a los que había empleado pocas horas antes en plena noche electoral, pero con un mensaje mucho más definido sobre la falta de reacción del PSOE para frenar a Podemos. Textualmente defendió que si se ha evitado el ‘sorpasso’ es gracias al medio millón de votos que ella le sacó a Iglesias en Andalucía.

Los dirigentes distanciados de Sánchez le culpan de los malos resultados y de la estrategia de campaña y recuerdan que él era el candidato

Y en esa misma línea fue más allá: si el PSOE ha perdido tantos votos es porque no se ha sabido transmitir un mensaje nítido contra Podemos: “El miedo que ha suscitado el populismo en amplias capas del electorado ha perjudicado al PSOE. La mera hipótesis de que el PSOE pudiera dar el Gobierno a Podemos ha causado mucho daño, nos ha perjudicado”.

Esa consideración es un dardo directo a Sánchez y su estrategia frente a Iglesias. Los dirigentes del PSOE andaluz consideran que ha faltado claridad y distancia frente a Podemos. No por parte de Díaz, insisten. Ella, defienden, ha hecho una campaña intensa, en primera persona y volcada en desacreditar y atacar a Podemos. Nadie le puede reprochar, advierten, que no se haya volcado como la que más para ayudar a Sánchez, mientras que otros barones han escogido un cómodo segundo plano, dejan caer los suyos. Otros dirigentes resumen su reprobación a la estrategia de campaña con una palabra: "Indefinición". La falta de claridad sobre los pactos en unas elecciones donde la clave en juego era esa: quién iba a gobernar. 

Susana Díaz se piensa si liderar la batalla con un candidato alternativo a Pedro Sánchez

En la oposición

Además, los críticos entienden que la 'campaña del miedo', o el aldabonazo final del Brexit ha engrosado la bolsa de votantes de Rajoy. Siguen pensando que el secretario general no da la talla y que hay que tomar medidas urgentes para reconstruir el PSOE desde la oposición, y que lo facilitaría mucho si se quitara de en medio porque favorecería una transición tranquila e incluso el ascenso de un dirigente de consenso -como el todavía presidente del Congreso, Patxi López, apuntan algunos-, pero al mantenerse en el cargo, opinan, su rival con más garantías para batirle sigue siendo Díaz. 

"A partir de ahora vendrán las presiones de los barones", advierten desde el equipo de la presidenta. El objetivo es ganar tiempo para la batalla interna

Díaz no desveló sus cartas ni en su comparecencia pública ni en la reunión interna del PSOE andaluz. Se mostró tranquila y anticipó que habrá otra reunión en clave regional ante del comité federal convocado por Ferraz el próximo 9 de julio. “A partir de ahora vendrán las presiones de los barones”, advierten desde el equipo de la presidenta. El principal objetivo es ganar tiempo para la batalla interna y despejar el Gobierno de España.

Susana Díaz se piensa si liderar la batalla con un candidato alternativo a Pedro Sánchez

En Andalucía las consecuencias directas del 26-J pueden ser importantes. La victoria del PP refuerza a su líder regional, Juanma Moreno, que necesitaba consolidarse internamente. El ‘pinchazo’ de Podemos e IU remueve muchos interrogantes y ya hay dirigentes de ambas fuerzas que dudan de que el matrimonio tenga larga vida. La primera lectura de la formación morada ha sido señalar como “perdedora” a Díaz, aunque la líder de Podemos, Teresa Rodríguez, volvió a repetir los resultados más pobres de su partido. Y si Ciudadanos llega a formar Gobierno con el PP en España, muchos se preguntan cuánto va a durar la estabilidad política de Díaz en la Junta de la mano del partido naranja.

Diferencias (disimuladas) sobre la investidura hasta que Rajoy mueva ficha

Hasta la cúpula federal, con Pedro Sánchez a la cabeza, ya ha mentalizado de que el sueño de conquistar La Moncloa es, a día de hoy, una entelequia. La suma de las derechas es complicada, pero más lo es la de las izquierdas, que han salido trasquiladas este 26-J respecto a las generales de diciembre. 

El presidente extremeño, Guillermo Fernández Vara, adelantó a primera hora de la mañana que habría que facilitar el Gobierno al PP. El número dos de Pedro Sánchez, César Luena, conversó a continuación con él y pulieron sus diferencias: el mensaje que toca ahora es el de emplazar a Rajoy a que sea él el que se mueva y busque los apoyos, entre sus "afines ideológicos", entre los que no está el PSOE, y las "derechas nacionalistas", PNV y Coalición Canaria. Los socialistas quieren que la "presión" se descargue sobre Génova, y no sobre Ferraz. 

Desde el entorno de Vara reconocieron que había "matices" con la cúpula federal, nada más. Él, como Susana Díaz, insisten en que el PSOE ha de quedarse en la oposición y punto. El equipo de Sánchez coincide, aunque insiste en que la pelota está "en el tejado" del PP. Cercanos y críticos con el secretario general convinieron que "no se le puede dar todo hecho" al presidente en funciones, que "debe mover el culo". Y si no arañase el sí del PNV, por ejemplo, y no bastara con la abstención del diputado de Nueva Canarias, entonces quizá no cabría más remedio que el PSOE facilitase el Gobierno al PP, con muchas condiciones, para evitar nuevas elecciones. Pero ese es otro río al que los socialistas esperan no tener que llegar. 

La estrategia no es mal vista por los críticos, que quieren evitar que se les perciba dentro del partido como los partidarios de dar el Gobierno al PP.

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