el próximo jueves se celebra una nueva votación

Susana Díaz reabre negociaciones y avisa que pueden pararse los servicios públicos

El PSOE calcula que la decisión final de Ciudadanos y Podemos estará en Barcelona y Madrid. No tienen tampoco dudas de que será Rajoy quien tome la decisión final del Partido Popular

Foto: La secretaria general del PSOE de Andalucía y presidenta en funciones del Gobierno andaluz, Susana Díaz (EFE)
La secretaria general del PSOE de Andalucía y presidenta en funciones del Gobierno andaluz, Susana Díaz (EFE)

Susana Díaz ha vuelto a abrir las negociaciones con los partidos políticos de la oposición para intentar salvar su investidura en el tercer intento el próximo jueves. No liderará las negociaciones aunque se lo pide la oposición. No quiere más desgaste. Lo tiene difícil aunque durante los últimos días, PSOE y Ciudadanos vuelven a emitir señales de que hay un acuerdo político cerca y posible. La dimisión del expresidente Manuel Chaves sigue siendo una condición inexcusable para Albert Rivera.

Los socialistas volverán a abrir también el diálogo con Podemos, IU y Partido Popular. Aunque el PP, con 33 diputados, tendría la llave si decidiera moverse hacia la abstención, el PSOE parece dar por descontada esa opción y a la vez que tienden la mano a la negociación no paran de reprochar públicamente a los populares su actitud. “No sé si les queda ya algún puente por torpedear”, ironizan desde las filas del PP.

Hay de plazo hasta el 5 de julio para desbloquear la investidura o habrá nuevas elecciones en septiembre. Solo PSOE y Ciudadanos creen que unas segundas elecciones les podría beneficiar en resultados. Al resto de partidos, atendiendo a los últimos sondeos publicados, no les conviene una nueva cita con las urnas. La realidad es que ninguno quiere nuevas elecciones. Todo apunta a que el desbloqueo de la situación política andaluza vendrá de Despeñaperros hacia arriba.

El PSOE calcula que la decisión final de Ciudadanos y Podemos estará en Barcelona y Madrid. No tienen tampoco dudas de que será Rajoy quien tome la decisión final del PP. Los socialistas subrayan que tanto Pablo Iglesias como Albert Rivera han valorado satisfactoriamente el discurso de investidura de Díaz. Hay mucha más química con Ciudadanos que con Podemos, aunque ambos partidos han puesto condiciones muy claras sobre la mesa al PSOE. Los naranjas insisten en la dimisión del expresidente Manuel Chaves. Los morados en el castigo a los bancos y el cese de altos cargos.

La dimisión de Manuel Chaves permitiría desbloquear la investidura. (Reuters)
La dimisión de Manuel Chaves permitiría desbloquear la investidura. (Reuters)

Si Susana Díaz lograra la salida del histórico socialista tendría la investidura al alcance de la mano. Este es el mensaje que lleva lanzando Rivera desde el pasado viernes. Desde la dirección nacional de Ciudadanos se aferran a la dimisión del expresidente para firmar con garantías un pacto anticorrupción a cambio de la abstención de los nueve diputados de este partido. Aunque los hechos de los últimos días exhiben con claridad que Rivera mandó frenar y dio marcha atrás en un acuerdo que estaba prácticamente cerrado por cálculo electoral, Ciudadanos lo niega. Aseguran que la dimisión inmediata de Chaves nunca dejó de ser una exigencia. Aceptarían un compromiso público o por escrito con una fecha de salida del expresidente en junio. “Seríamos flexibles”, apuntan fuentes de este partido.

En una conversación informal con periodistas el pasado viernes en Sevilla, Rivera no ocultó que su impresión política sobre Susana Díaz es positiva. Fue muy llamativo. Incluso se le oyó decir que la dirigente socialista le gusta y “se fía” de ella. Considera que la crisis interna del PSOE, el desgaste que supondría expulsar a Chaves y las advertencias capitaneadas por Felipe González, frena cualquier movimiento en este sentido aunque cree que a Díaz le gustaría “soltar lastres” con el pasado. Los socialistas se preguntan si el listón que está poniendo Rivera en Andalucía se aplicará también en otras comunidades como Madrid o Valencia, donde la corrupción cerca al Partido Popular. Si mantiene esas condiciones, advierten, no podrá cerrar alianzas con ningún partido.

El Supremo podría despejar el camino

Quizás una resolución del Tribunal Supremo en el caso ERE pueda despejar algo el camino a Díaz en Andalucía. En cualquier sentido. La duda está en si casarán los tiempos y el Alto Tribunal tomará decisiones en las próximas semanas. Si el juez decide encausar a los aforados en el Congreso y el Senado, el PSOE ya ha advertido que deberán entregar las actas. Si archiva, la exigencia de Ciudadanos quedará también sobreseída. Este movimiento del Supremo es el único, advierte el PSOE, que llevaría a mover ficha con Chaves. Insisten en que no piensa negociar con el nombre del expresidente.

Díaz junto a Juan Marín, líder de Ciudadanos en Andalucía. (EFE)
Díaz junto a Juan Marín, líder de Ciudadanos en Andalucía. (EFE)

La tercera votación llegará casi en el ecuador de la campaña de las municipales sin novedades en los últimos días. Partido Popular, Podemos e Izquierda Unida insisten en que no hay cesiones por parte del PSOE ni cambios que le permitan caminar hacia la abstención. Los socialistas asumen que la investidura en Andalucía se retrasará hasta que pasen los comicios. Mantendrán el diálogo abierto con todos. Los socialistas insisten en un mensaje: “no vamos a permitir ningún cambalache de San Telmo por los ayuntamientos”. Si los populares esperan alcanzar algunas alcaldías con el favor del PSOE que se vayan olvidando, advierten. Confían en que la solución a la encrucijada política llegue “por arriba”.

Susana Díaz se ha construido ya un discurso político que no descarta nuevas elecciones en Andalucía y que advierte de la parálisis de los servicios públicos por culpa de un gobierno en funciones. Es más, los socialistas se muestran seguros de que son ellos quienes menos tienen que perder si hay otra convocatoria en septiembre. La dirigente socialista advierte de que “el bloque del no” pagará las consecuencias. Si el jueves no sale su investidura, ha dicho, sería ya “inexplicable”.  Abona el terreno por si tiene que acudir de nuevo a las urnas. Acusa a la oposición de pensar en sacar “un concejal más en Burgos” que en “los nueve millones de andaluces”. Alerta de la ralentización de servicios esenciales como educación o sanidad. Sin embargo, la ley del gobierno en Andalucía solo impone limitaciones para aprobar los presupuestos o destituir consejeros. 

En el PSOE están convencidos de que el programa de gobierno que presentó Díaz incluye medidas que achican el espacio para que la oposición se reitere en su no. En su versión no hay autocrítica ni propósito de enmienda porque los socialistas están convencidos de que quienes se equivocan son todos los demás.

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