DEPENDE DE PODEMOS

Susana Díaz negocia su investidura bajo la amenaza de nuevas elecciones

Podemos se convierte en el partido que tiene la última palabra. Si vota en contra, bloquearía cualquier posibilidad de la socialista después de que el PP insista en que pulsará el “no”

Foto: Susana Díaz. EFE/Julio Muñoz
Susana Díaz. EFE/Julio Muñoz

Susana Díaz abrirá hoy en el Palacio de San Telmo, sede del Gobierno andaluz, el diálogo con los partidos del Parlamento con su investidura como presidenta en juego y la amenaza de nuevas elecciones en septiembre. Ha ganado las elecciones, pero le queda lo más difícil, lograr una estabilidad mínima para acceder a la presidencia. Díaz ha decidido asumir en primera persona el diálogo con los dirigentes de PP, Podemos, Ciudadanos e Izquierda Unida antes de que los segundos espadas entren en la negociación.

El escenario se presenta lleno de incertidumbres. La aritmética parlamentaria, después de que el PP insista de forma inamovible en que votará no a la investidura de Díaz, sitúa a Podemos en el centro de la pista. No bastaría una abstención de Ciudadanos si el partido de Pablo Iglesias pulsa el botón del no como el PP. La dirigente socialista tiene que convencer a Podemos de que se abstenga. Si no, el Estatuto de Autonomía marca que en dos meses, si sigue la ingobernabilidad, habría que convocar elecciones. Serían en septiembre, puesto que julio y agosto son inhábiles para citas electorales.

Susana Díaz negocia su investidura bajo la amenaza de nuevas elecciones

Los socialistas no quieren ni oír hablar de unos nuevos comicios. Confían en lograr la investidura de Díaz, pero no hay nada claro. Los números son rotundos. El Partido Popular asegura que nunca habló de permitir el gobierno de la lista más votada. No es verdad. Durante toda la campaña electoral, tanto Mariano Rajoy como Juan Manuel Moreno Bonilla han reiterado en varias ocasiones que darían paso a Díaz si ganaba y que tratarían de evitar que Podemos se hiciera con el control político. Incluso abrazaron la gran coalición. “La posición que yo siempre he defendido es que el que gane las elecciones debe gobernar”, dijo Rajoy en Onda Cero refiriéndose a Andalucía.

El descalabro del PP en las autonómicas, con la pérdida de 17 escaños y un resultado que retrotrae al partido a finales de los 80, parece haberlos dejado en una situación de shock; hay síntomas de descomposición interna. Insisten en que el no a la investidura de Díaz será firme hasta el final, pase lo que pase y aunque haya que convocar de nuevo elecciones. En las filas populares están seguros de que su estrategia de obligar a los nuevos partidos a que se retraten es la mejor posible. El PSOE ha tratado de abrir algún cauce de interlocución con los dirigentes del PP andaluz pero, de momento, no ha tenido éxito. Gráficamente, los dirigentes del PP consultados responden encogiéndose de hombros.

La candidata de Podemos a la Junta, Teresa Rodríguez. (EFE)
La candidata de Podemos a la Junta, Teresa Rodríguez. (EFE)

Dando por hecho que no va a haber pacto de Gobierno y que ningún partido salvo el PSOE va a dar su apoyo expreso a Díaz, los números son los siguientes. Si el PP, segunda fuerza con 33 escaños, persiste en su no, al PSOE no le basta con la abstención de Ciudadanos, 9 diputados, e Izquierda Unida, 5. Necesitan que se abstenga también Podemos (15). La candidata, Teresa Rodríguez, no ha despejado la posición de su grupo. El secretario de Organización, Sergio Pascual, que posiblemente tendrá la última palabra, tampoco. Lo único claro es que no someterán la decisión a votación de los círculos.

Hay disposición al diálogo pero poco más. Rodríguez ha asegurado, en una entrevista en Canal Sur, que exigirán el apoyo a una serie de medidas “irrenunciables” de su programa electoral. Ponen el acento en el freno a los desahucios o la agilización de las ayudas a la dependencia y el salario social. A los socialistas esa música les suena bien. Pero la otra pata, la de la lucha contra la corrupción, es más complicada.

Díaz afronta su primera ronda de contactos tras la detención de varios altos cargos de la Junta por el fraude de los cursos de formación y el aviso de la juez Mercedes Alaya de que con estos fondos el PSOE tejió “una red de clientelismo político”. La socialista dictó el cese de todos los que fueron detenidos sin dudarlo. Esa rapidez es nueva. Sabe que ahora mismo no puede permitirse cualquier otra posición más tibia. El calendario judicial sentará también a los expresidentes Manuel Chaves y José Antonio Griñán en el Supremo por el caso de los ERE justo antes de la fecha prevista para la constitución del Parlamento andaluz, el 16 de abril. Ciudadanos insiste en que, para empezar a hablar, los exdirigentes socialistas tienen que dejar su escaño. Díaz no acepta esa condición y señala que no cambiará su posición. Saldrán, advierten desde el PSOE, si tras declarar ante el juez se les imputan delitos concretos y sigue adelante la causa judicial.

En Ciudadanos salta a escena por vez primera en solitario el candidato andaluz, Juan Marín. Hoy acudirá a San Telmo sin Albert Rivera. Fue muy comentado que fuera el dirigente nacional del partido quien valorara los resultados electorales. Está claro que tanto en este partido como en Podemos, ambos sin infraestructura regional todavía, decidirán desde Madrid. Tanto Iglesias como Rivera se juegan mucho en la foto fija que se lance desde Andalucía al resto del país.

El candidato de Ciudadanos a la Presidencia de la Junta de Andalucia, Juan Marín. (EFE)
El candidato de Ciudadanos a la Presidencia de la Junta de Andalucia, Juan Marín. (EFE)

Las dos nuevas formaciones admiten que tienen ante sí un escenario de pros y contras muy complicado. Si bloquean la investidura de Díaz, junto al PP, mandan una señal que puede ser contraproducente. Tienen interés en mostrarse como partidos útiles capaces de poner en marcha medidas de gobierno que beneficien a los ciudadanos. Si facilitan la presidencia a la socialista, también puede tener coste electoral. Tanto Podemos como Ciudadanos basan su discurso en contra del bipartidismo y el PSOE andaluz lleva, además, 33 años en el Gobierno y está salpicado por sonados escándalos de corrupción. El PP ya ha planteado varias comisiones de investigación. La etapa en la que los socialistas podían bloquearlas ha pasado.

De la primera ronda de contacto de este jueves no saldrá nada en claro, avisan los socialistas. Díaz se limitará a señalar sus prioridades de gobierno y a oír las propuestas de los partidos. Desde el PSOE, para rebajar la presión, aseguran que no toca hablar de la investidura hasta finales de abril. Pero no esperarán hasta entonces para amarrar el futuro Gobierno.

De momento, señalan fuentes socialistas, no habrá oferta de sillones y se descarta que la presidencia del Parlamento andaluz pueda servir como moneda de cambio. Díaz sí que está dispuesta a incluir medidas de Podemos y Ciudadanos en sus compromisos de investidura. Tras ganar las elecciones, la dirigente socialista comienza posiblemente la travesía más difícil. Presume de “estabilidad” pero no la tiene. Las próximas municipales y generales marcarán a fuego las estrategias. Hasta que pasen, el PSOE no se plantea formar gobierno de coalición. Después, no descartan esa posibilidad si el gobierno en minoría no funciona.

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