CON EL visto bueno de RAJOY

El PP andaluz alienta la gran coalición con el PSOE y acorrala a Susana Díaz

Los populares andaluces jugarán esta baza frente a una dirigente socialista que no despeja si elegiría a Podemos o al PP y a la que puede dañar la foto de Sánchez y Rajoy

Foto: La presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz, y el líder del PP-A, Juan Manuel Moreno. (EFE)
La presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz, y el líder del PP-A, Juan Manuel Moreno. (EFE)

La foto de ayer entre Mariano Rajoy y Pedro Sánchez en el pacto antiterrorista ha causado mucha tensión entre los socialistas. Sánchez ha dudado mucho antes de aparecer en esa imagen. Los socialistas andaluces eluden pronunciarse sobre cuánto les disgusta esta rúbrica en plena precampaña de las andaluzas. Da alas al argumentario de sus adversarios a la izquierda y también al que manejará el Partido Popular. El presidente del PP andaluz, Juan Manuel Moreno Bonilla, va a jugar esta baza en la campaña electoral. Abraza la gran coalición con el PSOE en Andalucía en caso de que tras las próximas elecciones del 22 de marzo se confirme el escenario político que dibujan las encuestas: ningún partido con mayoría absoluta y Podemos como tercera fuerza política.

El candidato popular es, de momento, el único que ha destapado sus cartas en caso de confirmarse un tablero político con grandes dificultades para conformar gobierno. No es nuevo, pero sí suena diferente en la antesala de los comicios andaluces. Moreno Bonilla deja claro sin dudas que pactaría un gobierno con Susana Díaz en Andalucía para cerrar el paso a Podemos. Ayer mismo volvió a defender esa opción en Canal Sur Televisión. Este discurso tiene autonomía frente a Génova, según fuentes de su equipo, pero no hay duda de que Mariano Rajoy está cómodo, aseguran, en la defensa de la necesidad de diálogo y pactos entre los dos grandes partidos en España y que defiende la idea de un gran gobierno a la alemana, con conservadores y socialdemócratas. Rajoy estará el fin de semana en Andalucía y no será la única visita.

La secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, ya flirteó con esa misma idea meses atrás. Los populares saben que el PSOE jamás va a admitir públicamente un pacto con el PP, lo que hundiría definitivamente su voto en el electorado de izquierdas. La estrategia no es inocente. El PP considera que sí se puede permitir abrazar la gran coalición, mientras que a los socialistas los podría llevar al suicidio político. Moreno Bonilla, ante la indefinición calculada de Susana Díaz sobre su política de alianzas postelectorales, va a jugar el discurso de que sólo él da garantías de que no pactará con Podemos. Están convencidos de que hay una bolsa de votantes moderados de centro, que hubiera caído en la abstención, pero que ante la irrupción de Pablo Iglesias se pronunciarán en las urnas para cortarles el paso.

La líder socialista opta por la equidistancia. Podemos, que sigue dando síntomas de desnortamiento en Andalucía y que hasta ahora había descartado con rotundidad un pacto con el PSOE, empieza ahora también a virar en sus posiciones. Aseguran que, si los socialistas dan “un giro de 180 grados”, caben alianzas. Lo que ocurra en las andaluzas condicionará, y mucho, el futuro político inmediato de España.

El presidente del PP andaluz, Juan Manuel Moreno. (EFE)
El presidente del PP andaluz, Juan Manuel Moreno. (EFE)

Moreno Bonilla abrazará la gran coalición andaluza en un discurso político que puede chirriar en una comunidad en la que el PSOE ha gobernado durante tres décadas sin alternancia política y donde los dos partidos mayoritarios han jugado un rol tradicional de feroces adversarios. ¿Puede permitirse el PP decir en campaña que apoyaría la perpetuación de lo que ellos mismos han denominado como el Régimen socialista? El líder del PP andaluz cree que sí, y que las circunstancias políticas han cambiado mucho en los últimos meses.

Antes de la convocatoria electoral, el presidente de los populares ya se había mostrado convencido muchas veces, en público y en privado, de que él tendría un papel decisivo en la configuración del próximo Gobierno andaluz. Ha acuñado la metáfora de la “bicicleta tándem” en la que o él o Susana Díaz dirigirán el manillar pero ambos tendrán que pedalear en la misma dirección. Su electorado más a la derecha puede revolverse frente a este discurso, pero sus cálculos indican que ese voto al final es el más fiel y no debe preocuparles. Mientras que los socialistas tienen que pelearse por el voto de izquierdas, el PP no tiene ningún partido a la derecha que les haga frente.

Sin entrar en el Gobierno, permitir la investidura

El líder del PP andaluz no maneja su entrada en un Gobierno de Susana Díaz pero sí la firma, sobre papel, de un gran acuerdo con el compromiso de cinco o seis grandes reformas en Andalucía. Esta posibilidad, “política ficción” para los socialistas, podría traducirse en el apoyo implícito de los populares para que Susana Díaz pueda ser investida presidenta en caso de que sea ella la que obtenga mayoría en las urnas. Moreno Bonilla se enfrenta a una campaña en desventaja en cuanto a conocimiento y proyección en Andalucía, pues no ha cumplido aún un año al frente del partido. También será el primer candidato del PP que se enfrente en las urnas a un posible castigo por la gestión de la crisis y los recortes de Rajoy. Esto lo dan por descontado, pero potenciarán su perfil de “hombre dialogante y moderado”, capaz de cerrar acuerdos en pro de la estabilidad política.

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En el PSOE, grandes líderes como el expresidente Felipe González, muy cerca de Susana Díaz, han abanderado públicamente la fórmula de gran coalición PSOE-PP en circunstancias extremas. El actual equipo de Ferraz se aferra a la negación: no, no y no. Pedro Sánchez dejó claro el pasado domingo en la convención de Valencia que su discurso pasará por enfrentarse al PP e ignorar a Podemos, aunque sólo 24 horas después firmara el gran pacto antiyihadista. La lideresa andaluza juega a la ambigüedad. Ayer mismo en Sevilla volvía a no despejar la incógnita de si preferiría una alianza con el PP o con Podemos.

Fuentes socialistas descartan que vaya a despejar esa equis durante la campaña. Salen a ganar y aseguran que pelearán por una mayoría sólida y suficiente que les permita gobernar en solitario. Ignorarán las encuestas, que se suceden y dejan claro que no habrá mayoría absoluta y sí necesidad de alianzas para formar gobierno. El hundimiento de IU y el sonoro divorcio del Gobierno andaluz complican una salida con esta formación. Díaz deja el futuro Gobierno andaluz “en manos de los andaluces” y califica todas las demás especulaciones de “debates estériles”. Izquierda Unida insiste en su discurso de que la ruptura del pacto de Gobierno en Andalucía es fruto de la “derechización” del PSOE en manos de Susana Díaz y se muestran convencidos de la influencia de Felipe González hacia una gran coalición en esta comunidad. La presidenta de la Junta planea “una campaña en positivo, sin ataques ni ofensas” a ninguno de sus adversarios, pero esa promesa será muy difícil de cumplir. Moreno Bonilla ya ha pedido tres debates con la dirigente socialista y tiene muchas ganas, asegura, de un cara a cara.

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