la tercera votación, el jueves 14 de mayo

Susana Díaz se da una semana y apunta directamente a Rajoy para pedir un acuerdo

La oposición anticipa un nuevo fracaso, deja claro desde el primer momento que ven muy complicado que el diálogo fructifique en los próximos días y en plena campaña de las municipales

Foto:  La presidenta de la Junta de Andalucía en funciones, Susana Díaz. (EFE)
La presidenta de la Junta de Andalucía en funciones, Susana Díaz. (EFE)

Sin sorpresas. El Parlamento andaluz ha vuelto a oír un alto y claro no a la investidura de Susana Díaz. A partir de ahora arranca el cronómetro. En plena campaña de las municipales, empiezan a contar dos meses, hasta el 5 de julio, para que haya un acuerdo que impida unas segundas elecciones en Andalucía. Dentro de una semana se ha convocado una segunda votación.

Los socialistas confían en que el PP mueva ficha en los próximos días y miran especialmente a Génova y a Mariano Rajoy. Los populares insisten en que el pleno convocado el 14 de mayo no es más que "la crónica de un fracaso anunciado" y admiten en privado que no moverán ficha hasta que pasen los comicios. Podemos y Ciudadanos también se mostraron sorprendidos con la convocatoria y advirtieron de que será muy difícil que se muevan del no en siete días. Desde el partido naranja incluso reprocharon a Díaz que no distancie la próxima votación de la campaña electoral.

"Esto empieza a rozar el ridículo". Susana Díaz se lamentó de que su investidura esté llegando a "extremos surrealistas" y se dirigió directamente a Mariano Rajoy. El PSOE confía en su fuero interno en que desde Génova llegue antes o después una orden que sitúe a los 33 diputados populares en la abstención. Fuentes socialistas deslizan que podría abrirse diálogo directamente entre Díaz y Rajoy en los próximos días. El presidente del PP andaluz, Juan Manuel Moreno Bonilla, se sonríe ante lo que califica de "intoxicaciones". "Es un absoluto absurdo", insistió. Defienden que la decisión final y la dirección de las negociaciones está en Andalucía. Rajoy aprovechó el jueves su acto público en Málaga para dar un espaldarazo a su candidato andaluz y remarcar que tiene manos libres.

Susana Díaz sigue sin lograr la investidura tras la segunda votación

Por si acaso, la líder socialista apeló a Rajoy y trató de depositar sobre él la responsabilidad de que su investidura esté bloqueada, convencida de que esa imagen política le daña y contraviene su discurso político. "El presidente del Gobierno, adalid de la estabilidad en España, se presenta aquí y dice que el camino es boicotear y frenar el Gobierno de Andalucía", lanzó Díaz al salir del pleno que acababa de darle su segundo no rotundo. También trató de disuadir a Ciudadanos y Podemos advirtiéndoles del coste electoral que puede tener su no. "Eso no es voto útil", advirtió, asegurando que ese bloqueo es muy de la "vieja política".

El PP quiere que Susana Díaz dé un paso al frente y asuma las negociaciones. La socialista teme esa sobreexposición y se está pensado qué giro dar a la estrategia tras fracasar en una primera fase. Poco después de que el Parlamento certificara su no, el presidente de Ciudadanos, Albert Rivera, arropó en un acto público a su candidato la alcaldía de Sevilla y al responsable de su partido en Andalucía, Juan Marín. El papel del dirigente andaluz ha quedado en entredicho después de que Rivera endureciera las condiciones para el acuerdo, mandara frenar y volviera a poner sobre la mesa la dimisión inmediata de Manuel Chaves.

El líder catalán alabó la gestión de las negociaciones de su partido en Andalucía de forma desmesurada, casi logrando un efecto contrario al que pretendía. Volvió a poner el foco en la dimisión del expresidente Chaves. Si se hubiera ido o hubiera tenido otra actitud, dijo, quizás hoy el sentido del voto de Ciudadanos hubiera sido otro. Lo que no queda claro es cómo se produjo la secuencia que llevó al partido, que había aceptado como bueno el anuncio político de la retirada del expresidente socialista en las próximas listas electorales, a frenar el acuerdo con el PSOE. Su versión incurre en algunas contradicciones y está encaminada a negar activamente que Marín esté siendo teledirigido desde Barcelona.

Rivera sobre los pactos: "No hay rojos y azules"

Albert Rivera (i) y Juan Marín. (EFE)
Albert Rivera (i) y Juan Marín. (EFE)

Rivera eludió a toda costa despejar qué camino de alianzas seguirán tras las elecciones aunque los sondeos indiquen que tienen la llave de la gobernabilidad de un buen puñado de comunidades y ayuntamientos en España. "Salimos a ganar, nuestro objetivo no es apuntalar gobiernos obsoletos y que no estén a la altura", insistió tirando de manual en el arranque de una campaña electoral. No pudo escapar a reiteradas preguntas al respecto el día después del CIS. Insistió en que la única línea que marcará las alianzas postelectorales de Ciudadanos serán las propuestas que se amarren y dejó claro que no van a "criminalizar" a PP y PSOE, "a pesar de sus errores y de sus casos de corrupción", y tampoco a Podemos.

"No hay rojos y azules, buenos y malos", defendió Rivera que dejó la puerta abierta a acuerdos con todos los partidos que acepten sus reformas. A quienes descartan desde ya las alianzas, les advirtió de que deberían estar "calladitos" porque "después querrán gobernar". "Si hay acuerdos el país avanzará", se jactó. Ciudadanos cuenta con que serán decisivos y se les nota, advirtiendo de que tras el 24 de mayo debe haber un "profundo cambio" en España o no habrá estabilidad.

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