La industria sobrevive a los cuellos de botella y tira de la recuperación
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Mejoran LA RENTABILIDAD Y EL CLIMA INDUSTRIAL

La industria sobrevive a los cuellos de botella y tira de la recuperación

La recuperación está en marcha, pero de forma desigual. Y es la industria la que tira con mayor fuerza. El clima empresarial mejora, también el empleo y la rentabilidad

Foto: Contenedores apilados. (EFE/Ricardo Maldonado Rozo)
Contenedores apilados. (EFE/Ricardo Maldonado Rozo)
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La irrupción de la pandemia tumbó la actividad económica en 2020 (el PIB cayó un 11%), pero la recuperación será desigual. Y la punta de lanza en el proceso de ganar el tiempo perdido por el coronavirus está siendo —paradójicamente— la industria, que ya prácticamente ha recuperado los niveles de actividad previos a la aparición del coronavirus. Por el contrario, sectores como el comercio y la hostelería, la información y las comunicaciones y, sobre todo, el resto de servicios están lejos de recuperar los niveles de principios del año pasado.

El caso de la industria, y de ahí la paradoja, es especialmente relevante, porque en 2021 se ha visto obligada a operar en un entorno muy adverso para sus intereses, ya sea por los problemas de aprovisionamiento o por los altos costes de la energía y de las materias primas. Pese a ello, el valor añadido bruto del sector, según los datos del Banco de España referidos a los tres primeros trimestres del año, se encuentra ya en niveles de 2019.

Esto se observa, por ejemplo, a la luz del indicador de clima industrial (ICI), que avanzó en noviembre un 4,4% corregido de variaciones estacionales, lo que supone el máximo desde hace dos décadas (septiembre de 2000). En términos interanuales, el indicador experimentó una “significativa mejora”, como afirma el último boletín coyuntural elaborado por el Ministerio de Industria, con un valor superior en 11,6 puntos al de noviembre de 2020. Dos de los tres componentes del ICI tienen un buen comportamiento. Las expectativas de producción crecen 11 puntos, mientras que el nivel de cartera de pedidos lo hace en 7,5 puntos. El nivel de 'stocks', por su parte, continúa en niveles positivos (+5,5 puntos).

De la misma manera, el empleo en la industria, a la luz de los datos de afiliación conocidos este jueves, ya ha recuperado los niveles de ocupación previos a la irrupción de la pandemia —2,29 millones de trabajadores— en un contexto muy difícil, como se ha dicho. Tan difícil, que el Banco de España ha estimado que más de un 80% de los fabricantes de automóviles y de material y equipo eléctrico indican que tienen dificultades para el aprovisionamiento de materiales o equipo, y que eso está limitando su producción. En otras actividades industriales, como alimentación o la confección, este porcentaje baja al 30%, lo que mostraría una gran disparidad por sectores. Esto es especialmente relevante por el enorme peso del automóvil en la economía española, en torno al 10% del PIB.

Sube la rentabilidad

El Banco de España, de hecho, ha estimado que los cuellos de botella en las cadenas globales de suministro —que se trasladan a los precios y explican en parte el incremento de la inflación— podrían provocar una reducción “apreciable” en la tasa de crecimiento del PIB en el tramo final de este año y en 2022. En concreto, el banco central ha calculado que estas “disrupciones” restarán entre dos y tres décimas al PIB de 2021 y entre cinco y nueve décimas en 2022. Sin embargo, según el propio Banco de España, el empleo en las empresas industriales que colaboran en la Central de Balances crece a un ritmo del 5,7% en los tres primeros trimestres de este año frente al mismo periodo del año anterior, más del doble que en el conjunto de la economía.

Otro dato refleja la recuperación intensa de la industria frente a otros sectores de actividad. La propia Central de Balances, que es el mejor instrumento para conocer la realidad empresarial de España desde su contabilidad, muestra que la rentabilidad ordinaria de sus activos se sitúa en el 5,6%, justo el doble que en el conjunto del tejido empresarial. Se trata de un nivel muy parecido al del comercio y la hostelería (5,8%) y por encima de la energía (4,7%), que tradicionalmente ha sido más rentable.

Foto: Sede del Banco de España en Madrid. (EFE)

La rentabilidad se apoya en una mejora de las expectativas de precios de venta para los próximos tres meses, que se situó en noviembre en 27,8 puntos, lo que supone un incremento de 4,7 puntos respecto del mes anterior. Con ello, el indicador se mantiene en niveles máximos históricos, tras la fuerte caída de marzo y abril de 2020, que lo situó, como recuerda Industria, en mínimos también históricos. De hecho, en términos interanuales, el indicador de expectativas de precios presenta una significativa mejora. En concreto, su valor es 28,2 puntos superior a su valor en noviembre de 2020, cuando las expectativas de precios se situaban en -0,4 puntos.

La recuperación de la industria no es un fenómeno solo español. El indicador de confianza en la zona euro se encuentra en niveles históricamente elevados, en línea con el índice de sentimiento económico. Alemania, por ejemplo, tiene todos sus indicadores en registros récord, con especial atención en los niveles negativos del nivel de 'stocks'. La mejora en el último año se eleva hasta los 29,4 puntos. En Francia, el clima industrial se sitúa en el valor más alto en lo que va de año, mientras que Italia mantiene, igualmente, una buena evolución, máximo en lo que va de año.

Esto podría sugerir que los cuellos de botella y las dificultades para aprovisionarse en los mercados tradicionales, principalmente China y el sudeste asiático, han hecho que se beneficie la industria europea. O dicho de otra manera, ante la falta de proveedores o el retraso en las entregas, las empresas que requieren bienes de naturaleza industrial han buscado nuevos mercados con suficiente capacidad instalada para producirlos. La utilización de la capacidad productiva en España en el cuarto trimestre, de hecho, se encuentra en el 79,2%, ya muy cerca de los máximos históricos. Es decir, las empresas se han buscado la vida, como suele decirse, para encontrar nuevos proveedores ante el atasco mundial en la producción de bienes.

La irrupción de la pandemia tumbó la actividad económica en 2020 (el PIB cayó un 11%), pero la recuperación será desigual. Y la punta de lanza en el proceso de ganar el tiempo perdido por el coronavirus está siendo —paradójicamente— la industria, que ya prácticamente ha recuperado los niveles de actividad previos a la aparición del coronavirus. Por el contrario, sectores como el comercio y la hostelería, la información y las comunicaciones y, sobre todo, el resto de servicios están lejos de recuperar los niveles de principios del año pasado.

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