El desabastecimiento ya afecta al empleo: suben los ERTE y se frena la afiliación en la industria
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El desabastecimiento ya afecta al empleo: suben los ERTE y se frena la afiliación en la industria

Las fábricas se ven obligadas a parar por la falta de materiales y la subida de los precios, por lo que han frenado las nuevas contrataciones y meten a sus trabajadores en ERTE

Foto: Tráfico en el puerto de California, que lleva semanas atascado. (EFE)
Tráfico en el puerto de California, que lleva semanas atascado. (EFE)

El desabastecimiento se ha convertido en el gran problema económico para los países desarrollados. Nadie hubiese sospechado que este escenario sería posible, máxime después de que muchos expertos se hayan pasado una década discutiendo sobre el exceso de capacidad instalada. Pero la realidad es que la escasez de materias primas y bienes intermedios está lastrando ya la recuperación en Europa y Estados Unidos. España no es una excepción y, aunque aquí la salida de la crisis va retrasada, los datos empiezan a ser alarmantes.

Según los registros de la Seguridad Social de la primera quincena de octubre, algunas de las ramas de la industria están volviendo a meter a sus trabajadores en los ERTE como consecuencia de la imposibilidad para seguir produciendo. Sencillamente, no hay suministros para mantener en funcionamiento las líneas de producción. En el sector del automóvil el número de trabajadores en ERTE ha crecido más de un 15% en las dos primeras semanas de octubre. Solo el expediente de regulación temporal activado por Seat para limitar su producción en sus fábricas de Cataluña ya explicaría una parte significativa de este incremento.

Foto: Imagen de dos cargueros en el Canal de Suez. (Reuters)

El fabricante de vehículos se ha visto obligado a parar de forma reiterada sus cadenas de producción por la escasez de microchips. Pero no es el único bien que falta, la llegada de distintos tipos de metales a Europa procedentes de Asia también se ha ralentizado en los últimos meses, lo que unido al crecimiento exponencial de la demanda, ha provocado un desabastecimiento en el sector. Esto explica que el número de trabajadores en ERTE haya crecido también más de un 15% según los registros de la Seguridad Social.

En general toda la industria está atravesando problemas de suministro. La encuesta trimestral que publica la Comisión Europea de confianza empresarial mostraba ya en julio que más del 20% de la industria española tenía problemas de suministro de productos y bienes de equipo, una cifra nunca antes vista. Desde entonces la situación se ha deteriorado rápidamente, por lo que es de esperar que los próximos datos vayan a ser muy negativos. En esa encuesta de julio, el 70% de las empresas alemanas afirmaba tener problemas de suministro, un nivel nunca antes visto. La recuperación de Alemania va unos meses por delante de la española, por lo que todo apunta a que estos datos estén empeorando rápidamente desde el final del verano.

En un primer momento, las fábricas pudieron utilizar el 'stock' existente, tanto de bienes intermedios como de productos terminados, pero esas reservas se están agotando rápidamente. Según la Encuesta de Confianza Industrial que elabora mensualmente el Ministerio de Industria, la cartera de pedidos no deja de crecer, pero el nivel de 'stocks' y las expectativas de producción empezaron a reducirse el pasado mes de septiembre.

Si la industria no puede producir, tampoco contratará a nuevo personal. Esto es precisamente lo que se observa en los datos de afiliaciones de la primera quincena de octubre. En esta fase de la crisis en la que la recuperación debería ser muy intensa, el empleo en la industria de toda España aumentó en apenas 900 personas, lo que significa un crecimiento pírrico del 0,05%. En otras palabras, el sector ya está estancado.

La producción industrial de España sumó en agosto su tercer mes consecutivo de caídas, como reflejan los datos del INE. Una situación aparentemente contradictoria con los datos de entrada de pedidos al sector, que crecieron con fuerza durante todo el verano. Sin embargo, si no hay materiales, las fábricas tienen que frenar su producción y, cuando agotan los 'stocks', el impacto se percibe en el comercio.

Es a partir de ahora, finales de octubre y principios de noviembre, cuando el parón de la industria empieza a percibirse en las tiendas con desabastecimiento de algunos productos. Según los datos de la Cámara de Comercio de octubre, en torno al 21% de las empresas españolas ya está sufriendo problemas de abastecimiento. Esto es, una de cada cinco.

La situación en España todavía no es tan delicada como en otros países que están en una fase más avanzada de la recuperación, pero la tendencia de cara a las próximas navidades es evidente. En Estados Unidos, donde la recuperación lleva casi un año de adelanto, el desabastecimiento es más grave. Tanto que en el Libro Beige de la Reserva Federal (probablemente el informe periódico más completo sobre la economía estadounidense) ha multiplicado sus referencias al desabastecimiento. En concreto, la aparición de la palabra 'shortage' (escasez) en sus informes se ha disparado hasta situarse en máximos desde los años 70 durante la crisis del petróleo, como muestra un artículo elaborado por 'The Economist'.

Se trata, por tanto, del mayor reto para la economía actual (con la excepción de una nueva variante del virus que obligue a nuevos confinamientos). De hecho, el desabastecimiento también está detrás de la subida del precio de la energía. No solo se trata de una cuestión geopolítica de países que limitan la producción voluntariamente para presionar a sus rivales, como es el caso de Rusia o Argelia. También hay una grave escasez de buques de carga, lo que imposibilita que los países puedan sustituir la falta de suministro de los vendedores habituales.

Foto: Foto: iStock.

Aunque la previsión es que el comercio mundial se recupere a medida que la pandemia vaya remitiendo, la situación de abastecimiento tardará algo más en normalizarse. El motivo es que cuando se recupere la producción, previsiblemente colapsarán los puertos de carga europeos como ya está ocurriendo en Estados Unidos. La escasez provoca que la demanda para reponer 'stocks' sea superior a la habitual, de modo que la vuelta a la normalidad todavía tardará un tiempo. BBVA Research ha puesto esta semana números al impacto de los problemas de suministro sobre la recuperación de España. En 2021 el efecto será limitado, ya que se circunscribe solo a la recta final del año, pero en 2022 generará un golpe muy significativo sobre la recuperación.

En concreto, para este año estima un impacto negativo de 0,3 puntos del PIB y para 2022 lo eleva hasta 1,2 puntos del PIB. Esto supone que los problemas derivados de los cuellos de botella restarán más de 15.000 millones de euros de la recuperación de España en los próximos 14 meses. Una de las implicaciones será que no se recuperarán los niveles de PIB previos a la crisis hasta 2023. Se trata de cifras que son ya muy relevantes y que suponen una amenaza real para la recuperación de las economías desarrolladas. Pero, al mismo tiempo, también podría significar una esperanza de futuro para estos países si provoca un cambio en la mentalidad de las empresas.

Durante las dos últimas décadas de globalización, el empeño de las compañías ha sido elevar sus márgenes al máximo posible buscando los países en los que era más barato producir. Ahora, con los riesgos sobre el comercio mundial (tanto coyunturales por la pandemia, como estructurales por los cambios políticos) podrían llevar a las empresas a pensar algo menos en sus márgenes y algo más en la garantía del suministro. Esta es la gran esperanza para reindustrializar Europa tras el desmantelamiento vivido desde los años noventa.

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