SE ESPERA UNA CUMBRE FÍSICA EL PRÓXIMO MES

La recuperación, en juego: los Veintisiete intentan acercar posturas sobre el fondo

Los Veintisiete celebran este viernes una videollamada que permitirá una primera toma de contacto entre los líderes con que medir sus diferencias respecto al fondo de recuperación

Foto: Von der Leyen, junto a Merkel, Sánchez y Bettel. (Reuters)
Von der Leyen, junto a Merkel, Sánchez y Bettel. (Reuters)
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Los jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Europea tienen este viernes su primera toma de contacto con la propuesta de la Comisión Europea para un futuro fondo de recuperación, sobre la idea de un acuerdo franco-alemán, que ha allanado el camino para que Bruselas ponga sobre la mesa la idea de un programa de 750.000 millones de euros entre créditos y transferencias.

Pero nada saldrá de esta reunión. Es uno de esos pocos encuentros cuyo resultado llega ya escrito en la carta de invitación que el presidente del Consejo Europeo envía a las capitales. “Nuestro encuentro el viernes debe ser un escalón clave para lograr un acuerdo en un subsiguiente encuentro físico”, señala Charles Michel en su misiva.

La operación es difícil porque a la complejidad del asunto se suma la falta de tiempo. La agenda ha hecho que toque negociar el fondo de recuperación al mismo tiempo que el marco financiero plurianual, que debe estructurar los presupuestos comunitarios entre 2021 y 2027. En febrero, fue imposible alcanzar un acuerdo respecto al MFP y fueron visibles las enormes diferencias que existían entre los distintos Estados miembros.

El escenario preferido sería el de alcanzar un acuerdo en julio, cuando los líderes puedan reunirse presencialmente en Bruselas. Pero no todos creen que eso sea posible. Wopke Hoekstra, ministro de Finanzas holandés, ya señaló que, a su parecer, era mejor priorizar la calidad a la velocidad, y que eso haría imposible un acuerdo antes de otoño.

Está previsto que los líderes vuelvan a verse, y esta vez cara a cara, el próximo 9 de julio. También se espera que haya una reunión más durante ese mes en la búsqueda de un pacto antes de agosto. Pero el calendario es muy imprevisible, y en parte la cumbre de este viernes permitirá a Michel, presidente del Consejo Europeo, y que es quien tiene el reloj de las negociaciones en su mano, hacerse una idea de las diferencias y el calendario que pueda ser necesario. Una fuente diplomática señala que el ambiente apunta a que “hay que cerrar un acuerdo político en julio”. “Espero que mañana tengamos un compromiso de acabar la negociación en julio”, señalaba este jueves la fuente, que explica que después llegaría la hora de cerrar toda una serie de detalles y aspectos técnicos, que es precisamente por lo que hay que finalizar las conversaciones cuanto antes.

La canciller alemana, frente al Parlamento nacional. (EFE)
La canciller alemana, frente al Parlamento nacional. (EFE)

En su discurso previo a la cumbre frente al Parlamento alemán, la canciller Angela Merkel ha anunciado que defenderá que “el Consejo Europeo alcance un acuerdo sobre el marco plurianual y sobre el fondo de recuperación tan pronto como sea posible”. Fuentes del Ministerio de Economía ven “difícil” un pacto en julio, pero Berlín, que estrena presidencia rotatoria del Consejo el próximo 1 de julio, quiere dejar todo atado antes de la pausa veraniega.

La pandemia ha mostrado la debilidad del proyecto europeo”, ha asegurado Merkel en un discurso ante el Parlamento alemán, asegurando que “la cohesión y la solidaridad nunca han sido tan importantes como hoy”. “Cuanto más tardemos, más caro, más doloroso y más difícil será que la reacción esté a la altura de la crisis global”, insiste una fuente española.

Alemania siente que tiene un rol especial en este momento. Merkel afronta su etapa final como canciller alemana con la posibilidad de trabajar sobre su legado europeo desde la presidencia del Consejo, y en las últimas semanas Berlín ha mostrado su disposición a mover la agenda a una mayor velocidad y con una mayor ambición. No solo ha acordado con París una propuesta para el fondo de 500.000 millones de euros únicamente en subsidios y con una emisión de deuda por parte de la Comisión Europea, algo impensable hace algunos meses, sino que en los últimos días también está acelerando la agenda de defensa europea de la mano del Gobierno francés.

Edificio del Consejo Europeo en Bruselas. (EFE)
Edificio del Consejo Europeo en Bruselas. (EFE)

Diferencias

Aunque los nórdicos aseguran de cara al Consejo Europeo que sus posiciones no han cambiado, y defienden que el dinero debe llegar en forma de crédito y no de transferencias, lo cierto es que sí se han producido algunas modificaciones importantes durante los últimos meses, como por ejemplo el hecho de que la Comisión Europea protagonice una masiva emisión conjunta de deuda, algo que se da ya por hecho. Hoy hay mimbres para un consenso, y eso es mucho más de lo que había hace algunos meses.

Los nórdicos admiten también el hecho de que el fondo es necesario porque se está generando un riesgo para el mercado interior, una de las líneas argumentativas de España. Parecen pocos puntos de acuerdo, pero son más de los esperados, teniendo en cuenta también que ya hay un acuerdo de más de medio billón de euros en préstamos en condiciones ventajosas para cubrir empleo, sistemas sanitarios y garantías para empresas.

La buena noticia es que hay un diagnóstico más o menos compartido. La mala es que las recetas distan entre ellas. Las condiciones siguen siendo uno de los elementos más espinosos, con los nórdicos pidiendo que se incluyan reformas estructurales como parte de la condicionalidad del uso del fondo de recuperación. Los frugales son contrarios también al aumento del techo de recursos propios hasta el 2% de la renta nacional bruta (RNB).

Existe también un choque en lo que se refiere al reparto de los fondos, que genera incomodidad no solo entre los nórdicos sino también en algunos países del este que consideran que están infrarrepresentados. Muchas capitales piden que en el criterio de reparto queden plasmados de manera más clara los efectos del coronavirus, pero la Comisión Europea defiende que no hay datos suficientes para medir el impacto económico del coronavirus antes de poder cerrar el acuerdo.

Pero el pulso principal tiene que ver con la arquitectura del fondo, algo que puede afectar también al tamaño final del mismo. Es decir, si el dinero captado en los mercados llegará a las capitales mayoritariamente en forma de créditos o de transferencias. La oposición férrea de los nórdicos a que las subvenciones ganen la batalla tiene ya una grieta que pueden usar los sureños: el reconocimiento por parte de los frugales de que el mercado interior está en riesgo. Ahora es el momento de que unos líderes convenzan a los otros de que es su fórmula y no la del otro lado de la mesa la que les ayudará a preservar la joya de la corona europea.

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