ACUERDO PARA CREAR UN FONDO DE RECONSTRUCCIÓN

El Eurogrupo se reconcilia temporalmente: luz verde a medio billón contra el Covid

Como todo acuerdo, este ha sido posible solo porque todos estaban dispuestos a salir algo descontentos del choque, cediendo en cosas dolorosas

Foto: Mário Centeno, presidente del Eurogrupo, junto a la vicepresidenta económica del Gobierno, Nadia Calviño. (Reuters)
Mário Centeno, presidente del Eurogrupo, junto a la vicepresidenta económica del Gobierno, Nadia Calviño. (Reuters)

Tras el fracaso del Eurogrupo del último martes, que finalizó sin acuerdo tras 16 horas de reunión, los ministros de Finanzas de la UE y sus equipos se dieron un día y pico para seguir trabajando e intentar acercar posturas. Una nueva reunión para el jueves a las 17:00. Han hecho falta retrasarla cuatro horas y media más, durante la que se han celebrado intensas negociaciones entre los líderes de las distintas facciones para desbloquear el acuerdo. Países Bajos, Italia, España, Francia y Alemania han buscado primero que un nuevo borrador fuera digerible para ellos antes de presentárselo a los demás.

La luz verde del Eurogrupo significa que los ministros ofrecen a los líderes un paquete de medio billón de euros de reacción económica rápida al coronavirus: 200.000 millones de euros en garantías paneuropeas por parte del Banco Europeo de Inversiones (BEI), otros 240.000 en líneas precautorias de crédito por parte del polémico Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE), el fondo de rescates europeos, y por último un programa de apoyo al empleo (SURE) de la Comisión Europea que podría alcanzar los 100.000 millones de euros. También se marca el objetivo de crear un fondo de reconstrucción, cuya financiación será el centro de los pulsos entre Estados miembros a partir de ahora.

Como todo acuerdo, este ha sido posible solo porque todos estaban dispuestos a salir algo descontentos del choque, cediendo en cosas dolorosas. Países Bajos ha tenido que ceder en la condicionalidad del MEDE, una batalla en la que se había quedado solo, y los sureños, España e Italia, no tienen una mención específica a ningún instrumento de emisión conjunta de deuda, pero salen relativamente bien parados respecto a los anteriores borradores, con una referencia a "instrumentos financieros innovadores" y a que el fondo debe ser "temporal, específico y acorde a los costos extraordinarios de la crisis actual". Ha habido cesiones, pero a cambio donde había papel mojado ahora hay un acuerdo.

El Eurogrupo se reconcilia temporalmente: luz verde a medio billón contra el Covid

"Hemos puesto sobre la mesa los eurobonos, quitado la condicionalidad al MEDE y damos al Consejo Europeo una propuesta ambiciosa. Pelearemos por hacerla realidad", ha asegurado Roberto Gualtieri, ministro de Finanzas italiano y uno de los protagonistas de las negociaciones. Las declaraciones de los distintos ministros tras el encuentro muestra hasta qué punto esto es solo una tregua y que la interpretación que se hace del acuerdo es muy distinta según cada país. Los holandeses, por ejemplo, no consideran que los eurobonos estén ni siquiera cerca de la mesa. Lo que hay es un acuerdo de mínimos respecto a la respuesta inmediata al Covid y también un compromiso con un fondo de reconstrucción, que sienta las bases para las divisiones respecto a cómo financiarlo, donde un bloque defiende los eurobonos, y otro, liderado por Países Bajos y Alemania, se niega a esa posibilidad.

Roberto Gualtieri, ministro de Finanzas italiano. (EFE)
Roberto Gualtieri, ministro de Finanzas italiano. (EFE)

Condicionalidad

Todos los puntos han presentado retos, porque los nórdicos tenían ciertas reservas con las garantías que requerían la propuesta del BEI y de SURE, y Países Bajos pedía que se especificara que el programa de apoyo al empleo, que busca sustituir los despidos por otras figuras como la reducción de jornada o los ERTE, fuera temporal, para evitar que se convirtiera en un seguro europeo de desempleo al que La Haya se opone frontalmente.

Pero el principal escollo ha sido el MEDE, el fondo europeo de rescates, que desde el primer momento apareció como una de las principales herramientas. El problema con el Mecanismo es que, por sus tratados, cuando pides dinero tenes que firmar una serie de condiciones. España e Italia insistían en que, en esta circunstancia, no tenía sentido que el dinero disponible estuviera sujeto a una condicionalidad fuerte. Nadia Calviño, vicepresidenta económica del Gobierno, aceptaba una condicionalidad 'light': que el dinero se dirigirá a la lucha contra el Covid-19, y que España resolverá los desequilibrios cuando pase la crisis. Italia mantenía una línea más dura.

Al otro lado del ring estaba el verdadero problema. Países Bajos, junto con otros Estados miembros como Austria, pedían que se respetara el espíritu original del MEDE: quien quiera dinero tiene que aceptar reformas, ajustes y vigilancia. Todo un lenguaje tremendamente tóxico para los países que habían vivido un rescate durante la anterior crisis, y para muchos Estados miembros unas condiciones desproporcionadas para una crisis externa y simétrica, de la que los países que tengan que hacer uso del Mecanismo no han sido culpables.

Ha costado muchas horas de negociación, pero finalmente ha sido posible mover las líneas rojas de Países Bajos lo suficiente como para contentar a España e Italia, y en el borrador que salió de las llamadas bilaterales entre capitales, y que sería sobre el que iba a trabajar el Eurogrupo, ya no hay condiciones al uso de la línea especial del MEDE para gastos médicos relacionados directamente con la pandemia.

Wopke Hoekstra, el polémico ministro de Finanzas holandés, ha dejado claro que sí que seguirá habiendo condiciones para el apoyo económico, aunque no para los fondos destinados a la lucha contra el Covid-19. Esas condiciones, según ha explicado Mário Centeno, presidente del Eurogrupo, caen dentro del campo de condicionalidad 'light' que se había venido discutiendo, que es el cumplimiento de las normas fiscales europeas y seguir las recomendaciones de la Comisión Europea en el marco del Semestre Europeo.

No es que La Haya no siga creyendo firmemente en su postura, pero lo cierto es que su posición había empezado a ser insostenible. La actitud de Hoekstra volvió a ser muy corrosiva durante el Eurogrupo del martes y la madrugada del jueves, hasta el punto de que Berlín, relativamente alineada con Países Bajos, ha acabado por distanciarse en un ambiente de fuerte presión pública y política. Ya solo, sin apoyos, a Hoekstra no le quedaba mucho espacio de maniobra. Incluso dentro del Ejecutivo de Países Bajos han aparecido grietas, con uno de los cuatro socios de la coalición distanciándose de las posiciones más duras del ministro.

En cualquier caso, Italia y España ya han explicado que no van a pedir ayuda al MEDE, por lo que este pulso es más político que práctico. Con el actual programa de compras del Banco Central Europeo (BCE) de hasta 750.000 millones, Roma y Madrid no van, en este momento, la necesidadde asumir el coste político de pedir asistencia al MEDE, lo que desbloquearía una línea inicial de hasta el 2% del PIB. En cualquier caso, el poder real de los programas del MEDE reside, en realidad, en que permiten al BCE iniciar OMT (adquisición de bonos soberanos en mercados secundarios). Pero con los actuales programas del eurobanco, ni el Gobierno español ni el italiano sienten que vayan a necesitar la asistencia del fondo de rescate europeo.

Wopke Hoekstra, ministro de Finanzas holandés, durante el Eurogrupo. (EFE)
Wopke Hoekstra, ministro de Finanzas holandés, durante el Eurogrupo. (EFE)

Financiar la recuperación

Una vez se ha resuelto la parte que concierne a la respuesta inmediata a la crisis del coronavirus, está la otra fase, que es en la que España, Italia y otros países quieren que los famosos coronabonos, emisión conjunta de deuda, tengan un rol que jugar. Es la que consiste en poner en marcha un gran plan o fondo para recuperar lo antes posible a una economía europea que va a sufrir un shock sin precedentes en la historia de la Unión.

El problema fundamental radica en cómo financiarlo. Una propuesta francesa, que pone sobre la mesa un fondo que podría alcanzar el 3% del PIB europeo, apuesta por financiarlo con una única emisión de coronabonos. La propuesta gala cuenta con el apoyo de Italia o España. Pero si bien hay acuerdo sobre la necesidad de tener instrumentos especiales para afrontar la depresión que vivirá la economía europea, ni mucho menos hay consenso en decidir de dónde va a salir el dinero.

Bruno Le Maire, ministro francés, junto a la española Calviño. (EFE)
Bruno Le Maire, ministro francés, junto a la española Calviño. (EFE)

Para Países Bajos y Alemania la posibilidad de emitir deuda conjunta sigue siendo un tabú. Más todavía cuando su electorado, que en general es fiscalmente conservador y castigará a los partidos de Gobierno si se muestran demasiado laxos con el sur, tiene que acudir a las urnas a lo largo de 2021. Las cesiones son difíciles, y si las hay, lo pagarán caro en las elecciones, donde temen que se puedan disparar los partidos de extrema derecha.

Por eso el texto deja al aire cómo se financiará. La buena noticia para España e Italia es que el documento ha mejorado ligeramente a su favor en las últimas versiones, haciendo hincapié en la necesidad de que tenga capacidad para los costes extraordinarios que tendrá que afrontar. La mala noticia es que La Haya y Berlín han dejado muy claro que no tienen ninguna intención en cambiar su posición respecto a la emisión de deuda conjunta. "Estamos y seguiremos estando en contra de los eurobonos", ha señalado Hoekstra al terminar el encuentro.

Pero lo cierto es que Madrid y Roma sacan más de lo que podían esperar, especialmente con la referencia a "instrumentos innovadores", con la que España e Italia podrían obligar a sus socios nórdicos a, si bien no aceptar los eurobonos, sí a ceder y buscar herramientas nuevas para financiar el fondo de recuperación. A cambio hay una envenenada mención a que la financiación sea a través presupuesto europeo, que puede encorsetar cualquier medida. Eso sí, el comunicado señala que el trabajo que hagan en el futuro estará "sujeto a la guía" que les establezcan los líderes. En otras palabras: Pedro Sánchez y Giuseppe Conte no pueden dejar que se les escape esa referencia cuando llegue la hora del Consejo Europeo.

El acuerdo de la noche de este jueves es, en realidad, una tregua. Las divisiones y las tensiones siguen ahí, y volverán a flor de piel cuando toque empezar a hablar de cómo financiar la reconstrucción de la economía europea. Aparcar las diferencias les ha permitido aprobar un paquete muy importante, pero que sigue siendo una parte relativamente pequeña de lo que realmente debe ser la respuesta coordinada a nivel europeo si se quiere hacer frente a los efectos económicos del coronavirus sin poner en riesgo la eurozona. Ahora llega la hora de la batalla real, la de la financiación de la recuperación. Y esa no puede ser librada por los ministros de Finanzas: es la hora de los líderes europeos. Las espadas están en todo lo alto. Pero no sería ni la primera ni la segunda vez que los jefes de Estado y de Gobierno devuelven un tema con directrices vagas al Eurogrupo para que los ministros, aturdidos y con poca claridad sobre las opciones políticas, acaben bajando los brazos. El armario del Eurogrupo está lleno de esqueletos de la integración económica. Entre sus ilustres esqueletos están el fondo de garantía de depósitos (EDIS) o el presupuesto ambicioso para la eurozona. Depende de los líderes que la recuperación de esta crisis no sea uno más.

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