DENTRO DE UN PAQUETE DE MEDIDAS ECONÓMICAS

Bruselas propone movilizar 100.000 millones de euros en asistencia al empleo

La Comisión Europea propone usar el presupuesto europeo como herramienta contra la crisis del coronavirus, moviliza un fondo para el apoyo al desempleo y apura lo que queda en sus cuentas

Foto: Von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea. (EFE)
Von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea. (EFE)

El Ejecutivo comunitario tiene las manos relativamente atadas. Pero sus técnicos y funcionarios tienen tatuado en los últimos días el artículo 122 de los Tratados, que señala que los Estados miembros que estén “seriamente amenazados por dificultades severas causadas por desastres naturales o eventos excepcionales fuera de su control” pueden recibir “asistencia financiera”. Y en Bruselas están intentando sacar todo el partido que pueden a esas líneas.

La Comisión Europea aprobó este miércoles un fondo, bautizado como SURE, con el que pretenden ayudar a mantener la mayor cantidad de empleos posibles, dando asistencia financiera a aquellos países que lo necesiten, pero en especial a España e Italia, que serían los dos principales beneficiados de esta medida.

El Ejecutivo comunitario pondrá una cifra inicial, que entonces se tendrá que ver complementada con unos 25.000 millones en garantías por parte de los Estados miembros. La presidenta de la Comisión Europea, que explica que ya ha estado en contacto con las capitales, cree que se llegará a esa cifra y que los Gobiernos nacionales van a recibirla de manera positiva.

Con eso, la Comisión Europea emitiría bonos, uno de los aspectos técnicos más problemáticos, con el objetivo de alcanzar los 100.000 millones de euros de capacidad, y cuyos fondos no estarán sujetos a condiciones. El ejemplo alemán durante la anterior crisis es lo que ha impulsado esta propuesta, que busca sustituir los despidos por ERTEs.

No es un seguro de desempleo europeo, es un sistema para prestar dinero a aquellos Estados miembros que necesitan aire para sus mercado laboral. Tiene otro punto en contra: hay un límite de hasta 100.000 millones, eso significa que, si la situación empeora a nivel global y se llegara a ese límite, el instrumento no se podría escalar. La Comisión Europea ya pensaba presentar propuestas en este sentido, pero ha adelantado el calendario para ponerlo ahora sobre la mesa.

Bruselas también propone redirigir todos los fondos de 2020 del presupuesto europeo a la lucha contra el coronavirus. No es mucho lo que queda: unos 2.700 millones de euros que se destinarán al Instrumento de Ayuda a la Emergencia y unos 300 millones al programa RescEU. El objetivo es garantizar la ayuda a los Estados miembros para contar con los materiales necesarios para afrontar la crisis sanitaria y también ayudar a que se hagan pruebas a un mayor número de población.

Ya hace unas semanas rebañó los fondos estructurales no ejecutados para poner sobre la mesa un paquete de inversiones de 37.000 millones de euros, del que España recibirá unos 4.000 millones. El Ejecutivo comunitario propone ahora también flexibilizar las normas de los fondos de cohesión, para repartir más rápido y de manera más versátil los fondos que todavía no estaban comprometidos.

La presidenta de la Comisión Europea durante un pleno del Parlamento Europeo. (Reuters)
La presidenta de la Comisión Europea durante un pleno del Parlamento Europeo. (Reuters)

Pulso por el MFP

Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, ha hecho una fuerte defensa del Marco Financiero Plurianual (MFP), que estructurará los presupuestos europeos durante los próximos siete años. Hace solo unas semanas, los líderes europeos se peleaban por cada euro de esas cuentas. Países Bajos y otros Estados miembros pedían mantenerlo en el 1%. España, Portugal, Italia y otros países sureños exigían que se fuera más ambicioso y que se evitaran recortes en partidas como cohesión o la Política Agraria Común (PAC).

La alemana defiende, en plena lucha entre países por ver qué nuevos instrumentos pueden usarse ante esta crisis, que el MFP es la mejor opción. “Necesitamos respuestas, no podemos dedicar dos o tres años a crear herramientas, el Marco es la mejor que tenemos, es transparente y aceptada por todos los Estados miembros”, ha defendido Von der Leyen.

Ursula von der Leyen junto al presidente del Gobierno. (EFE)
Ursula von der Leyen junto al presidente del Gobierno. (EFE)

La presidenta de la Comisión Europea sabe bien que el MFP es la única herramienta que controla la Comisión Europea, y esta crisis abre la ventana de oportunidad para que se ensanche. De hecho, la alemana ha hecho referencia a la idea de un “plan Marshall para Europa” que han promovido Pedro Sánchez, pero también otros líderes como el primer ministro portugués António Costa o el presidente del Consejo Europeo, Charles Michel. Y la propuesta de Von der Leyen es clara: sí, es buena idea, y debe estar dentro del MFP.

La postura de Von der Leyen busca ser la tercera vía, entre unos Estados miembros que piden mantener las cosas tal y como están, como Países Bajos y Alemania, y otros países que apuestan por nuevos instrumentos, como España, Italia y otros socios que piden la creación de coronabonos, es decir, la emisión conjunta de bonos.

El problema del MFP es que, en contra de lo que pide la Comisión Europea, no es demasiado flexible. La anterior crisis demostró que los instrumentos incluidos dentro no permiten escalar su tamaño cuando la situación empeora, y probablemente esto vaya a hacer que cualquier fondo para hacer frente a la crisis se quede fuera del Marco.

Bruno Le Maire, ministro de Finanzas francés, ha hecho ya una propuesta para tener un fondo ante el coronavirus, que duraría durante un tiempo limitado y contaría con una única emisión de bonos conjuntos. Pero, como era previsible, pide que sea algo fuera del MFP.

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