LOS VERDES, CONTRA MERKEL

Los Verdes tienen un plan para salvar Italia y España. Y no le va a hacer gracia a Merkel

La formación ecologista, cada vez con más peso en los parlamentos del norte del continente, se ha convertido en una insólita aliada de países como Italia y España al defender los eurobonos

Foto: Pedro Sánchez y Angela Merkel, en una imagen de archivo. (Reuters)
Pedro Sánchez y Angela Merkel, en una imagen de archivo. (Reuters)

No todos los alemanes y holandeses son iguales. Tras la última trifulca entre el sur y el norte de Europa por la respuesta económica contra el coronavirus, el Partido Verde se ha movilizado para exigir más solidaridad europea. La formación ecologista, cada vez con más peso en los parlamentos del norte del continente, se ha convertido en un insólito aliado de países como Italia y España. Y su voz podría desestabilizar a Angela Merkel tanto en Bruselas como en Berlín.

Mientras los españoles cargaban contra los holandeses por la postura de su Gobierno en el último Consejo Europeo —en el cual el ministro de Finanzas holandés, Wopke Hoekstra, atacó las economías del sur por no ser más responsables—, los Verdes europeos apoyaban a los países más afectados por el Covid-19: “España e Italia, este mensaje es para vosotros. Desde los Verdes europeos, estamos a vuestro lado. Saldremos de esta crisis juntos. ¡Sí a los #eurobonos, sí a la solidaridad europea!”, escribían eurodiputados procedentes de capitales como París, Helsinki o La Haya.

El debate de la respuesta económica a la crisis del coronavirus tiene partido en varias zonas de la Unión Europea. España, junto a Italia, Francia, Portugal, Grecia, Eslovenia, Irlanda, Luxemburgo y Bélgica, pide coronabonos, es decir, una emisión de deuda conjunta por parte de los socios europeos. El objetivo es evitar que unos países salgan de la crisis mucho más endeudados (España podría acabar con una deuda pública de más del 130% del PIB según algunos expertos, mientras que Italia podría alcanzar el 180%) y que el proceso posterior requiera dolorosos ajustes de las cuentas.

Países Bajos y Alemania rechazan esa idea por muchas razones: porque los sureños no han cumplido con las normas fiscales, porque para su electorado es una idea muy impopular o, simplemente, por tradición y moral. Sin embargo, también hay un debate interno dentro de los propios países más conservadores.

El proyecto europeo, en riesgo

“Algunos gobiernos nacionales aún no han entendido la gravedad de la situación. No entiendo la posición de Alemania ni de Países Bajos en relación con los coronabonos. Estamos en una crisis sin precedentes y los miembros más fuertes de nuestra comunidad deben ayudar a aquellos que están en problemas”, explica Ska Keller, líder de los Verdes en el Parlamento Europeo, a El Confidencial. “Espero que aquellos gobiernos que están bloqueando el proceso empiecen a entender qué significa esta crisis para el proyecto europeo”, afirma la alemana lanzando un dardo a Mark Rutte y Angela Merkel, quien aseguró en 2011 que no habría eurobonos mientras ella viviera.

Precisamente, los Verdes en Berlín pueden jugar un papel fundamental. El propio Robert Habeck, líder de los Verdes en Alemania y candidato a suceder a Merkel en la cancillería germana, apoyaba también una propuesta económica más ambiciosa. “Al igual que otros líderes de Gobierno de la UE y otros economistas, estoy a favor de los coronabonos”, dijo Habeck en una reciente entrevista con el 'Welt am Sonntag'. “Los países económicamente poderosos como Alemania deben ayudar a aquellos más débiles. Está en el interés alemán que la economía italiana sobreviva. Alemania solo puede seguir siendo un país exportador si los países de su entorno más afectados por la crisis sobreviven a ella”.

Las posturas de los Verdes europeos no deberían tener ninguna posibilidad ni recorrido en Alemania, un país que se resiste y retrasa cualquier medida europea conjunta, que encarna y lidera las posturas fiscalmente más ortodoxas. Pero 2011 no es 2020. A fin de cuentas, el apoyo explícito a un instrumento de deuda compartida por parte de los Verdes, el segundo partido político en las encuestas, es una señal de que algo está cambiando en la opinión pública alemana.

También hay más pistas en los periódicos alemanes, que juegan un rol importante en Berlín. Desde hace días, publican cartas, tribunas y editoriales a favor de una mayor solidaridad con el sur. El mensaje entre líneas es claro: la opinión a favor de una respuesta fiscalmente conservadora, al contrario que en la pasada crisis del euro, no es unánime. Recientemente, un editorial del 'Spiegel' lanzaba un mensaje muy directo en su titular: “Alemania debe abandonar su rechazo a los coronabonos”.

Desde luego, algo se mueve. Y la maniobra de los Verdes, tanto en Alemania como en Países Bajos, bebe de esa esperanza. Pero a la espera de ver qué ocurre en el Eurogrupo de este martes y en el próximo Consejo Europeo, el futuro de Europa también se decidirá en las elecciones en Alemania y Países Bajos en 2021. En esos comicios, se verá hasta qué punto los votantes alemanes y holandeses estaban preparados para estos mensajes.

Ska Keller y Ursula von der Leyen. (Reuters)
Ska Keller y Ursula von der Leyen. (Reuters)

En Países Bajos, la oposición también ha criticado al Ejecutivo de Rutte. Nada más coger el teléfono a este periodista, Bas Eickhout, eurodiputado verde holandés, se disculpa por la respuesta de su Gobierno hacia España: “Su postura es estúpida e insostenible. No solo desde un punto de vista político. También económico. Europa no necesita eso”, recalca Eickhout. “Necesita solidaridad, pero el Gobierno holandés también tiene que entender que se beneficia del mercado interno, y sin España o Italia, perdería peso”.

El partido más europeo

Los Verdes se han convertido en una de las principales voces proeuropeas dentro del Parlamento Europeo. De hecho, la familia ecologista tiene, como el bloque liberal, una tendencia por el europeísmo más radical, con una integración política y económica más rápida de lo que cualquier alemán conservador estaría dispuesto a asumir. La paradoja de este partido es que, a pesar de defender muchos de los intereses sureños y ser ‘south friendly’, tiene más fuerza en el norte que en el sur. Su carácter social lo lleva, de manera regular, a pedir un mayor esfuerzo económico dirigido al desarrollo de las regiones del este y del sur de Europa. Son partidarios de un presupuesto comunitario mucho más potente y ven en esta crisis una oportunidad para dar un impulso al proyecto común.

Por eso, además de los coronabonos, defienden un programa de inversión masivo para reconstruir las economías más devastadas por el virus. “Nos enfrentamos a una situación económica de graves consecuencias y necesitamos un esfuerzo común para reconstruir la economía europea”, detalla Bas Eickhout. “Eso equivale a un estímulo económico importante tan pronto como resolvamos esta crisis sanitaria. Y creo que necesitamos inversión pública en aspectos sociales y ecológicos y muchos recursos”.

“La realidad es que el parón de la economía europea requerirá un programa de reconstrucción sin parangón en los últimos años”, escribían Ska Keller, Ernest Urtasun y varios eurodiputados verdes más en una reciente tribuna en ‘El País’. “Emitir deuda compartida no es hoy un gesto de solidaridad de unos países hacia otros, es un salto imprescindible si se quiere evitar que el euro y el mercado interior entren en una espiral crítica, cuyos efectos serían sentidos por el conjunto de todos los países de la Unión. Es de interés de toda la eurozona minimizar la depresión económica inducida por el combate del virus y no hay 'riesgo moral' que valga: el choque es simétrico y afectará a todos por igual”.

Una familia con muchas diferencias

La familia verde, sin embargo, aglutina bastantes contradicciones. De hecho, junto a ellos se sienta la Alianza Libre Europea (ALE), con quienes comparten grupo, y que se compone de distintas fuerzas nacionalistas e independentistas de Europa, como por ejemplo Esquerra Republicana de Catalunya (ERC).

Además, en los Verdes hay muchas tendencias y las posturas nacionales distan mucho. Por ejemplo, los alemanes siguen una línea más liberal, proempresas y centrista, que ha ido evolucionando con el progreso de sus votantes en los años ochenta y noventa. “Ya no queremos ser un partido que esté en los márgenes y represente a una minoría. Queremos estar en el centro del debate”, dijo recientemente el alemán Robert Habeck en una entrevista al 'Financial Times'. “No tenemos ningún miedo en asumir el liderazgo del centroizquierda”, señaló. Otros sectores de los Verdes en Europa mantienen todavía un discurso más antiglobalización, muy crítico con el comercio y cercano a partidos de izquierda radical.

De momento, en España, los Verdes son testimoniales como fuerza parlamentaria. Sin embargo, Ernest Urtasun, vicepresidente del grupo Verdes/ALE y portavoz de Catalunya en Comú, cree que están consiguiendo influir en la política europea. “Estoy muy satisfecho de ver que los Verdes europeos están en estos momentos unidos en la defensa de la emisión de coronabonos. Tanto el grupo parlamentario en el Parlamento Europeo como el Partido Verde europeo están haciendo campaña a favor, y eso es una gran noticia”, destaca Urtasun a este diario.

Una de las críticas más repetidas en el Partido Verde se dirige al Consejo Europeo, la casa de los Estados miembros, al que acusan de poner palos en las ruedas al proceso de integración. Según los políticos verdes entrevistados, la mayoría de los líderes superpone el mensaje nacional al europeo. Pero eso, argumentan, tendrá que cambiar para solucionar la crisis del coronavirus.

“Los gobiernos en Países Bajos y Alemania tienen miedo de la ultraderecha, porque hay elecciones el año que viene. El problema de Europa es que los gobiernos lo analizan todo en clave nacional y no en clave europea. Sobre todo en esta crisis. Los Verdes tratamos cada vez más de dirigirnos a la audiencia europea”, concluye Eickhout.

Pero el reto de los ecologistas es que no existe, aún, una 'audiencia europea' real. Los españoles o italianos no votarán en 2021 en las elecciones alemanas, y los Verdes tendrán que convencer a una sociedad todavía fiscalmente ortodoxa de que su mensaje es el correcto. Es un desafío enorme que, de salir bien, puede cambiar la dirección de la Unión. Sobre todo si en 2021 hay un canciller alemán verde en Berlín.

Europa

El redactor recomienda

Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
35 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios