UNA FUERZA EMERGENTE EN EUROPA

'Startups', renta básica y coches eléctricos: los Verdes no son los hippies que te imaginas

Los buenos resultados de los Verdes en las europeas del pasado 26 de mayo muestran cómo estas formaciones adquieren cada vez más influencia y peso en la Unión Europea y en sus países miembros

Foto: Los Verdes. (Reuters)
Los Verdes. (Reuters)

Olvídese de los 'hippies' melenudos y los antisistema rabiosos de los sesenta. Bienvenidos a los Verdes del siglo XXI en Europa. Un movimiento moderno y moderado que, de la mano de los jóvenes y las mujeres, se está convirtiendo en un actor político cada vez más poderoso y respetado en la Unión Europea.

Los buenos resultados de los Verdes en las elecciones europeas del pasado 26 de mayo así lo atestiguan. Quedaron segundos en Alemania y terceros en Francia, aumentando de forma significativa sus escaños en la Eurocámara (han registrado una subida cercana al 40%).

Mientras en España el PACMA se alegra de que Chérnobil sea un paraíso para los animales "después de treinta años sin humanos", los partidos ecologistas del centro de Europa están madurando lejos de los tópicos y labrándose una imagen de partido serio y moderno de centro izquierda.

Para entender el huracán verde que llega a Europa nada mejor que mirar al partido Verde alemán, su fuente principal de diputados, ideas y poder.

En 2019, el Partido Verde cumplió 40 años en Alemania sin rastro de la crisis de la mediana edad. El resultado de las europeas tan solo confirmó lo que vaticinaban desde hace tiempo las encuestas, que apuntaban a un 'sorpasso' de Los Verdes a los socialdemócratas. Se han convertido en la principal fuerza de la oposición con más del 20% del voto frente a la CDU de Ángela Merkel, que tuvo algo menos del 30%.

Del festival al despacho

Este partido ecologista, nacido a finales de los setenta en la Alemania Occidental, fue impulsado por jóvenes universitarios izquierdistas preocupados por el peligro de la guerra y el desastre nuclear. A medida que pasó el tiempo, los estudiantes se fueron convirtiendo en exitosos abogados, médicos o emprendedores y su discurso se moderó. Al partido político le ocurrió lo mismo, y viajaron al pragmatismo sin renunciar a sus tres principios básicos: ecologismo, feminismo y justicia social.

En lo económico, han pasado de un origen anticapitalista a ser un partido de centro izquierda que no reniega del sistema de mercado y que se muestra crítico con solo algunos acuerdos de libre comercio. Lo más revolucionario que propone es una renta básica, aunque no sería universal. En materia de feminismo, inmigración o ecologismo se sitúan a la izquierda de los socialistas.

“Ya no queremos ser un partido que esté en los márgenes y represente a una minoría. Queremos estar en el centro del debate”, dijo recientemente su líder, Robert Habeck, en una entrevista al 'Financial Times'. “No tenemos ningún miedo en asumir el liderazgo del centroizquierda”, señaló.

El éxito de Los Verdes se basa en dos motivos. Por un lado, ese viaje ideológico hacia el centro les ha permitido ensanchar su base electoral. Aunque es un partido que lucha contra el 'establishment', promete mantenerlo.

Su moderación ha sido progresiva y se ha ejemplificado en los distintos gobiernos de coalición que ha ido tejiendo con el SPD y con la CDU. Un momento clave en este desprendimiento ideológico ocurrió a finales de 1990, cuando el ministro de exteriores de Los Verdes, Joschka Fischer, autorizó el envío de bombarderos alemanes a Yugoslavia, pese a las raíces pacifistas de la formación.

Otro motivo de su popularidad es demérito de sus contrincantes. El evidente desgaste que están sufriendo tanto los democristianos como los socialdemócratas en Alemania, ambos en mínimos históricos, ha propulsado al resto de formaciones políticas.

“El votante verde tiene dinero y piensa: voy a votar a Los Verdes porque la CDU (partido de Merkel) no sabe cuál es el Zeitgeist de nuestro tiempo”

“El votante verde es la típica persona que no tiene problemas para pagar el alquiler y piensa: voy a votar a Los Verdes porque es un partido moderno, mientras que la CDU no sabe cuál es el Zeitgeist de nuestro tiempo”, explicó el politólogo Gero Neugebauer al periódico alemán The Local. El principal caladero de votantes se encuentra en las mujeres y en los jóvenes (un tercio de los menores de 30 años votaron verde en los últimos comicios).

“Representan un partido con una voz nítida donde la gente puede ir si está frustrada con los partidos tradicionales pero rechaza y teme a la extrema derecha”, dijo el analista Alexander Clarkson a 'The Economist'.

'The new sexy'

En el Parlamento Europeo, mientras tanto, Los Verdes se han ido amoldando al discurso de la formación alemana, especialmente con la llegada a la dirección de la germana Ska Keller.

La gran victoria de Los Verdes en Bruselas, una ciudad invadida cada viernes por las “huelgas climáticas” de los estudiantes más jóvenes, ha sido colocar los temas ecológicos en la agenda del resto de partidos. El hecho de que todos, incluido el Partido Popular Europeo, hayan asumido que habrá que alcanzar futuros acuerdos con los verdes demuestra hasta qué punto estos han alcanzado un espacio de centralidad en la Eurocámara.

Pero el bloque ecologista no solo se dedica a hablar del clima. Los otros dos asuntos con más actividad parlamentaria son la fiscalidad y el Estado de Derecho. Exigen una distribución fiscal más progresiva y actuar con dureza contra las grandes empresas. Ha conseguido que en la capital de la UE prácticamente todos apuesten por una tasa digital para los gigantes tecnológicos y perseguir las trampas fiscales.

Se sitúan a la izquierda de los socialdemócratas, pero cada vez más alejados de la Izquierda Unitaria donde se sitúan Unidas Podemos. Entre otras cosas, Los Verdes destacan por su discurso prouropeo, mientras que en la izquierda radical algunos rozan el euroescepticismo, como Jean-Luc Melénchon. Por lo general, aunque algo menos que los otros tres partidos abiertamente proeuropeos -populares, socialistas y liberales- Los Verdes tienden a votar junto a la mayoría de la Eurocámara en asuntos clave.

Tienen, además, perfiles de reconocido prestigio en sus filas. El español Ernest Urtasun llegó a Bruselas en 2014 como eurodiputado de Iniciativa Per Catalunya Verde (ICV) y ha sido una de las voces más activas en el comité de Asuntos Económicos y Financieros.

Respecto al estado de derecho, el informe que impulsó la activación del artículo 7 de los Tratados contra Hungría por la deriva autoritaria del Gobierno de Viktor Orbán lo propulsó Judith Sargentini, eurodiputada holandesa de Los Verdes.

Invitado de lujo: Cataluña

Pero en esa votación hubo una de las confrontaciones más típicas de la eurocámara: los populares españoles, que muchos de ellos se expresaban de acuerdo con el inicio del procedimiento, argumentaron que no pensaban votar a favor del informe Sargentini. ¿Por qué? Por las opiniones de la eurodiputada a favor de la independencia de Cataluña, que aseguraba que en España hay “presos políticos”. No es la única en Los Verdes.

No todos miran con buenos ojos a los Verdes. Estos todavía tienen un reto a la hora de ponerse hombro con hombro con los otros tres principales grupos, especialmente en lo que se refiere a los partidos españoles: son la casa de las principales fuerzas independentistas de Europa. Y eso, en cierto modo, les pasa factura.

Esquerra Republicana, por ejemplo, forma parte de Los Verdes, y probablemente el partido ecologista tenga un rol central en denunciar en Europa, cuando llegue, la posible condena contra Oriol Junqueras en el juicio al ‘procés’. También es casa del BNG gallego.

Los partidos Verdes se están convirtiendo en fuerzas decisivas en el centro de Europa. Pero, ¿por qué no proliferan en el sur, en países como Italia o España? Una de las razones que explica está divergencia es el resultado de la crisis económica de 2008 y sus consecuencias. Los Verdes tienen más opciones en países más prósperos, donde los efectos de la austeridad no han sido graves y la inmigración es el debate principal, según los expertos consultados. Allí donde la economía se ha visto más afectada, los partidos radicales de izquierdas han tenido más éxito y los verdes menos.

¿Un futuro verde?

En Europa, el reto de los flujos migratorios y el cambio climático coloca a los Verdes como un partido político relevante para la agenda europea. Los Verdes, al menos en Alemania, tratan de proyectar la imagen de querer mejorar -o al menos mantener- la vida de los alemanes mientras protegen el medioambiente.

Esta mezcla, atractiva para un gran abanico de votantes, se puede resumir en una frase: que la futura generación viva igual de bien que nosotros, pero con unos cuantos coches eléctricos más.

Europa

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