la batalla del relato

Revuelta de los ricos y contraataque de los pobres que bloquean el presupuesto de la UE

Un debate enormemente complejo, con muchas variables y dificultades como son los presupuestos europeos, se ha visto reducida a una batalla: ricos contra pobres y viceversa

Foto: Visión general de los líderes de la Unión Europea durante la cumbre. (Reuters)
Visión general de los líderes de la Unión Europea durante la cumbre. (Reuters)

Todos contra todos. En eso se ha convertido la negociación del futuro Marco Financiero Plurianual (MFP), un "cajón" que establece los límites de las cuentas europeas desde el 2021 al 2027, que ha acabado bloqueada y ha llevado al fracaso la 'macrocumbre' de líderes europeos que comenzó el pasado jueves y concluyó el viernes pasado las siete de la tarde sin acuerdo, condenando a los jefes de Estado y de Gobierno a volver a verse en unos días.

La negociación se ha organizado en dos ejes: dos grandes bloques y una lucha por el relato. Por un lado los 'frugales', Países Bajos, Dinamarca, Suecia y Austria, contribuyentes que no quieren pagar los platos rotos de los entre 60.000 y 75.000 millones de euros que la UE deja de tener por la ausencia del Reino Unido, y que quieren un presupuesto del 1% de la renta nacional bruta (RNB) de los Veintisiete, con recortes en la Política Agraria Común (PAC) y en Cohesión.

La canciller alemana, Angela Merkel, a su llegada a la cumbre de la Unión Europea. (EFE)
La canciller alemana, Angela Merkel, a su llegada a la cumbre de la Unión Europea. (EFE)

Frente a ellos los 'Amigos de la Cohesión', un grupo de unos 17 países, entre los que se encuentran España, Italia, Portugal, Grecia y el bloque del este, que buscaban evitar los recortes en Cohesión con un presupuesto más grande.

Charles Michel, presidente del Consejo Europeo, propuso el 14 de febrero un presupuesto del 1,074% de la renta nacional bruta (RNB) de los Veintisiete, con importantes recortes en PAC (14%) y en Cohesión (12%). A unos les ha parecido demasiado alto, a otros demasiado bajo.

Mientras tanto, los 'Amigos de la Cohesión', al ser más, han llegado divididos, sin un mensaje definido, descoordinados, con cierta imagen de despistados

Durante semanas solo ha habido una parte peleando en el otro eje de la negociación, la batalla del relato. Los 'frugales' la han dominado de arriba abajo. Han controlado los mensajes, publicado columnas conjuntas en el influyente 'Financial Times', se han promocionado en Twitter y han decidido dónde estaban los postes de la portería. "Nuestro plan A es el 1%. Nuestro plan B es el 1%", fanfarroneaba una fuente diplomática holandesa antes de la cumbre.

Mientras tanto, los 'Amigos de la Cohesión', al ser más, han llegado divididos, sin un mensaje definido, descoordinados, con cierta imagen de despistados ante los "chicos malos" de la clase que controlan la situación.

Charles Michel, presidente del Consejo Europeo. (EFE)
Charles Michel, presidente del Consejo Europeo. (EFE)

Los 'frugales' se han permitido hasta dar algo de espectáculo. Mark Rutte, primer ministro holandés y el líder del grupo, llegó a la cumbre con una manzana y una biografía de Chopin, explicando que iba a tener que hacer algo durante las largas horas de negociación, dando a entender que él poco tenía que hablar.

Durante todo el primer día de cumbre, el jueves, los 'frugales' dominaron el discurso. También durante toda la primera mitad del segundo día. Solo en las primeras horas de la tarde el grupo de los más ambiciosos empezaron a reaccionar. Y, curiosamente, el encargado de anunciar que habían despertado después de su larga siesta era el polémico y autoritario primer ministro de Hungría, Viktor Orbán.

El húngaro ha bajado a la zona de prensa y rodeado de un enjambre de periodistas ha criticado que "los chicos ricos" no quieran poner más dinero, recordando que "los países pobres no pueden pagar más porcentaje de PIB que los países ricos", algo que pasa hoy por hoy: Bulgaria aporta más al presupuesto europeo respecto a su RNB que Países Bajos.

Xavier Bettel, primer ministro de Luxemburgo, el país que más porcentaje pone en el tarro común, ha pedido al resto de países acomodados que arrimen el hombro. "Mi concepción del proyecto europeo es distinta que la expresada por Rutte. Veo la UE como una oportunidad, no como una factura", ha criticado el luxemburgués.

El primer ministro de Hungría, Viktor Orbán. (Reuters)
El primer ministro de Hungría, Viktor Orbán. (Reuters)

A partir de la bajada de Orbán a la zona de prensa, los 'Amigos de la Cohesión' han intentado reaccionar, coordinándose más e incluso rebautizándose para dar algo de dinamismo, calificándose de "Amigos de una Europa ambiciosa". Una fuente diplomática española ha calificado de "protagonismo excesivo" el papel que han jugado los países 'frugales'.

De hecho, Orbán y otros países, dada la posición inflexible de Rutte de reducir el presupuesto hasta el 1% del RNB, ha apostado por defender el presupuesto que respalda el Parlamento Europeo, de un 1,3% del RNB, totalmente fuera del radar de un acuerdo posible en la cumbre. Fuentes comunitarias rechazan ese posicionamiento, explicando que no ayudaba.

Porque mientras los más ambiciosos trataban de reestructurar sus filas, la Comisión Europea ha presentado un documento técnico con una propuesta del 1,069%. De nuevo, esta oferta ha sido rechazada por unos y otros cuando los Veintisiete han vuelto a la sala de reuniones tras todo un día de encuentros en los márgenes de la cumbre.

El bloqueo, alimentado por la revuelta de los ricos, y luego profundizado por el contraataque de los países más pobres, ha hecho naufragar la cumbre nada más reiniciarse la reunión a veintisiete, dando la estocada al encuentro y condenando a los líderes a un nuevo encuentro en los próximos días o semanas.

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