Al 2,1% en 2019 y al 1,8% en 2020

El Gobierno baja una décima la previsión de crecimiento pero mejora el ritmo del empleo

Estima un avance del PIB del 2,1% en 2019 y un 1,8% para 2020 por el enfriamiento del consumo. Sin embargo, considera que el empleo crecerá por encima del PIB con un aumento del 2,3%

Foto: La ministra de Economía, Nadia Calviño. (EFE)
La ministra de Economía, Nadia Calviño. (EFE)

El Gobierno rebajará hoy su previsión de crecimiento para 2019 y 2020 en una décima, hasta el 2,1% y el 1,8% respectivamente, de modo que se sitúa en el rango más optimista de las revisiones de las últimas semanas. Así figura en el nuevo cuadro macroeconómico del Ministerio de Economía, que ha sido avalado por la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF). Este cuadro, al que ha tenido acceso este periódico, sustenta el Plan Presupuestario de 2020 que el Gobierno remitirá a la Comisión Europea a lo largo del martes. La rebaja en las previsiones responde al pobre comportamiento del consumo en el arranque del año, que se congeló en el segundo trimestre del año, y que se compensa parcialmente por el parón de las importaciones. El cambio en la serie de contabilidad nacional que realizó el INE en septiembre está obligando a los analistas y organismos a revisar a la baja sus estimaciones, incluido al Gobierno.

Los nuevos datos muestran que el impacto de la incertidumbre económica y política pasó factura a la confianza de los hogares en el inicio del año, pero el Gobierno confía en que sea algo temporal y anticipa en un repunte del consumo de los hogares a partir de 2020. En concreto, para 2019 estima que el gasto de las familias crecerá un 0,9%, la mitad que en 2018, y repuntará hasta el 1,2% en 2020. La divergencia entre la debilidad del consumo y el aumento de la renta disponible estaría evidenciando un incremento del ahorro de los hogares como consecuencia de esta incertidumbre.

La desaceleración del consumo, el gran motor de la economía española, no se ha traducido en un frenazo del empleo. Al contrario, el ritmo de creación de puestos de trabajo es ya superior al PIB, una situación novedosa para la economía española. El Gobierno considera que el mercado laboral seguirá mostrando un elevado dinamismo en lo que resta de año, lo que le ha llevado a revisar al alza su previsión de creación de empleo. Ahora estima que el número de ocupados aumentará a tasas del 2,3% (empleo equivalente a tiempo completo) en 2019, lo que supone dos décimas más que su anterior estimación y solo dos décimas menos que en 2018.

De cara a 2020, el Gobierno prevé un avance del empleo del 2%, también dos décimas superior a su previsión anterior. Si se cumplen estas estimaciones, el merado laboral estará mostrando una gran fortaleza frente a la desacleración y al contexto actual de incertidumbre. La creación de empleo, unida a la subida de salarios, permitirá elevar la renta disponible de los hogares y generar así un soporte para que el consumo vuelva a repuntar en 2020.

El Gobierno prevé que la tasa de paro se reduzca hasta el 13,8% este año y al 12,3% en 2020 (en términos EPA). Estas dos cifras coinciden con el 'cuadro macro' previo que tenía el Ejecutivo a pesar de la aceleración del empleo. La divergencia entre ambas se explica por el avance de la población activa, que después de décadas en negativo, ha vuelto a crecer en 2019 gracias a la inmigración y a la reincorporación de inactivos al mercado laboral. Esto hace que la tasa de paro se reduzca más lentamente, pero supone una buena noticia ya que aumenta la fuerza de trabajo de la economía española.

La incertidumbre doméstica también está afectando a la inversión (formación bruta de capital fijo), aunque en menor medida que al consumo. El Ministerio de Economía espera un crecimiento de la FBCF del 3,1% este ejercicio y del 3% en 2020, nueve y cuatro décimas menos que su previsión anterior. El único componente de la demanda interna revisado al alza es el consumo público, que crecerá un 2% este ejercicio, una décima por encima de lo anticipado.

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La suma del consumo y la inversión dejará una aportación al crecimiento del PIB de la demanda interna de 1,5 puntos, lejos del 2,6% de 2018. Este peor resultado se compensa con un estancamiento de las importaciones, que provoca que el sector exterior vuelva a aportar al crecimiento de la economía. En concreto, el Gobierno prevé un crecimiento de las importaciones del 0,1% este ejercicio, lo que contrasta con el avance del 3,3% de 2018. Por el contrario, el sector exportador mantendrá su dinamismo con un avance del 1,7%, lo que muestra un buen desempeño de las empresas españolas en un contexto global complicado. El avance de las ventas y la congelación de las compras del exterior provocará una aportación positiva de la demanda externa de 0,6 puntos al crecimiento.

La ralentización de las importaciones y el avance de las exportaciones permitirá apuntalar el superávit de la balanza por cuenta corriente que se había reducido en los últimos años. El Ejecutivo prevé que España cierre el año con un saldo positivo del 1,8% del PIB, idéntico al superávit de 2018. De cara a 2020 espera una reducción del saldo positivo de dos décimas, hasta el 1,6%. Lo que sí queda claro con estas cifras es que el superávit de la cuenta corriente es ya estructural en España.

A pesar de la revisión a la baja del PIB real, el Ejecutivo prevé una leve aceleración del deflactor del PIB, hasta el 1,7% en 2019 y al 1,8% en 2020. Esta revisión al alza permite igualar la estimación del PIB nominal (a precios corrientes) con la que ya figuraba en el 'cuadro macro', de modo que el PIB total de España no se ha modificado.

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