Este indicador siempre anticipa las crisis

Crisis a la vista: la Fed eleva hasta el 33% el riesgo de recesión en el próximo año

BBVA sitúa el riesgo de una crisis en EEUU como el mayor riesgo para la economía global junto con la guerra comercial. Solo en una ocasión este indicador no anticipó una recesión

Foto: (istock)
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Cuando los indicadores del primer trimestre del año mostraron una cierta recuperación de la economía, algunos analistas cantaron victoria contra la crisis. Sin embargo, la 'guerra' no había hecho más que empezar. Ahora, con la mitad del año ya cumplida, las probabilidades de recesión siguen en aumento y ya se acercan a niveles peligrosos.

Uno de los indicadores más importantes es el que realiza la Reserva Federal de Nueva York a partir del diferencial entre la deuda de largo plazo (10 años) y la de cortísimo plazo (3 meses). Este indicador permite comparar el crecimiento de fondo de una economía con las fluctuaciones temporales, así se puede anticipar el momento del ciclo económico. Este indicador señala actualmente un gran aumento del riesgo de recesión en Estados Unidos.

La probabilidad de recesión en los próximos 12 meses alcanza ya el 33%. Si bien este porcentaje no es definitivo, gana mucho más peso si se tiene en cuenta que en el pasado solo hubo una ocasión en la que la economía estadounidense no entró en recesión tras alcanzar este nivel. Fue a finales de los sesenta, cuando se consiguió retrasar la primera gran crisis del patrón oro hasta 1971, año en el que el presidente de EEUU, Richard Nixon, canceló la convertibilidad del dólar en lingotes de oro.

En el resto de las ocasiones, este indicador ha acertado a la hora de anticipar todas las recesiones. En total han sido ocho fases de crisis desde 1950, algunas cortas, como la crisis del petróleo de los 90 provocada por la Guerra del Golfo, hasta la gran recesión de 2008. La fiabilidad del indicador explica por qué las instituciones internacionales están tan preocupadas.

BBVA Research ya sitúa la recesión en EEUU como el principal riesgo al que se enfrenta la economía global, junto con la guerra comercial. "El miedo a la parte final del ciclo (final de la expansión) se ha intensificado en los últimos meses. Los indicadores de confianza han caído en medio del deterioro de las perspectivas de inversión, con un claro recorte del comportamiento de las manufacturas y la construcción", señala la entidad en su último informe sobre riesgos económicos.

Las previsiones económicas se están poniendo peor y peor cada día

El presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi, sorprendió el pasado jueves con un tono muy pesimista durante la reunión de la entidad. "Las previsiones económicas se están poniendo peor y peor cada día [...] los últimos datos señalan que la debilidad se ampliará al tercer trimestre, por lo que el repunte que esperábamos para el final del año se está complicando", explicó 'Supermario'.

Aunque posteriormente quiso calmar a los agentes económicos descartando todo riesgo de recesión en la eurozona, el Fondo Monetario Internacional es tozudo en sus pobres previsiones económicas para la región. El organismo actualizó esta semana su informe de Perspectivas Económicas Mundiales y puso en el foco de riesgo al corazón del euro: Alemania. Rebajó en una décima más su estimación de crecimiento del PIB para el país hasta un mínimo 0,7%. Esto significa que el país estará estancado durante todo el año, de modo que, cualquier desviación a la baja generará una recesión. Mientras, Italia sigue con sus graves problemas estructurales y apenas crecerá un 0,1% este año, alternando fases de estancamiento con otras de recesión.

"Los riesgos sobre las previsiones de crecimiento son a la baja", escribió el FMI, "incluyen mayores tensiones comerciales y tecnológicas que afecten al sentimiento y frenen la inversión; una prolongación de la aversión al riesgo que exponga las vulnerabilidades financieras acumuladas después de años de bajos tipos de interés y las presiones deflacionistas".

De la deuda a la guerra comercial

El ciclo expansivo de EEUU hace meses que está agotado y se ha mantenido activo gracias a la política fiscal expansionista de Donald Trump. El país está en pleno empleo y suma ya una década de crecimiento ininterrumpido, desde el segundo trimestre de 2009. En este periodo, se han acumulado importantes desequilibrios macroeconómicos que amenazan con generar una nueva crisis.

El más importante es la deuda empresarial, que ha escalado hasta niveles históricos gracias a los bajos tipos de interés mantenidos por la Reserva Federal. Los inversores han buscado una pequeña rentabilidad en el riesgo, de modo que han abierto las puertas de la deuda a empresas cada vez menos solventes.

Fuente: BBVA Research
Fuente: BBVA Research

Los inversores han financiado grandes operaciones de inversión (préstamos apalancados) de empresas que deben más de cuatro, cinco e incluso seis veces su beneficio bruto (ebitda). Según los últimos datos publicados por BBVA Research, en torno al 40% de estos préstamos apalancados están concedidos a empresas cuya deuda supera en 6 veces su ebitda, casi el doble que en 2008.

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La deuda empresarial es el gran riesgo de la economía estadounidense, como en 2008 lo fueron las hipotecas. En este caso, la financiación no corre a cargo de los bancos, sino que los principales prestamistas son las empresas de seguros y los individuos a través de fondos de inversión. Esto significa que si cualquier aumento de la morosidad afectaría directamente a los pequeños ahorradores, lo que aceleraría el contagio.

Detonantes para este 'shock' en los mercados hay varios, lo que ha elevado el temor a una recesión. La guerra comercial, el Brexit, la desaceleración en China, la pérdida de tracción de la eurozona… Además, este contexto se produce en un momento en el que la economía estadounidense tiene escaso margen de endeudamiento, tanto público como privado, porque ya están muy apalancados. Además, los tipos de interés están en niveles muy bajos, por lo que la Reserva Federal también tiene limitado su arsenal. "La ausencia de margen para hacer políticas contracíclicas constituye, sin ninguna duda, una fuente de preocupación para los inversores", señala BBVA Research.

El margen es tan estrecho que el Banco Central Europeo está estudiando poner los tipos en negativo, una medida inédita que también tendrá efectos colaterales negativos. Es la respuesta de Draghi al deterioro de las previsiones económicas del viejo continente, que está siendo el gran perdedor de la guerra comercial. Uno de los grandes motores de crecimiento de la eurozona es el sector exterior, de hecho, el superávit de la balanza por cuenta corriente de la región ha superado al de China. Pero eso significa que la región está 'encadenada' a la evolución del comercio global.

España, en la Champions

José Luis Rodríguez Zapatero, expresidente del Gobierno, dejó en junio de 2008 una de las frases para la posteridad: "España ha entrado en la Champions League de la economía". En ese momento, la crisis financiera que se había desencadenado en EEUU todavía no se sentía en España y algunos creían, como Zapatero, que el país era invulnerable, pero simplemente iba con el ciclo retrasado.

En 2019 ocurre una situación similar: mientras la eurozona se está estancando, España mantiene tasas de crecimiento superiores al 2% con más de 400.000 empleos creados en el último año. Esta evolución tan positiva vuelve a ser fruto del retraso en el ciclo económico que arrastra España: mientras el centro de Europa y EEUU se encuentran en pleno empleo desde hace años, España todavía tiene una gran holgura en el mercado laboral.

Esta situación de fortaleza del crecimiento español puede confundirse nuevamente con una invulnerabilidad que el país no tiene. De hecho, España tiene importantes desequilibrios que pueden 'importar' una crisis global. La deuda del sector público, que supera el 97% del PIB, es probablemente el mayor motivo de preocupación. Si los mercados financieros comienzan a sufrir episodios de volatilidad, España volverá a sufrir las consecuencias negativas de la debilidad del soberano.

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