Preocupación por el deterioro de la inflación

El BCE estudia más estímulos porque el escenario económico se pone "peor y peor"

La entidad ha iniciado un proceso de consultas para analizar la posibilidad de establecer tipos de interés escalonados para la facilidad de depósito y un nuevo programa de compra de activos

Foto: El presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi. (EFE)
El presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi. (EFE)

El Banco Central Europeo (BCE) está preparando una nueva batería de estímulos monetarios que podría poner en marcha en su próxima reunión de septiembre. La entidad está preocupada por el deterioro de las previsiones económicas que se están poniendo "peor y peor" a medida que pasan los días, ha alertado el presidente del eurobanco, Mario Draghi. La entidad confiaba en que la economía y la inflación repuntarían en la parte final del año, pero a medida que avanzan las semanas, el BCE ve cada vez más lejos esa posibilidad.

"Básicamente no nos gusta lo que vemos, no acpetamos que la inflación sea permanentemente baja", ha señalado Draghi, quien ha recordado que las previsiones de inflación están en mínimos históricos. Para escapar a esta situación, el BCE plantea que la única opción es aumentar los estímulos monetarios. La herramienta preferida es la reducción de los tipos de interés, que actualmente están en el 0%. Esto significa que los pondría en negativo por primera vez en la historia. La entidad ha ampliado su hoja de ruta de los tipos: "Estarán en los niveles actuales o más bajos hasta el primer semestre de 2020". Eso sí, el BCE no ha discutido en esta reunión hasta dónde podrían bajar los tipos en los próximos meses.

La entidad ha puesto en marcha una ronda de consultas entre las principales instituciones europeas para "mitigar" el impacto de los tipos negativos. Entre las opciones que plantea la entidad está en poner tipos escalonados para la facilidad de depósito, que actualmente está en el -0,4%, de modo que limite el impacto sobre los márgenes de la banca. Otra opción es poner en marcha un nuevo programa de compra de activos (QE) con el que podría ayudar a la banca a través dela revalorización de los activos en su balance.

Básicamente no nos gusta lo que vemos, no aceptamos que la inflación sea permanentemente baja

La próxima reunión será en septiembre y en ese momento, el eurobanco tendrá la actualización de su cuadro macroeconómico, lo que permitirá clarificar la situación de la economía y, por tanto, adaptar mejor la política monetaria. Además de esta batería de estímulos que está analizando, el BCE llevará a cabo en septiembre otra ronda de inyección a la banca con el tercer TLTRO (préstamos condicionados al aumento de la cartera de crédito). Esta medida ya la anunció Draghi en marzo y se activará en septiembre.

Draghi ha mostrado una importante preocupación por la situación de la economía, pero ha querido descartar el riesgo de recesión en la eurozona. El empleo sigue creciendo y los servicios siguen generando la renta suficiente para incentivar el consumo interno. Los problemas económicos vienen derivados de la debilidad de la economía global, lo que afecta al sector exportador, ha justificado Draghi, lo que afecta gravemente a la situación de la industria manufacturera. Europa participa en las cadenas de montaje de todo el mundo, lo que supone que cualquier debilidad económica en el extranjero alcance rápidamente a la eurozona.

La reacción inicial del BCE ante este entorno económico ha sido "modificar el lenguaje" de su comunicado, con el que anticipa nuevos estímulos. Este punto ha roto la unanimidad en el seno de la entidad, ya que todos los miembros no querían incorporar las mismas opciones de política monetaria. En lo que sí hay más acuerdo es en que "todavía se necesita un estímulo monetario significativo", explicó Draghi.

Aun así, los mercados reaccionaron con cierto nerviosismo a las palabras del presidente del BCE. Mientras los inversores trataban de analizar el significado de la retórica draghiniana, el euro repuntó ligeramente frente al dólar, las acciones corrigieron ligeramente a la baja y los bonos también cayeron moderadamente.

Parte de la explicación puede estar en la contención y los condicionantes mostrados por la institución. "El comunicado del BCE refuerza nuestra visión de que el BCE retomará el sesgo fuertemente acomodaticio y que este regirá a lo largo de un horizonte prolongado", asegura Gonzalo de Cadenas, Director de Análisis Macroeconómico y Financiero del Servicio de Estudios de MAPFRE. Pero añade también que "el tono y contenido del comunicado sugiere que los pasos a tomar serán extremadamente cautelosos puesto que, además de ser fuertemente condicionales al desarrollo de la actividad e inflación, lo serán también de las medidas que tome la Reserva Federal a partir de septiembre, y muy especialmente de la interpretación que el mercado pueda a darles".

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