Recorta su previsión en dos décimas

La OCDE baja la previsión de crecimiento y pide a Sánchez que reduzca el déficit

El organismo rebaja al 2,6% su previsión de crecimiento para este año, dos décimas menos, y al 2,2% para el próximo. Pide aprovechar cualquier noticia positiva en el PIB para acelerar el desendeudamiento

Foto: El secretario general de la OCDE, José Ángel Gurria (Efe)
El secretario general de la OCDE, José Ángel Gurria (Efe)

La salida de la crisis de España ha sido una historia de éxito por las tasas de crecimiento elevado que ha mantenido de forma sostenida desde que comenzó la recuperación. Sin embargo, el país llega a este punto con importantes desequilibrios que preocupan a los organismos internacionales. Son tres básicamente: el elevado endeudamiento, principalmente del sector público, el bajísimo crecimiento de la productividad y la fragmentación del mercado laboral, que se deriva del segundo.

En este contexto, la OCDE advierte a España de que tiene que acelerar las reformas que vayan encaminadas a mejorar sus desequilibrios antes de que sea demasiado tarde. Lo tendrá que hacer con una economía en fase de desaceleración. El organismo ha rebajado hoy su previsión de crecimiento para España en dos décimas respecto a su estimación de mayo, y lo deja en el 2,6% este año y el 2,2% en el próximo, en línea con el escenario que maneja el Gobierno y otros organismos internacionales. De cara a 2020 se prolonga la desaceleración, con un avance del PIB del 1,9%.

La OCDE ha actualizado hoy su informe de perspectivas globales y en el caso de España señala que el crecimiento estará sustentado en la demanda interna, que compensará la aportación negativa del sector exterior. Las exportaciones están sufriendo un importante parón este año como consecuencia del menor dinamismo del comercio mundial, lo que provocará que la demanda exterior reste cinco décimas al PIB este ejercicio. Este es un cambio importante respecto a los últimos años en los que las exportaciones tiraban de la economía española.

Este parón se verá compensado con una demanda interna fuerte estimulada por el consumo de las administraciones públicas, que crecerá un 2,1%, cinco décimas más de lo que el organismo esperaba antes de que se aprobaran los presupuestos de 2018. La subida de las pensiones y el salario de los funcionarios unido a la rebaja de impuestos permitirá que el consumo de los hogares crezca un 2,4% a lo largo del año.

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La mejor noticia viene de la mano de la inversión en construcción y capital fijo, que crece a ritmos del 6,1%. De cara a 2019 se desacelerará hasta el 3,8%, pero se mantendrá todavía en tasas elevadas.

Las exportaciones están sufriendo un importante parón este año, lo que provocará que la demanda exterior reste cinco décimas al PIB

El escenario que dibuja así la OCDE para España, y que va en línea con el resto de organismos, apunta a una lenta desaceleración que llevará al país a crecer por encima de la media europea al menos hasta 2020. Sin embargo, a medida que la tasa de paro vaya cayendo y el país cierre su brecha de producto, se irá encontrando con una convergencia hacia su PIB potencial, que es muy bajo.

Los deberes para el Gobierno

La OCDE reconoce el dinamismo de la economía española, pero advierte de que se trata de un crecimiento apoyado en la demanda interna y sus vientos de cola: los bajos tipos de interés y la creación de empleo. ¿Qué pasará cuando estos dos motores coyunturales se apaguen? Ese es el gran reto de España.

El organismo pide al Gobierno que centre sus esfuerzos en reducir la deuda pública y promover el crecimiento de la productividad. A pesar de la recuperación y de las ganancias de competitividad logradas por la devaluación interna, España está a la cola de los países desarrollados en crecimiento de la productividad. Esto deja a una economía coja para seguir creciendo en la próxima década.

Entre las medidas que recomienda la OCDE para mejorar la productividad se encuentra completar la reforma para la unidad del mercado en España, actualmente rota por las normativas autonómicas, mejorar las políticas de coordinación de todas las administraciones para impulsar la innovación y mejorar la especialización de las universidades para crear grandes centros de investigación.

El Gobierno debe ajustarse a los compromisos de consolidación fiscal para asegurar una reducción permanente de la deuda

Para mejorar la productividad también es necesario reparar los defectos del mercado laboral. La temporalidad y la precariedad actuales dejan una bolsa de empleados de baja cualificación que no ayudan a mejorar la productividad del país. Por eso la OCDE pide “esfuerzos para reducir el abuso de los contratos temporales”. Además, solicita que España aumente las tasas de escolarización de los niños de 0 a 3 años para mejorar las tasas de actividad entre las mujeres y mejorar la formación de los niños, “especialmente en los entornos desfavorecidos”.

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Las políticas estructurales que necesita España tienen que compaginarse con la medida más urgente, que no es otra que reducir el déficit y la deuda públicos. “El Gobierno debe ajustarse a los compromisos de consolidación fiscal para asegurar una reducción permanente de la deuda”. Además, solicita que cualquier sorpresa positiva en el crecimiento se utilice para acelerar el desapalancamiento del sector público. Unos deberes para el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, que afronta un año 2019 sin Presupuestos Generales del Estado y sin saber exactamente cuál es el objetivo de déficit que tiene España.

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