Superó los 7.300 millones en 2017

España es ya el segundo país europeo que más remesas de dinero envía al extranjero

La vuelta de la inmigración ha disparado el envío de dinero de los trabajadores a sus países de origen un 24% en apenas tres años. Colombia, Ecuador y Marruecos son los que más reciben

Foto: Una mujer abandona una tienda donde se envían remesas a toda América Latina en Washington. (EFE)
Una mujer abandona una tienda donde se envían remesas a toda América Latina en Washington. (EFE)

El mercado laboral español tiene dos elementos que hacen que sea muy particular: es un punto de confluencia cultural e idiomática con Latinoamérica y tiene una elevada demanda de mano de obra sin cualificar. Estos dos elementos combinados hacen que España sea uno de los países con más trabajadores extranjeros. La recuperación del empleo en los últimos años ha disparado la afiliación de no residentes procedentes de países con una renta muy inferior, lo que ha elevado significativamente las remesas hasta el punto de situar al país como el segundo de Europa en envío de dinero al extranjero.

Según los datos de Eurostat publicados esta misma semana, España adelantó en 2017 a Reino Unido y se situó en segunda posición en remesas transferidas al extranjero, solo superado por Francia. En concreto, el envío de divisas de los trabajadores al extranjero superó los 7.300 millones de euros a lo largo del año.

Desde el año 2014, cuando se asentó la recuperación económica, las remesas de trabajadores inmigrantes en España se han disparado un 24%. Un ritmo de crecimiento que ha llevado al país a convertirse en el segundo en envío de divisas, adelantando en estos tres años a Italia y a Reino Unido. Francia se mantiene en la primera posición con una salida de divisas fuera de la UE que superó los 10.600 millones en 2017.

No es extraño que así sea, ya que España es uno de los países europeos con más trabajadores extranjeros. Algo más del 11% de los ocupados en España son no residentes y el 7% son ciudadanos de fuera de la Unión Europea. Es importante este segundo dato porque la mayor parte de las remesas de divisas van a países no europeos, ya que la brecha de renta per cápita es mucho mayor. Un ejemplo sirve para ilustrar esta situación: la tercera colonia más numerosa en España es la de los británicos con más de 240.000 habitantes procedentes del Reino Unido, sin embargo, la salida de divisas hacia el país es muy reducida. Esto es así porque los británicos no vienen a España a trabajar para enviar el dinero a sus familias, sino que se quedan ellos la renta que generan.

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España tenía en 2017 algo más de 1,3 millones de trabajadores de fuera de la Unión Europea. Es importante distinguir que todos ellos son trabajadores (estén afiliados o no, ya que los datos proceden de la encuesta de la EPA). Esto significa que el país acoge al 18% de los ocupados de fuera de la UE. Es este colectivo el que envía la mayor parte de remesas, cuyo destino es principalmente América Latina.

Colombia es el país que más divisas recibe de sus nacionales que trabajan en España. En 2017 salieron 947 millones de euros hacia el país. En apenas tres años las remesas al país han crecido un 25%. El segundo que más divisas recibe es Ecuador, con 792 millones. El tercero, a una distancia considerable, es Marruecos, con 576 millones de euros.

En estos últimos años de crecimiento económico las remesas a todos los grandes países han crecido con fuerza. Por ejemplo, las transferencias hacia Marruecos se han disparado un 45% en apenas tres años y hacia la República Dominicana han crecido un 40%. El único país que ha perdido peso es Rumanía. En 2017 recibió divisas por valor de 471 millones de euros, casi un 5% menos que en 2014.

Termómetro de la economía

La salida de remesas hacia el extranjero es un buen indicador de la evolución de la economía española. En las fases expansivas, cuando el país crea empleo, lo hace principalmente en los sectores de menor productividad y valor añadido, como son la hostelería, el comercio o la construcción. Todos ellos tienen una característica común: son intensivos en mano de obra sin cualificar y las condiciones laborales son muy precarias. Esto es, la demanda de trabajo que cubren los trabajadores de fuera de la UE.

Esto significa que cuando la salida de remesas acelera es porque se crea empleo y la mayoría es de baja calidad. La población foránea cubre una buena parte de esa oferta de trabajo que, en el caso contrario, provocaría un incremento de las vacantes y una presión alcista sobre los salarios.

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Al cierre del tercer trimestre de 2018 los trabajadores de fuera de la UE suponían nada menos que el 62% de los ocupados analfabetos de España. Su peso sobre el empleo se reduce a medida que aumenta el nivel de formación: suponen un 37% de los ocupados que no tienen la primaria terminada, un 23% de los ocupados que solo tienen la educación primaria y apenas un 3,8% de los trabajadores con estudios que superan la secundaria.

A pesar del deterioro que generan sobre la balanza de pagos de España, la presencia de trabajadores extranjeros supone un gran activo para la economía del país. Su mano de obra es y será clave para el sostenimiento futuro del mercado de trabajo y del sistema público de pensiones. El último informe de proyecciones demográficas elaborado por la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF) demuestra que España necesitará recibir 8,6 millones de inmigrantes en las tres próximas décadas para que no se reduzca la población en edad de trabajar y se puedan seguir financiando las pensiones.

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