Preocupación por el auge sin control

El Banco de España choca con la ley: no puede prohibir la expansión del crédito

Los préstamos al consumo se han disparado un 40% en apenas tres años, lo que preocupa a la entidad; sin embargo, lamenta no poder vetar la proliferación del crédito

Foto: El gobernador del Banco de España, Pablo Hernández de Cos. (EFE)
El gobernador del Banco de España, Pablo Hernández de Cos. (EFE)

Jaime Caruana fue el gobernador del Banco de España que vio crecer la burbuja inmobiliaria hasta el límite del estallido. Estuvo al frente de la entidad desde el año 2000 hasta 2006, durante toda la gestación del desastre en las cuentas de los bancos. Posteriormente, justificaría su inacción en la falta de competencias: “El Banco de España no contaba con las herramientas macroprudenciales”, de modo que solo pudo “estirar las medidas con provisiones anticíclicas, el marco regulatorio no estaba preparado”.

Desde entonces, han pasado más de 12 años y el Banco de España se vuelve a enfrentar a una situación similar en sus labores de supervisión (compartidas con el Banco Central Europeo). La entidad asiste a un crecimiento acelerado del crédito al consumo, que se ha disparado un 40% en apenas tres años, pero no tiene competencias para prohibir su crecimiento.

Fuentes de la entidad reconocen que esta falta de competencia normativa para vetar el crecimiento del crédito deja al banco cojo para ejercer sus labores de supervisión y regulación correctamente. La ley no lo permite y, por tanto, el BdE solo puede adoptar medidas indirectas para penalizar la concesión de estos préstamos. Por ejemplo, el aumento de las provisiones exigidas. Un escenario que recuerda al que describía Caruana sobre las provisiones anticíclicas, el principal instrumento disuasorio del BdE ante la imposibilidad de prohibir la expansión del crédito hipotecario.

[Dudas de la reforma hipotecaria: prohibir las deducciones a los bancos es inconstitucional]

El Banco de España es consciente de que el principal riesgo para las entidades hoy está en la proliferación del crédito al consumo, y así figura en su 'Informe de estabilidad financiera', publicado la semana pasada. La entidad gobernada por Pablo Hernández de Cos señala que el principal culpable de este incremento son los préstamos para la compra de bienes duraderos, esto es, desde coches hasta electrodomésticos o muebles. Desde 2015, se han disparado nada menos que un 70%.

Este tipo de préstamos son los que están provocando un repunte de la morosidad, señala el Banco de España. En el último año, los préstamos impagados han crecido un 8,6%. Y el sector financiero español sabe bien que la morosidad es el mayor enemigo de la banca. El BdE ha advertido a las entidades de los riesgos de la proliferación de estos créditos y ha solicitado que mejoren su posición de capital, pero de momento ha sido ignorado.

El desplome del ahorro

La recuperación de la economía española se ha sustentado principalmente en el consumo de los hogares. La demanda embalsada durante la crisis generó necesidades de gasto que los ciudadanos han satisfecho cuando ha vuelto la confianza en el empleo. En la mayoría de estos casos, se trataba de una demanda de bienes duraderos. Por ejemplo, las familias no cambiaban su coche viejo o los electrodomésticos que ya no funcionaban como consecuencia de la incertidumbre económica.

Esta demanda embalsada fue la que provocó el fuerte crecimiento del consumo con la vuelta de la recuperación. A partir de ese momento, el incremento de las compras fue más acelerado que el de la renta disponible de los hogares, a pesar de la recuperación del empleo. El resultado fue que la tasa de ahorro comenzó a caer hasta mínimos históricos.

Si en 2013 la tasa de ahorro estaba en el entorno del 10%, en 2018 está en el 4% de la renta disponible de los hogares. Esto significa que en un periodo de crecimiento de los ingresos, el nivel de ahorro ha caído a la mitad. El crédito al consumo ha sido quien ha financiado esta ‘fiesta de gasto’ de los hogares (la compra de vivienda es inversión y no gasto), por lo que el Banco de España quiere vigilar de cerca su evolución en el futuro. Sobre todo, teniendo en cuenta que ha permitido una tasa de ahorro de los hogares tan baja, lo que supone un riesgo macroeconómico para el país.

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