Incumple la senda de estabilidad del PP

El Gobierno baja una décima la previsión del PIB y subirá los impuestos en 5.678 millones

El Gobierno reconoce que el peso del gasto público sobre el PIB seguirá bajando hasta el 40,9% del PIB. El ajuste estructural del déficit público superará los 4.500 millones

Foto: Las ministras Montero, Celaá y Calviño, durante la presentación del Plan Presupuestario. (Reuters)
Las ministras Montero, Celaá y Calviño, durante la presentación del Plan Presupuestario. (Reuters)

El Gobierno ha rebajado en una décima su previsión de crecimiento para este año y el próximo como consecuencia de la ralentización de la economía de las últimas semanas. En concreto, para 2018 estima un avance del PIB del 2,6%, y del 2,3% para 2019. Esta revisión a la baja del cuadro macroeconómico sitúa la previsión del Gobierno en línea con las últimas estimaciones de los grandes organismos internacionales y las casas de análisis. "Las dinámicas no cambian radicalmente", ha explicado la ministra de Economía, Nadia Calviño, "nuestras previsiones son lo más prudentes posible dados los datos que conocemos hoy". Esta revisión a la baja se debe al deterioro del comercio internacional como consecuencia de las políticas proteccionistas y a la debilidad de los países emergentes.

El Gobierno admite que el sector exterior restará una décima al PIB este año, frente a la previsión de dos décimas positivas que tenía en julio, esto es, tres décimas menos de aportación al crecimiento. Una parte se compensará con la mejora de la demanda interna que valora el ministerio, que aportará un 2,7% al crecimiento, dos décimas más de lo que esperaba en julio. Esta mejora se debe básicamente a la mejora de la inversión empresarial y de la construcción (formación bruta de capital fijo), que se incrementará un 5,3% este año y un 4,4% el próximo.

Este nuevo cuadro macroeconómico acompañará al Plan Presupuestario que también ha presentado hoy públicamente el Gobierno y que enviará a lo largo de la tarde a Bruselas. Ese plan incluye una previsión de déficit del 1,8% del PIB, esto es, la nueva senda que concedió la Comisión Europea al Gobierno de Pedro Sánchez. Actualmente, el déficit que está aprobado en las Cortes es del 1,3%. "Estamos convencidos de que se aprobará la nueva senda de estabilidad a lo largo de 2019", ha zanjado la ministra de Hacienda, María Jesús Montero.

El Plan Presupuestario incluye una subida de impuestos valorada en 5.678 millones en el próximo ejercicio en el conjunto de las administraciones, para financiar el incremento del gasto público y el ajuste estructural que exige Bruselas. Este incremento de la recaudación caerá principalmente sobre las empresas. En concreto, la limitación de exenciones (tributación de los beneficios del extranjero) y el tipo mínimo del 15% sobre la base imponible aportarán 1.776 millones de euros en 2019. La creación de dos nuevos impuestos —el de servicios digitales y de transacciones financieras— aportará al Estado 1.200 y 850 millones de euros respectivamente. También aprobará un incremento de la fiscalidad verde, que básicamente afectará al diésel, valorado en 670 millones de euros.

Esta previsión de ingresos optimista se completa con un aumento de la recaudación de 828 millones de euros en la lucha contra el fraude. Una estimación voluntarista que, sin embargo, parece difícil de alcanzar por el Gobierno. Eso sí, este incremento de la recaudación permite al Ejecutivo cuadrar las cuentas sobre el papel.

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Este incremento de los impuestos permitirá realizar un ajuste estructural de 5.500 millones en 2019, esto es, en el entorno de las 0,4 décimas del PIB. Este ajuste es la diferencia entre los cambios normativos en los ingresos y los gastos. El Gobierno estima en 5.098 millones el coste de las políticas de gasto que aprobará en 2019. Las principales partidas se destinarán a pensiones, con 704 millones destinados a la subida de las pensiones con el IPC, otros 384 millones de gasto para elevar las pensiones mínimas y las no contributivas un 3% y 536 millones más para el presupuesto de becas.

En total, el gasto de todas las administraciones públicas crecerá un 3,1% en 2019, casi 16.000 millones de euros más. Esto significa que el aumento del gasto será inferior al crecimiento del PIB nominal, que aumentará el 3,9%. El resultado es que el gasto público sobre el PIB seguirá cayendo, en línea con lo que venía ocurriendo en los años de Mariano Rajoy. Según la previsión del Ejecutivo, el gasto público se reducirá hasta el 40,9% del PIB. Por su parte, el peso de los ingresos también se incrementará en 2019 gracias a la subida de impuestos y al propio ciclo económico. Hacienda estima que los ingresos públicos aumentarán un 5,7%, de modo que se situarán en el 39,1% del PIB, seis décimas más que en 2018.

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El Gobierno confía en cerrar el año 2019 con superávit primario, algo que ya estaba previsto en la anterior senda de estabilidad. En otras palabras, los ingresos serán superiores a los gastos si se excluye la factura de intereses. Si se consigue, será la primera vez que ocurra desde 2007 y permitirá acelerar el ajuste de la deuda pública. Según la previsión del Ejecutivo, la ratio de endeudamiento de España "bajará prácticamente el doble que en los últimos tres años", esto es, en el entorno de 1,5 puntos del PIB.

De cara a los Presupuestos Generales del Estado, el Gobierno cuenta con un incremento de los ingresos de 11.724 millones de euros. Una recaudación que se debe, en gran medida, a la evolución del ciclo económico, que aportará 6.413 millones de euros. Por el contrario, el gasto incluido en los PGE se elevará en 5.230 millones, esto es, menos de la mitad del incremento de la recaudación.

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