el peor ritmo desde la recuperación

La productividad se desploma y desnuda el 'nuevo' modelo productivo

La productividad del trabajo se hunde. En el segundo trimestre, se estancó en el 0,0%, lo que supone el peor registro desde la recuperación. No hay nuevo modelo productivo

Foto: Cadena de montaje de vehículos. (EFE)
Cadena de montaje de vehículos. (EFE)

La economía española crea empleo abundante —530.800 puestos de trabajo en el último año, según la EPA—, pero la productividad no avanza. En el último trimestre, incluso, se ha estancado. Lo reflejan los datos más recientes de Estadística, que muestran que la productividad por hora efectivamente trabajada (34,7 euros el año pasado) se ha congelado con un crecimiento del 0,0% en los últimos 12 meses.

En el anterior trimestre, siempre en tasa interanual, la productividad por hora trabajada había crecido un 1%, y en el anterior un 1,2%, lo que da idea del proceso de deterioro que se está registrando en los avances de productividad. El resultado, como no podía ser de otra manera, y dado el volumen de creación de empleo, es un crecimiento del coste laboral unitario (la relación entre remuneración por asalariado y productividad) desconocido desde que en el segundo trimestre de 2014 la economía española comenzó el camino de la recuperación. Los costes laborales unitarios (CLU), en concreto, crecen ya un 0,6%, lo que supone una merma de competitividad.

Tanto en 2016 como en 2017, los costes laborales tuvieron un crecimiento negativo, pero esa tendencia ha cambiado radicalmente de signo. El empleo que se crea, en su mayor parte de bajo valor añadido, es poco productivo, lo que hace descansar el crecimiento de la economía española en el volumen de creación de puestos de trabajo. Es decir, un patrón de crecimiento similar al que existía antes de la crisis económica. Cuando el empleo pinchó, por el estallido de la burbuja de crédito sesgada hacia la construcción, el castillo de naipes se vino abajo.

Entre los años 1996 y 2017, la productividad del trabajo tuvo un incremento promedio anual del 0,7%, por debajo del 1,1% de los países del euro

Esto se refleja con nitidez en el volumen de horas trabajadas, que crece de forma relevante en los tres últimos años. En 2016, se trabajaron, según el Instituto Nacional de Estadística (INE), 32.304 millones de horas, por debajo de los 32.850 millones de horas del año pasado. Durante el primer semestre de este año, el número de horas efectivamente trabajadas está creciendo un 2,3% respecto de igual periodo del año anterior. Obviamente, en coherencia con la creación de empleo. Se trabajan más horas porque hay más ocupación.

Los escasos avances en productividad no son nuevos. Forman parte de una 'tradición' española que ha erosionado la capacidad de competir de la economía en los mercados de bienes y servicios. Entre los años 1996 y 2017, la productividad del trabajo tuvo un incremento promedio anual equivalente al 0,7%, por debajo del 1,1% registrado en los países del euro, que es hacia donde se dirige la mayoría de las exportaciones.

Trabajo y capital

Los pobres avances en productividad se reflejan, igualmente, en el escaso potencial de crecimiento de la economía española, que el anterior Gobierno estimó en un 1% para 2018. Esa tasa se descompone en 0,6 puntos porcentuales de la productividad total de los factores; 0,0 puntos de la productividad del trabajo, y 0,4 puntos de la productividad del capital.

El Gobierno llegó a estimar que el PIB potencial crecería hasta el 1,7% en 2021, pero es probable que esa cifra sea revisada por el nuevo Ejecutivo si no se producen nuevos avances en productividad por ocupado. De hecho, el último informe de situación del Ministerio de Economía recuerda que “un mayor crecimiento de la productividad total de los factores es indispensable para incrementar el crecimiento potencial de la economía española”.

Fuente: CaixaBank Research, a partir de datos de The ConferenceBoard Total Economy Database.
Fuente: CaixaBank Research, a partir de datos de The ConferenceBoard Total Economy Database.

El nuevo Gobierno, incluso, ha estimado que el crecimiento del PIB potencial se mantendrá ”en tasas muy exiguas”, en torno al 1,5%, “poniendo de manifiesto los desequilibrios que arrastra la economía española”.

La relación entre productividad y modelo económico es evidente y ha sido muy estudiada por la literatura económica. Un reciente análisis del servicio de estudios de La Caixa ha analizado los avances en productividad de dos sectores, los servicios y la industria, y sus conclusiones son clarificadoras.

La relación entre productividad y modelo económico es evidente y ha sido muy estudiada por la literatura económica

Sus economistas recuerdan, en concreto, que el crecimiento acumulado de la ocupación entre el primer trimestre de 2014 (el suelo de la economía española tras la doble recesión) y el primer trimestre de 2018 fue similar en ambos sectores (11,6% en la industria y 11,5% en los servicios), pero la evolución respectiva de su valor añadido bruto ha sido muy distinta. En el mismo periodo (y en términos acumulados), mientras que el sector de los servicios ha crecido un 10,6%, el sector industrial lo ha hecho un 16,2%. Sin duda, por los distintos avances en productividad. Y no hay que olvidar que el peso del valor añadido bruto del sector servicios pasó de representar el 70% del PIB en 2008 al 76% en 2013.

Los datos de Eurostat reflejan con precisión esa baja productividad de la economía española en relación con los países más dinámicos de la eurozona. La productividad por ocupado se situó en 2016 en una cifra equivalente a 58.140 euros, por debajo de los 65.322 euros de Alemania o los 76.739 de Francia. También es inferior a los 65.745 euros de la eurozona, aunque superior a la de Portugal (37.461 euros).

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