Por qué España está a la cola en productividad entre las grandes economías
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Por qué España está a la cola en productividad entre las grandes economías

La economía española incrementó su productividad con la devaluación interna durante la crisis, pero vuelve a evidenciar problemas en la recuperación

Foto: Fábricas. (Pexels)
Fábricas. (Pexels)

España tiene un problema de productividad. Antes de la crisis esto se tradujo en un déficit de competitividad exterior que dejó a la economía en situación de extrema vulnerabilidad en 2008. Aunque en la Gran Recesión aumentó la productividad por el empleo destruido, vuelve a congelar su crecimiento con la recuperación. Incluso el Gobierno proyectó un aumento nulo para 2018 en el Plan Presupuestario enviado a Bruselas en octubre.

El Ejecutivo ha revisado al alza otras variables, pero aún no ha publicado su pronóstico para esta medida, entendida como el valor añadido que genera cada ocupado. Las previsiones de los servicios de estudios apuntan a aumentos raquíticos siempre inferiores al 1% este y los próximos años. No es para menos, ya que el 78% del empleo creado desde 2013 tiene una productividad inferior al promedio, según las estimaciones del servicio de estudios de CaixaBank.

"Sobre la productividad descansa todo en una economía. De esta variable dependen la evolución de los salarios o la recaudación del Estado", recuerda María Jesús Fernández, economista de Funcas. En efecto, la evidencia económica demuestra que hay una correlación elevada entre la evolución de los salarios y de la productividad en el largo plazo, aunque se puede romper a corto plazo. Por ejemplo, en España ha aumentado más la productividad que la remuneración por asalariado en los dos últimos años.

Sobre la productividad descansa todo en una economía. De esta variable dependen la evolución de los salarios o la recaudación del Estado

El Producto Interior Bruto (PIB) por ocupado fue de 67.000 euros en España en 2016, según los últimos datos completos de Eurostat para realizar la comparativa. Mientras que en la Eurozona la generación de riqueza por cada persona ocupada en el mercado laboral fue de 75.000 euros.

La productividad más elevada de Alemania (77.600 euros por ocupado) le permite ser la gran fábrica del mundo por su competitividad exterior, Francia (85.000 euros) puede tener una jornada laboral de 35 horas, y los países escandinavos como Suecia (98.000 euros) o Finlandia (91.600 euros) consiguen combinar salarios superiores y elevados estándares de protección social.

Los expertos apuntan al peso de sectores menos intensivos en capital como el turismo, la cultura empresarial, la formación o el tamaño reducido de las empresas como razones para justificar la brecha de productividad de España con el entorno internacional. Por eso muchos economistas defienden una estrategia para incrementar el tamaño de la industria. Tanto de las empresas que participan como del sector en el PIB.

La dimensión de las empresas es un hándicap para competir. "Tienen más difícil adaptarse a las nuevas tecnologías y aprovechar las economías de escala para ser más competitivas", señala María Jesús Fernández. "Es más complicado que se suban a la ola de la economía digital", agrega la experta de Funcas.

Precisamente, aumentar el tamaño de las empresas industriales es una de las propuestas del documento IDEAS que han presentado la Fundación I+E y Deusto, en el que advirtieron de los niveles reducidos de productividad de la economía española. De 32 economías analizadas, España está en el puesto 29 en el 'ranking' de productividad de la industria.

El documento parte de un análisis de Francisco González-Bree y José Antonio Cano, investigadores de Deusto Business School. Para evaluar la productividad de la industria han calculado un índice de competitividad que depende de factores como los costes salariales, la producción industrial, la posición internacional o el peso del I+D+i (investigación, desarrollo e innovación).

Entre las propuestas de este estudio destaca aumentar el tamaño de las empresas industriales para incrementar la productividad a medio plazo. Para ello, proponen fomentar un proceso de consolidación y programas de financiación adaptados. En total, hay 21 propuestas en torno a innovación, industria, educación y empleo con la productividad como elemento central para un crecimiento sostenible.

Importancia de la industria

"La industria es el sector puntero en inversiones para mejorar la productividad", sostiene María José Fernández, de Funcas, para arrastrar después al resto de la economía. Según cálculos de esta fundación a partir del valor añadido bruto de la industria y la ocupación, la productividad creció un 0,6% en 2016 y un 0,5% en 2015, frente a aumentos del 1,3% y el 1,7% respectivamente en la Eurozona.

España está rezagada en productividad y en la recuperación no está consiguiendo rebajar el diferencial. El tamaño de las empresas no es ni mucho menos el único factor que las estadísticas evidencian como una desventaja. El acceso a la financiación es otro elemento clave, especialmente en un país en el que históricamente ha habido dependencia de la banca en este campo, aunque desde la crisis han cobrado peso las emisiones de deuda y de acciones. Los expertos también piden un entorno que favorezca la inversión en innovación.

No obstante, la variable que señalan todos los investigadores es la estructura del sistema educativo. En España el 42% de la población activa no ha pasado de la secundaria, mientras que el porcentaje cae hasta el 29,5% en el promedio de la Zona Euro, según las cifras de Eurostat.

La diferencia se agranda entre los cualificados con algún tipo de formación técnica, ya que el peso de universitarios es mayor en España. El 44% de los europeos en edad de trabajar tiene una formación superior a secundaria sin llegar a la universidad (generalmente formación profesional), frente al 25% en el mercado laboral español.

"Se necesita una estrategia enfocada en la productividad", insiste la economista de Funcas. Desde la Fundación I+D y Deusto piden un pacto nacional de educación, un sistema de orientación profesional para jóvenes e implementar el MIR (como en medicina) docente como "mecanismo alternativo para la adquisición y verificación de competencias profesionales" en el profesorado.

Margen para mejorar

Al contrario de lo ocurrido en 2016 y 2017, el Banco de España cree que entre 2018 y 2020 los incrementos de los costes salariales serán superiores a la productividad. Sin embargo, en la presentación de sus últimas proyecciones recordó que el diferencial será superior en la mayoría de socios de la Eurozona, con lo que la economía española podrá seguir ganando competitividad.

Las previsiones del Banco de España apuntan a que la economía local aún tiene margen para un cambio del modelo productivo que permita un crecimiento sin desequilibrios internos. España está creciendo actualmente con superávit por cuenta corriente, al exportar más de lo que importa. "La estructura productiva es ahora más sólida que en el pasado. Hay más peso de la inversión en bienes de equipo y las exportaciones", opina Fernández desde Funcas.

La estructura productiva es ahora más sólida que en el pasado. Hay más peso de la inversión en bienes de equipo y exportaciones

De esta forma, se mantiene a raya el déficit de la posición inversora internacional neta (PIIN), que es la diferencia entre el pasivo y el activo de una economía con el exterior. De hecho, también se conoce como deuda externa, y en los albores de la crisis alcanzó el billón (millón de millones) de euros. El año pasado terminó en los 940.000 millones de euros, el 81% del PIB. La diferente intensidad de la crisis financiera en las economías desarrolladas demostró lo importante que es este dato. La única receta para un crecimiento sostenible es mejorar la productividad.

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