La actividad se mantendrá en la recta final del año

El Gobierno reconoce que Cataluña no lastra el dinamismo de la economía española

El informe de indicadores de octubre expone la “prolongación del dinamismo de la actividad en el último trimestre de 2017”. El ISE alcanza su segundo nivel más alto desde el año 2001

Foto: La construcción es uno de los motores del crecimiento en esta fase de la recuperación. (EFE)
La construcción es uno de los motores del crecimiento en esta fase de la recuperación. (EFE)

En las últimas semanas se han escrito centenares de informes y análisis que calculaban cuál será el impacto de la tensión política y social catalana sobre la economía del país. Algunos tan alarmistas que anticipaban un coste de más de 20.000 millones de euros para España. Ahora ha llegado el momento de contrastar las previsiones con los datos que se van conociendo. Las cifras muestran que la tendencia de la actividad es tan fuerte que la incertidumbre tardará un tiempo en hacer mella y percibirse en los datos macroeconómicos.

El Ministerio de Economía reconoce que los primeros datos correspondientes al mes de octubre muestran la buena marcha de la actividad de cara a la recta final del año, por lo que no hay cabida al pesimismo. “Los indicadores cualitativos disponibles señalan la prolongación del dinamismo de la actividad en el último trimestre de 2017”. Tanto las empresas como los consumidores muestran niveles de optimismo económico consistentes con una economía que crece a ritmos superiores al 3%, esto es, nada de desaceleración por Cataluña.

Así se desprende del último informe de indicadores económicos que publica mensualmente la Subdirección General de Análisis Coyuntural y Previsiones Económicas del Ministerio de Economía. En este informe, los técnicos del ministerio destacan el Indicador de Sentimiento Económico (ISE) que elabora la Comisión Europea. En octubre avanzó tres décimas, hasta 110,2 puntos, lo que supone el segundo dato más elevado desde mayo de 2001. La media entre 1990 y 2016 es de 100 puntos, lo que muestra que el ritmo de la economía española aceleró en octubre y sigue muy por encima de la tendencia histórica.

Por sectores, la construcción experimentó la mayor subida en octubre, con 5,4 puntos más que en septiembre. El sector inmobiliario siempre es el que más tarda en incorporarse a los ciclos expansivos, ya que requiere que el optimismo de los agentes esté consolidado, puesto que requiere altos niveles de inversión. Por eso este dato es importante para reflejar el nivel de confianza que hay en el país, a pesar de las tensiones en Cataluña. El sector servicios aumentó en 1,4 puntos y la industria, en 0,4 puntos. En el sentido contrario, la confianza del consumidor y el comercio minorista se redujo en 0,3 puntos y 0,1 puntos, respectivamente.

En el informe, el ministerio señala que la situación política en Cataluña ha afectado a los mercados, lastrando la evolución del Ibex, pero en ningún momento se aprecia impacto sobre los indicadores económicos.

Los indicadores cualitativos disponibles señalan la prolongación del dinamismo de la actividad en el último trimestre de 2017

El indicador compuesto adelantado de actividad que elabora la OCDE y que sirve para anticipar puntos de inflexión de la economía alcanzó en octubre los 99,9 puntos, una décima más que en septiembre y en línea con la media histórica de 100 puntos.

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Además de la construcción, la industria es uno de los principales motores de la economía en esta fase del ciclo. La buena marcha de la economía global eleva la demanda de exportaciones y tira de la actividad en las fábricas españolas. La encuesta del PMI de la industria manufacturera mostró un avance de la actividad que alcanzó los 55,8 puntos en octubre, 1,5 puntos superior al mes previo y el segundo dato más elevado desde abril de 2007, hace más de una década.

Las empresas también están acelerando su inversión en los últimos meses para aprovechar el avance de la demanda. Un buen ejemplo está en las ventas de grandes empresas de bienes de capital (inversión). En septiembre, crecieron un 8,5% interanual (ajustado de estacionalidad y calendario), el mejor dato desde mayo de 2003. Crecieron en todos los sectores, en el caso de equipo y 'software', pura inversión en bienes de equipo, crecieron un 9,6%, el segundo mejor dato de toda la crisis económica. Por su parte, las ventas en los sectores de construcción y promoción crecieron un 6,7% después de estar casi toda la crisis en negativo.

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El informe también recoge los datos de matriculación de automóviles de octubre, que aceleraron en más de nueve puntos en octubre, hasta alcanzar un ritmo de crecimiento del 13,7% interanual. Señales positivas que hacen presagiar una evolución robusta de la actividad en la recta final del año.

Una desaceleración paulatina

Los ejemplos históricos de los diferentes países desarrollados demuestran que los episodios de incertidumbre acaban afectando a la economía, pero su efecto solo se percibe en el tiempo y como comparación de las regiones del entorno. En lo que coinciden los analistas (y ya lo hacían antes de la crisis catalana) es en que España empezará en 2018 una paulatina desaceleración de la actividad económica como consecuencia del agotamiento de algunos motores que han apoyado el crecimiento. Eso no significa que en el horizonte se prevea una recesión, pero sí un avance más moderado de la actividad.

El fuerte repunte del precio del petróleo, que ha subido más de un 40% desde junio; la previsible subida de los tipos de interés en el mercado en 2018; la caída de la tasa de ahorro de los hogares hasta niveles insostenibles; la pérdida de poder adquisitivo de los salarios… Todos estos factores acabarán por reducir el ritmo de la expansión económica, lo que se unirá al impacto que acabe teniendo la incertidumbre en Cataluña.

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El cambio en la tendencia empieza a apreciarse en la confianza de los consumidores, que empiezan a mostrar alguna debilidad. Por ejemplo, el Indicador de Confianza del Consumidor elaborado por la Comisión Europea perdió tres décimas en octubre, hasta situarse en -1,4 puntos. Este descenso se produjo como consecuencia del empeoramiento de las perspectivas sobre la evolución de la economía y el desempleo. El Indicador de Confianza del Consumidor elaborado por el CIS disminuyó 3,6 puntos en octubre, hasta 100 puntos (por debajo de 100 puntos, muestra una percepción negativa).

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