SI SE PROLONGA LA INCERTIDUMBRE

La crisis catalana puede restar más de 2,5 puntos al PIB, según el Banco de España

El Banco de España ha publicado la estimación más negativa del impacto potencial de la crisis catalana en la economía: hasta 2,5 puntos menos de PIB en un escenario extremo

Foto: Edificio del Banco de España
Edificio del Banco de España

La incertidumbre sobre Cataluña puede tener unos efectos en la economía española mucho mayores de lo que se temía hasta ahora. El Banco de España estima que esta crisis puede llegar a restar más de 2,5 puntos del PIB nacional entre finales de 2017 y 2019 (unos 2.500 millones de euros), es decir un 60% menos de crecimiento del esperado en ese período. Y la comunidad autónoma puede entrar en recesión. Esta impacto se daría en un escenario de prolongación de la incertidumbre y de reacción extrema de los bancos y los mercados, que considera poco probable tras la aplicación del artículo 155.

Hasta ahora, la estimación más agresiva del efecto del desafío independentista catalán era la de la AIReF (Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal), que lo cifraba en 1,4 puntos de PIB como máximo. El Banco de España ha dejado muy atrás esta cifra, en un análisis que ya cuenta con los primeros indicadores que acusan el impacto de lo sucedido en esa región desde el 1 de octubre.

El expresidente de la Generalitat, Carles Puigdemont (c), lee la declaración de independencia en el Parlament. (EFE)
El expresidente de la Generalitat, Carles Puigdemont (c), lee la declaración de independencia en el Parlament. (EFE)

Ahora bien, advierte de que ese impacto máximo solo se daría en un escenario extremo de prolongación de la incertidumbre. Para calcularlo, supone que en el cuarto trimestre de este año se replican los niveles de incertidumbre de mercado alcanzados en las fases iniciales de la crisis financiera global, y los referidos a las políticas económicas y a la situación política sufridos en el segundo trimestre de 2012, justo antes de que España pidiera el rescate a Europa, y que posteriormente se reducen hacia la media gradualmente.

A la espera de las elecciones del 21-D

Si eso llegara a ocurrir, ese impacto se situaría en 1 punto de PIB en 2018 y entre 2,6 y 2,7 puntos de PIB hasta 2019, más una recesión en Cataluña. Si las cosas no se ponen tan mal y solo asistimos a un aumento del riesgo transitorio, el efecto será de solo 0,3 puntos de actividad económica en este último período. Para que se diera el escenario extremo haría que suponer que el resultado de las elecciones del 21 de diciembre otorgará más fuerza a los independentistas y que estos vuelven a intentar un golpe como el del mes pasado.

No obstante, el Banco de España lanza un mensaje tranquilizador: "La pronta normalización de esta situación podría mitigar la incidencia de los riesgos para la economía analizados en este recuadro. En este sentido, la información relativa a los días inmediatamente anteriores a la publicación de este Informe indica una cierta moderación en el grado de tensionamiento implícito en los precios de los activos financieros, coincidiendo con la adopción, el pasado 27 de octubre, de la Resolución por el Pleno del Senado por la que autorizó la aplicación de determinadas medidas en relación con la Generalitat de Cataluña en virtud del artículo 155 de la Constitución".

Mariano Rajoy comparece para anunciar las medidas del 155. (Reuters)
Mariano Rajoy comparece para anunciar las medidas del 155. (Reuters)

Contracción del consumo, inversión y crédito

Más allá de estas estimaciones, el supervisor bancario advierte de los múltiples canales de transmisión a la economía de la crisis catalana: "En el caso de las familias, una pérdida de confianza acerca del escenario futuro puede motivar que estas destinen un mayor porcentaje de su renta al ahorro por motivo precaución, reduciendo así su consumo y posponiendo sus decisiones de adquisición de bienes de consumo duradero y de compra de vivienda". En cuanto a las empresas, añade que, "en un entorno de elevada incertidumbre, podrían retrasar la realización de nuevos proyectos de inversión, dada la mayor complejidad para la planificación de los costes y beneficios asociados a los mismos, y postergar sus decisiones de contratación".

También advierte del riesgo para la inversión extranjera: "Estos efectos sobre las decisiones de inversión y consumo pueden extenderse tanto a los agentes residentes como a los no residentes, afectando negativamente a variables como el turismo o la inversión extranjera". Por último, alerta de que en crisis anteriores se produjo una restricción del crédito bancario, sobre todo para proyectos de inversión, y un incremento de la volatilidad y de las primas de riesgo en los mercados financieros.

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