Vuelven los viejos vicios del pasado

Regreso a 2007: los españoles disparan su gasto y ahorran la mitad que los europeos

Las familias destinan el 94% de su renta al consumo, por lo que la tasa de ahorro está cerca de los mínimos de la burbuja. El saldo neto sigue siendo positivo porque la inversión sigue deprimida

Foto: La calle Preciados de Madrid, a rebosar de gente de compras. (EFE)
La calle Preciados de Madrid, a rebosar de gente de compras. (EFE)

Una de las explicaciones más comunes que se escucharon tras el estallido de la crisis económica en España era que las familias habían vivido por encima de sus posibilidades. Pronto derivó en un tópico y finalmente en una broma, hasta el punto de que hoy ya se ha olvidado. Las familias españolas vuelven a vivir al límite de sus ingresos y, si continúa esta tendencia, en 2018 volverán a endeudarse, esto es, a vivir por encima de sus posibilidades.

El inicio del año fue tan positivo para el empleo y la inversión que la confianza de los españoles se disparó. Y cuando esto ocurrió, volvieron los viejos vicios. En un primer momento aumentó el consumo, y en los meses más recientes también ha subido la inversión en vivienda. Exactamente los mismos pasos que se dieron en la primera mitad de la década de los 2000. La tasa de ahorro de los hogares cayó en el segundo trimestre del año por debajo del 6% de su renta disponible bruta (tomando la media móvil del último año para eliminar los efectos estacionales, ya que se trata de una variable que depende mucho del calendario).

Esto significa que, por cada 100 euros de ingresos, las familias gastan ya más de 94 euros y guardan menos de seis euros. Una tasa de ahorro tan baja no se veía desde inicios del año 2008, antes de la quiebra de Lehman Brothers, y está ya cerca de los mínimos de la burbuja. El crecimiento del consumo de los hogares ha ayudado mucho a la recuperación de la economía, estimulando la creación de empleo, pero el problema es que ha llegado a unos niveles que ya no son sostenibles. La tasa de ahorro ha caído tanto que es ya menos de la mitad que la de la eurozona, donde se mantiene cerca del 12%, según los últimos datos publicados por Eurostat.

En los peores momentos de la crisis, cuando los hogares españoles temían por su futuro, también llegaron a ahorrar más de un 12% de su renta. Eran los años en que todas las familias querían guardar una parte de sus ingresos para el futuro, pero ese tiempo ya se pasó y ahora España vive en el momento de 'quemar' todos los ingresos. Estas cifras de consumo no incluyen la inversión, esto es, los fondos destinados a la compra de vivienda. Es todo gasto en bienes y servicios que van a consumir y de los que no quedará nada en el futuro.

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A menos que la renta de los hogares crezca mucho más rápido que el gasto, en unos meses se alcanzarán los niveles de 2007. Actualmente, los hogares consumen algo más del 94% de su renta disponible, muy cerca del 95% que llegaron a alcanzar en los años álgidos de la burbuja. La diferencia con la eurozona es cada vez más amplia, ya que en los países del euro dedican algo menos del 89% de sus ingresos al consumo.

El consumo tiene una gran estacionalidad, ya que en navidades y en verano hay un importante incremento del gasto (por eso los cálculos los hemos realizado con una media móvil de un año completo, que elimina estos efectos). El nivel de gasto que ha alcanzado España es tal que vuelve a tener algunos trimestres con un ahorro neto negativo, esto es, las familias gastan más de lo que consumen (nuevamente, sin incluir inversión). En otras palabras, tiran de ahorro o de crédito para financiar su ritmo de vida. Por ejemplo, en el primer trimestre del año el consumo fue un 4,3% superior al ingreso de los hogares. Esto es una anomalía en Europa: en los últimos años solo ha ocurrido puntualmente en Portugal e Irlanda, y fue solo por un trimestre y en una cuantía inferior, .

¿Por encima de nuestras posibilidades?

La pregunta evidente es: ¿están viviendo los hogares por encima de sus posibilidades otra vez? Es cierto que el consumo está ya en niveles insostenibles, pero los hogares todavía ingresan más de lo que gastan, por lo que tienen capacidad de financiación. El consumo es solo una de las caras del presupuesto de los hogares, la otra es la inversión, que incluye principalmente la compra de terrenos y bienes inmuebles que generarán un retorno en el futuro.

Los niveles de inversión de los hogares todavía son muy bajos, aunque en los últimos meses se están recuperando rápidamente, especialmente en el sector de la vivienda. Los datos de Eurostat recogen hasta el segundo trimestre del año, por lo que todavía no se ven reflejados los datos más recientes de venta de inmuebles y terrenos. Los hogares destinan en torno al 5,5% de su renta a invertir, todavía por debajo de su nivel de ahorro, por lo que el saldo neto es positivo y pueden seguir reduciendo deuda. Antes de la crisis, los niveles de inversión superaron claramente el 15%, esto es, tres veces más que ahora.

Las familias se han comido su superávit en apenas cuatro años, y eso que en este periodo la renta disponible no ha hecho más que crecer

Por eso todavía el saldo neto de los hogares sigue siendo positivo y pueden pagar su consumo e inversión con los ingresos que tienen. Eso sí, esta capacidad se está reduciendo rápidamente. En el segundo trimestre del año, el saldo positivo fue de poco más de 1.700 millones de euros (también con media móvil de un año), lo que supone el dato más bajo desde 2009, cuando todavía tenían necesidad de financiación (déficit).

Las familias se han comido su superávit en apenas cuatro años, y eso que en este periodo la renta disponible no ha hecho más que crecer. En 2013, los hogares llegaban a ahorrar más de 10.000 millones de euros cada trimestre, cuantía que destinaban a reducir su deuda amortizando las hipotecas con los bancos. Hoy no queda ni el 20% de ese superávit.

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A este ritmo, en unos pocos meses los hogares volverán a elevar su deuda. Una situación que no es atípica en Europa, ya que muchos países tienen también un saldo negativo en las familias, pero no es porque consuman tanto como España, sino porque invierten más. Bélgica, Irlanda o Finlandia tienen un déficit en los hogares que es mayor, en términos absolutos, que el superávit de España.

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