ESPAÑA COLAPSÓ POR LA ACUMULACIÓN DE MEDIOS

Lopetegui agota las pruebas sin dar con el once titular

La selección española ganó con sufrimiento a Túnez en la última prueba antes del debut contra Portugal. Iago Aspas maquilló el encuentro con un gol al seis para el final

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De Gea, Ramos, Piqué, Busquets, Jordi Alba, David Silva, Iniesta y Carvajal cuando esté. Dos del Madrid, cuatro del Barça -Iniesta es del Barcelona hasta el 30 de junio- y los dos de Manchester. Esos ocho son los que el seleccionador tiene claros de inicio para comenzar el Mundial de Rusia. Los otros tres puestos siguen en el alero y, a tenor de lo visto en Krasnodar, Lopetegui sale con más dudas de las tenía al empezar el partido. La victoria (1-0) no convence.

Krasnodar se vistió de gala para el último partido de España antes de arrancar el campeonato el viernes contra Portugal. Los responsables del estadio dibujaron un toro, el de Osborne para más detalles, en pleno centro del campo, como si no jugara Túnez, como si no hubiera otras marcas de brandy. Incluso en la Federación se sorprendieron por el detalle, uno más dentro del agasajo general al que están sometidos los nuestros en la ciudad. Lo cierto es que el espectáculo futbolístico deslució el magnífico estadio y el llenazo para ver a la Selección, que se llevó el partido con un gol de Iago Aspas sobre la bocina, pero que bien podría haber cerrado la tanda de amistosos con una derrota ante Túnez.

Del primer tiempo pudimos salir trasquilados. Túnez, ordenada en defensa y saliendo en tromba a la contra, dejó en evidencia en más de una ocasión a nuestro sistema de contención, más sólido por el centro que en las alas. Once minutos tardó el conjunto africano en perdernos el miedo, justo en el momento que Thiago realizó una mala entrega a los centrales y dejó solo a Ben Youssef ante la portería, que con el susto se la echó mansa a los tobillos a De Gea. Son este tipo de fallos, como seguro le habrá dicho en alguna ocasión el gran Mazinho, los que no puede permitirse un mediocentro en vísperas de un Mundial.

Iago Aspas celebra el gol con Diego Costa. (Efe)
Iago Aspas celebra el gol con Diego Costa. (Efe)

Rodrigo no olió un balón

De hecho Thiago es una de las mayores dudas en el esquema. El del Bayern buscó su sitio sin éxito: primero ayudando la salida del balón, jugando incluso por detrás de Busquets, como si eso se pudiera hacer sin cometer sacrilegio, y más tarde en la mediapunta, donde se solapaba con un Isco que se mueve por donde quiere. No estuvo fino el malagueño, siempre afanado en tomar el camino más complicado. En los últimos minutos del primer tiempo, antes de ser sustituido, Thiago terminó por incorporarse como segundo delantero en ayuda de Rodrigo, que no olió un balón en el tiempo que estuvo en el campo.

España no funcionó en ningún momento de la primera mitad, colapsada por la acumulación de jugadores en la zona de tres cuartos, y sufrió a la espalda de Alba y Odriozola, quien cumplió en ataque pero se le vio superado por la responsabilidad en defensa. Si no nos fuimos perdiendo por dos goles al descanso fue porque los tunecinos no habían venido aquí a morder, sino a impersonar una versión ligera de Marruecos, rival de la Selección en la fase de grupos. “¡Fuera, fuera!” voceaba constantemente Piqué, capaz de oler una contra quince segundos antes de que suceda.

Los cambios de la segunda parte aplomaron el equipo y la balanza volvió a caer del lado de Lopetegui. Nacho suplió a Odriozola y prácticamente no falló un balón en los 45 minutos que jugó. Es prodigiosa la concentración con la que se emplea el de Alcalá de Henares en cualquier partido, aunque sea un solteros contra casados. Por delante, Lucas amargó al lateral de Túnez, que no dejaba de mirar a su espalda en busca de menudo extremo gallego.

Iago Aspas se reivindicó

La entrada de Koke, fijado en la derecha, dio más libertad a Silva y, sobre todo, activó la conexión Busquets-Iniesta, la mejor versión del pasillo de seguridad de Luis Aragonés. A Iniesta se le ve ilusionado con el reto de su último Mundial y da un recital en cada partido. Se hinchó a dar pases al hueco y a sentar tunecinos ante el éxtasis de los rusos. A partir del minuto 60, España empezó a carburar, o al menos dejó de sufrir vértigos en defensa, aunque Diego Costa, que había salido por Rodrigo, corrió la misma suerte que el valencianista. El esquema de España, con un solo hombre en punta, lo fía todo a lo que el mediocampo pueda proporcionales. Hoy no les dio nada.

Y llegó Iago Aspas, del que dicen que no vale para jugar ratitos, y en seis minutos le dio una alegría a los krasnodenses, que llevaban una hora haciendo la ola para entretenerse. Recogió un balón de Costa, que se había hecho un lío con el balón ante el portero, y la puso en la esquina de la portería, inmisericorde. Salió por Jordi Alba, acumulando por tando dos delanteros, aunque Iago jugó cinco metros por detrás de Costa, y el equipo creó peligro genuino. Aspas el que más se reivindicó anoche: arrancó la fase de preparación como última opción para el ataque y la cierra en disposición de ser titular ante Portugal la semana que viene.

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