el plus de competitividad

La versión de matón de Diego Costa que quiere Lopetegui en una delantera de 'niños'

Diego Costa no es un niño al que hay que decirle cómo se tiene que ir a la guerra. Su carácter y fuerte personalidad le hacen más necesario que Iago Aspas y Rodrigo Moreno

Foto: Diego Costa durante la concentración de la selección española para preparar el Mundial de Rusia. (EFE)
Diego Costa durante la concentración de la selección española para preparar el Mundial de Rusia. (EFE)

Cuando Julen Lopetegui convocó a David Villa, el 25 de agosto del año pasado, para los decisivos partidos contra Italia y Liechtenstein es que algo faltaba o fallaba en el estilo y la estructura que estaba implantando el seleccionador. Recurría a un veterano (35 años) y un delantero que tuvo un gran impacto en los éxitos de la selección de Del Bosque por la inseguridad que le proporcionaban los otros delanteros que habían entrado en la convocatoria: Morata, Iago Aspas y Pedro. Sus dudas quedaron patentes cuando apostó por un once, en el Bernabéu contra Italia, sin delantero centro puro. Optó por otra estrategia y no es la que más le gusta porque Lopetegui es de los que arma un equipo con una referencia arriba, un '9' como mandan los canones del fútbol. En ese final del mes de agosto la situación de Diego Costa era un desastre. No hizo pretemporada y estaba entrenando al margen del Chelsea. A Lopetegui se le presentaban nubarrones sin Diego Costa y con la incertidumbre de si España lograría la clasificación para el Mundial con la amenaza de Italia para el primer puesto del grupo.

España lo bordó ante los italianos, sin '9', y con un tridente formado por David Silva, Marco Asensio e Isco (con un doblete). Un día inolvidable, de gran fútbol y un golpe en la mesa. Pero al proyecto de Lopetegui le faltaba Diego Costa y, a pesar de la euforia que se desató y la incertidumbre que generaba el hispano-brasileño por cómo sería su estado de forma física cuando empezara a jugar partidos con el Atlético de Madrid, el seleccionador sólo pensaba en que necesitaba al 'matón' de Diego Costa. Lopetegui siempre le ha esperado. Es su prioridad para jugar en la delantera, su '9' y el futbolista del que dice que es alguien diferente a todo lo que tiene en la selección.


Lo que le hace diferente y admira Lopetegui es que se trata de un futbolista con una mentalidad que le da un plus de competitividad a un equipo. Este factor es fundamental en un Mundial, que es donde la experiencia y el oficio en muchísimas ocasiones es más importante que otros argumentos más técnicos y tácticos. Diego Costa no es un niño al que hay que decirle cómo se tiene que ir a la guerra. Su carácter y fuerte personalidad le hacen más necesario que Iago Aspas y Rodrigo Moreno, los otros dos delanteros de la selección que tienen un perfil más propicio para combinar con el resto de artistas de la pelota que juegan por detrás. Goleadores, pero sin el espíritu combativo de Diego Costa, que es otra versión más agresiva y hace un trabajo imprescindible para competir en un Mundial.

Diego Costa mira a Lopetegui en una rueda de prensa. (Reuters)
Diego Costa mira a Lopetegui en una rueda de prensa. (Reuters)


Diego Costa, fibroso y hambriento

¿Qué se le puede enseñar a Diego Costa? Nada. Lopetegui sabe que lo único que hay que hacer es ponerle en el campo y que se desate para que incomode a las defensas rivales, sea la primera línea de presión en la recuperación de la pelota, produzca desgaste... Aporta muchas más cosas con y sin balón con su juego de espaldas, transiciones rápidas, verticalidad y poderío aéreo. Como lo que hace con Simeone cuando lo tiene en el Atlético de Madrid. Lopetegui quiere esa versión de matón, de delantero agresivo que se juega la pierna y se deja la piel. Lo de mezclar con el estilo de toque y la preocupación por los espacios reducidos que dejan los contrarios no le impiden que sea el preferido. La agresividad, la fuerza y la mentalidad pesan más en la balanza para un seleccionador que quiere un lobo y no un 'niño'.

"A la guerra hay que ir a ganar", ha soltado el hispano-brasileño en su primera comparecencia ante los periodistas en la concentración de la selección. Frase que define al personaje y la actitud que tendrá en los minutos que le toque jugar en Rusia. Diego Costa llega al Mundial renovado por dentro y por fuera después de confirmarle a Lopetegui que está fibroso y hambriento. Fracasó en el Mundial de Brasil, del que se fue sin hacer un gol en los dos partidos (Holanda y Chile) que disputó. No se adaptó a Inglaterra y regresó para reencontrarse en el Atlético de Simeone.

Le faltaba convencer a Lopetegui de que no iba camino de convertirse en un ex jugador fuera de forma y sin olfato goleador. Las dudas quedaron despejadas muy pronto cuando el 4 de enero, en la ida de los octavos de final de la Copa en Lleida, salió y marcó jugándose la pierna. Lopetegui se frotó las manos. Ha vuelto el Diego Costa que, como dijo Vitolo, es capaz de meter la pierna en un ventilador. El mismo gol que consiguió en el amistoso contra Argentina en el Metropolitano cuando fue a por un balón dividido y volvió a llevarse un fuerte patadón. Quedó claro que Diego Costa es de los que no se asustan para gozo de Lopetegui.

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