ZIDANE SE ARMA EN LA FINAL DE LA CHAMPIONS

Cuatro peligros que debe valorar el Real Madrid para ganar al Liverpool en la final

El Real Madrid es favorito en Kiev, pero los blancos tendrán enfrente un equipo con muchos peligros. Salah atacará a Marcelo, Firmino trabajará arriba y abajo, y el ritmo será clave si quieren ganar

Foto: Firmino y Salah, la esperanza del Liverpool. (Reuters)
Firmino y Salah, la esperanza del Liverpool. (Reuters)

El Liverpool es un equipo de autor. No todos lo son, ni siquiera todos los grandes equipos lo son, pero en el caso de los 'reds' no hay duda, son el conjunto que sueña Jurgen Klopp. El entrenador alemán, antes en el Borussia, es uno de los más carismáticos y geniales técnicos de la última década. Derrocha fútbol, le faltan títulos, aunque también es cierto que sus equipos siempre han estado por debajo de otros más grandes en presupuestos y, a pesar de ese déficit, los ha hecho competir. En Kiev tiene la oportunidad de ganar su primera Champions, pero no es exactamente un novato, ya disputó una contra el Bayern cuando estaba en el Borussia. Y perdió, de eso se acuerda. Estas son las claves que tiene que controlar su Liverpool para ganar al Real Madrid de Zidane, evidente favorito en este partido.

El uso de las bandas

Para bien y para mal, el Liverpool tiene, por encima de todas las cosas, una delantera sensacional. Salah en una banda, Mané en otra y Firmino por el centro. El Real Madrid, por su parte, juega con dos laterales de calidad intachable y defensa intermitente. Marcelo, uno de los jugadores mas creativos del mundo, también de los más anárquicos, tendrá en principio que detener al atacante egipcio, el máximo goleador de la Premier y uno de los que más han hecho crecer su precio en los últimos 12 meses. El lateral necesitará ayuda en uno de los duelos que pueden desequilibrar el partido del lado inglés.

Ahora bien, ese mismo peligro que puede recibir el Madrid es el que el equipo del Mersey se puede encontrar en defensa. Trent Alexander-Arnold será, en principio, el lateral derecho que se tendrá que cruzar con Cristiano Ronaldo, uno de los jugadores más diferenciales del mundo. Contra Leroy Sané, en cuartos de final, el chico de 19 años y escasa experiencia demostró que puede dar una buena nota en días de máximo estrés. Ahora bien, el encuentro esta vez será todavía más complicado. Si finalmente juega Bale por la izquierda, se chocará con Andrew Robertson, también inexperto, y el Liverpool se puede encontrar con otro problema por allí. Para los 'reds', la solución pasa por una especie de embudo invertido, que en el frente de ataque el campo sea lo más ancho posible y que todo se estreche por el centro cuando ellos tengan que defender.

El tempo

Un equipo de Klopp es reconocible por el vértigo, y el Liverpool no es una excepción. Los ingleses tratarán de llevar el partido a su ritmo, que el balón no pare, que pasen muchas cosas, que todo se interprete a extrema velocidad. Es una cuestión de filosofía, pero también de practicidad: con jugadores rápidos y físicos, el perfil más repetido en el equipo, jugar así es casi una obligación. Eso lleva a presionar arriba, a que las transiciones por el medio del campo sean cortas y a la búsqueda de los tres jugadores de ataque, lo más florido del conjunto, a la mayor velocidad posible. Y Klopp puede estar contento, porque ha ido funcionando, el Liverpool es uno de esos pocos equipos que en un corto espacio de tiempo, 10 o 15 minutos, pueden crear un incendio en la defensa rival.

Su estilo es antitético del de Simeone en el Atlético, aunque ambos equipos se encuentran en un punto en común, y es que no necesitan aparentar que están dominando para ganar. Es decir, los dos equipos se pueden encontrar por debajo en el marcador de posesión y a pesar de eso estar mandando en el partido. Por motivos opuestos, claro, unos lo hacen porque con la defensa les da para no tener problemas y otros porque les vale con tocar dos o tres veces el balón para encontrar con claridad la portería rival.

Van Dijk ha cambiado la defensa de los 'reds'. (Reuters)
Van Dijk ha cambiado la defensa de los 'reds'. (Reuters)

Van Dijk y la calma en defensa

Pagar casi 85 millones de euros por un central es, a todas luces, un exceso. Eso mismo es lo que hizo el Liverpool el invierno en que compró a Virgil van Dijk al Southampton, una inversión brutal para que alguien hiciese de ancla en la defensa. El llamativo gasto no era superfluo, se puede poner en duda el precio, pero en ningún caso la necesidad. Los 'reds' eran un desastre en defensa, un equipo que hacía agua y que tan bien podía marcarte tres goles en tres jugadas que recibirlos en un par de acciones absurdas.

Van Dijk llegó para solventar eso, y en parte lo ha conseguido. La defensa, tampoco hay que engañarse, sigue siendo quebradiza y problemática, pero al menos ahora existe un jugador con criterio y a la altura de una final de Champions. Lovren, su compañero en el centro de la defensa, lo comentaba estos días pasados, no solo es su aportación futbolística, es que un buen central consigue estabilizar a la línea entera. Van Dijk, de 26 años, como central de mayor rango, será el encargado de vigilar a Cristiano, aunque el portugués suele moverse lo suficiente por el frente de ataque para ser él más que nadie quien elige el defensor al que tiene que desbordar.

El trabajo de Firmino

En la composición táctica anterior al encuentro, Roberto Firmino aparecerá representado como el delantero centro del Liverpool. Técnicamente es eso, futbolísticamente no o, más bien, no solo. Entre las funciones del brasileño está marcar goles, por supuesto, pero tiene una presión algo menor en esa faceta con la compañía de Salah y Mané. Ahora bien, eso no quiere decir que le falten cosas por hacer, más bien todo lo contrario. Firmino es un delantero poco usual, acostumbrado al trabajo estajanovista. Klopp le utilizará como punta de lanza... en defensa, y de él dependerá la presión a la salida del balón del Real Madrid. Ha demostrado sobradamente que derrocha energías y que puede amargar la tarde a cualquier central. La presión alta es una de las señas de identidad del libreto del alemán, y buena parte de su éxito pasa por Firmino.

Tampoco es la única misión que tendrá encomendada, pues de sus pies depende también buena parte de la creación ofensiva de los 'reds'. Henderson, Wijnaldum y Milner conforman la medular del Liverpool y no se puede decir de ellos que sean exactamente artistas del balón. La comparación con Modric y Kroos, contra quienes chocarán en Kiev, habla de jugadores muy físicos pero claramente superados técnicamente por sus homólogos. La pretensión de Klopp es saltarse en lo posible el centro del campo, hacer como si no estuviese tratando de ser rápido en dar el balón a los de arriba. Esto puede fallar, si el Madrid controla el partido y el Liverpool se encasquilla atrás, necesitarán que Firmino retrase su posición y eche una mano a sus compañeros para que la construcción del juego tenga más calidad y poder equilibrar las fuerzas en el medio del campo, probablemente el lugar del terreno de juego donde las diferencias a favor de los blancos son mayores.

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