RIVAL DEL MADRID EN LA FINAL DE CHAMPIONS

El Liverpool nunca beberá solo: el club que nació de un conflicto cervecero

Un enfrentamiento entre el dueño de Anfield y el Everton, su primer inquilino, por la licencia en la venta de alcohol en el estadio, propició una escisión en la masa social y la fundación del Liverpool

Foto: Formación del primer Liverpool, conocido como ’The Scottish Macs’. Flanqueados a la izquierda por Houlding y a la derecha por McKenna. (Foto: David Ruiz)
Formación del primer Liverpool, conocido como ’The Scottish Macs’. Flanqueados a la izquierda por Houlding y a la derecha por McKenna. (Foto: David Ruiz)

La culpa de que Real Madrid y Liverpool vuelvan a cruzar sus caminos por segunda vez en una final de Copa de Europa la tiene John Houlding. Este avispado y floreciente empresario del Liverpool de fines del siglo XIX, a la sazón propietario del entonces impoluto Anfield (había sido construido en 1884), vio cómo sus deseos de convertir al Everton (lo que oyen) en una marca registrada, al estilo de lo que hoy día son los clubes de fútbol, desembocarían sin comerlo y sí beberlo en el nacimiento del hasta no hace mucho equipo más laureado del balompié inglés y el próximo día 26 último obstáculo del once de Zidane en su camino hacia la Decimotercera.

A mediados de 1891, las ambiciones de Houlding chocaron de frente con un amplio sector de seguidores conservadores del cuadro azul, inquilino de Anfield desde 1884, quienes se oponían a que su casero a la par que ‘benefactor’ —les había prestado dinero para fichar jugadores— convirtiera su pasatiempo favorito en una máquina de hacer dinero.

El principal punto de discordia fue, en realidad, la venta de alcohol durante los partidos de liga. Ese mismo grupo de socios nunca había visto con buenos ojos el consumo de cerveza en el bar de Anfield, así que terminaron por estallar cuando Houlding pretendió que fueran únicamente sus ‘grifos’ los que tuvieran licencia para vender alcohol dentro del entonces feudo ‘toffee’.

Inveterado precursor de los patrocinios actuales de las grandes competiciones deportivas por parte de las marcas de cerveza para tener la exclusividad de venta en el interior de los estadios, la medida propuesta por el acaudalado dirigente resultó ser tan innovadora como impopular entre buena parte de los ‘supporters’, que decidieron aunar fuerzas para boicotearla.

El no rotundo que aquel primer rey Midas del floreciente 'football' recibió como respuesta por parte del respetable mosqueó hasta tal punto al bueno de Houlding que decidió aumentar de 100 a 250 libras el precio del alquiler mensual de Anfield al Everton. La desproporcionada subida dio pábulo a una crisis institucional que derivó en la famosa asamblea del 12 de marzo de 1892, de la que el empresario, diputado conservador y futuro alcalde de Liverpool se marchó con cajas destempladas junto a 20 miembros afines a sus propósitos tras serle notificado que el Everton dejaba de utilizar Anfield para la disputa de sus partidos con carácter inmediato.

Adiós al Everton, hola Liverpool

La creciente aceptación que el fútbol tenía ya por entonces a orillas del Mersey y el haberse quedado de la noche a la mañana sin nadie que pisara el verde pasto de Anfield, animó a Houlding a crear su propia escuadra. Ayudado por el irlandés John McKenna, exsecretario del Everton y uno de los 20 tránsfugas, Houlding constituyó en sociedad el Liverpool FC tres días después de separar sus caminos de los actuales moradores de Goodison Park.

Acta que certifica el cambio de nombre de los 'reds' al actual, Liverpool FC, el 3 de junio de 1892.
Acta que certifica el cambio de nombre de los 'reds' al actual, Liverpool FC, el 3 de junio de 1892.

Curiosamente, su primer nombre resultó ser idéntico al de sus antiguos inquilinos, Everton Football Club and Athletic Grounds Company plc. Y claro, solo duró tres meses, el tiempo necesario para que la Football League lo tirara abajo al ya existir otro club registrado anteriormente con el mismo nombre.

Nacen los 'lyver birds'

El acta definitiva de creación de los ‘lyver birds’, apodo que rememora al pájaro que adorna el escudo de la ciudad, fue registrada en Londres el 3 de junio de 1892. Esa fecha pasaría a la historia como la del nacimiento de la otra escuadra de la ciudad y, por ende, de una de las rivalidades más encarnizadas de toda Inglaterra, solo superada por el derbi de Mánchester y el Tottenham-Arsenal londinense.

Houlding entregó al propio McKenna las riendas del nuevo equipo, que debutaría el primero de septiembre de ese mismo año en la liga de Lancanshire, batiendo por un estrepitoso 7-1 al Rotherham Town. Como el Everton aglutinaba a todos los jugadores decentes de la zona, el mánager de los futuros ‘reds’, colores que adoptarían en 1896 por decisión del propio McKenna, pidió a Houlding 500 libras para traerse de Escocia una decena de futbolistas con los que afrontar su debut en la Segunda división, en la temporada 93-94.

Placa en Anfield que rememora cuando el Everton jugaba como local en el actual estadio 'red'.
Placa en Anfield que rememora cuando el Everton jugaba como local en el actual estadio 'red'.

Ascenso a Primera sin perder

La arriesgada decisión de ‘John el Honesto’, como era conocido McKenna en Anfield, terminó siendo un rotundo éxito, puesto que el Liverpool FC, conocido como ‘The Scottish Macs’ (por los apellidos de todos sus jugadores), logró ascender a la máxima categoría sin perder un solo encuentro (22 triunfos y seis empates).

La primera victoria ‘red’ sobre el Everton se hizo esperar hasta su tercera campaña en la élite del fútbol sajón, y un poquito más aún (1900-01) para coronarse como el mejor equipo de Inglaterra por vez primera. El libro de la historia del mejor club sajón del siglo XX escribía así su más glorioso capítulo hasta la fecha coincidiendo con el cambio de centuria.

Las Copas de Europa —hasta cinco figuran en su copiosa sala de trofeos— llegarían mucho tiempo después, pero el brindis con unas ‘pintas’ se convirtió desde tiempos pretéritos en una especie de liturgia con cada título conquistado. El mejor homenaje posible al auténtico causante de la existencia de los ‘reds’, una modélica escuadra repleta de tradiciones decimonónicas y en la que sus fieles seguidores ‘nunca beben solos’.

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