NUESTRO VÍDEO PALIDECE ANTE LOS DEMÁS

España arranca el Mundial encajando una dura goleada contra Inglaterra

El vídeo de España no busca motivar ni ser original, sino hacer una gracieta que parece realmente una improvisación de oficinistas

Foto: Lopetegui, en un fragmento del vídeo promocional. (RFEF)
Lopetegui, en un fragmento del vídeo promocional. (RFEF)

No ha echado a rodar el balón y otras selecciones ya nos han sacado los colores. Como habrá notado, varios equipos nacionales han optado por dar a conocer sus convocatorias en vídeo, entre ellas España. Veamos qué ha hecho cada una.

Inglaterra fue la primera y también la que más éxito ha cosechado. Con 3,3 millones de visualizaciones, los ingleses apostaron por la originalidad, concatenando típicas escenas de jóvenes en las que cada uno dice el nombre de un seleccionado. La pieza se preocupa por mostrar todos los colectivos minoritarios, desde mujeres futbolistas a niños con síndrome de Down, pasando, por supuesto, por negros, asiáticos, hindúes y ciudadanos de cualquier raza o religión de las que tienen presencia en Reino Unido.

Pese a su aspecto de filmación desenfadada, basta con fijarse en los detalles para reparar que se ha cuidado todo el detalle: hay planos de drones, guiños a la arquitectura brutalista, reinvindicada por los 'millennials' y algunos de los más destacados jugadores juveniles del país. Además, al ser los primeros en golpear con un formato innovador, los ingleses se han librado de las comparaciones.

El vídeo de Francia llegó un día después y lo hizo como es costumbre en el país, muy fiel a su idiosincrasia. En este caso, nos encontramos con una producción —que nada tiene que envidiar a las cinematográficas— que se vale de 'La Marsellesa' como hilo conductor. Pero no es la versión clásica, sino compuesta 'ad hoc' y que aúna el rap, el góspel, la ópera y los ritmos latinos. Y les sale bien. De hecho, es tan buena que las imágenes la desmerecen; pruebe a escucharla con unos buenos cascos y se enamorará para siempre.

Francia, a diferencia de Inglaterra, ataca con este vídeo a la víscera, a la movilización de un país en sempiterno divorcio con el fútbol. Y si después de verlo a usted se le ha removido algo por dentro —aunque solo sea el 'ojalá hiciéramos esto aquí'—, imagine el subidón que deben llevarse los franceses. Luego, si busca alivio, imagínese el desastre del himno de España en versión góspel latino.

Otro día después llegó el de Argentina, que no es de la federación, sino de la cerveza Quilmes, que para los argentinos es casi lo mismo. El protagonista de este vídeo es Ruggeri, con pasado madridista, que psicoanaliza a un estadio desde el centro del campo. Sobre el césped llueve intensamente. No es casual. "A veces, cuando hay dudas, es mejor plantearlo de frente", dice su voz en 'off'. "¡A veces parece que no quieren venir! ¡En sus equipos hacen 30 goles y acá nada!", le responden los hinchas.

El vídeo, además de la calidad audiovisual a la que nos tienen acostumbrados los argentinos, es un acierto porque no se limita a repetir consignas manidas ni se recrea en la figura de Messi, como habría sido lógico, sino que va a la herida, a curar el desafecto de la afición con un equipo europeizado que rinde sistemáticamente por debajo de la expectativa. "A veces [a los jugadores] les pedimos más que el ponerle huevos; les pedimos que nos alegren la vida, que nos curen la gripe... a dios le pedimos menos", lamenta Ruggeri. "Rompimos varios contratos, no rompamos este", zanja el exinternacional antes de liberar el chute de patriotismo. Un total de 1,1 millones de visualizaciones y compartido en redes sociales por muchos de los seleccionados.

Y tres días más tarde, ayer, llegó el de España, que ni emociona ni resulta original, aunque sí es fiel con la imagen cutre que nos empeñamos a proyectar internacionalmente. La gracia de nuestro vídeo es que Lopetegui crea un grupo de WhatsApp para informar a los convocados de que van a Rusia, en lo que parece un guiño a los nuevos tiempos que llega tres o cuatro años tarde al tren del humor. En realidad, todo en el vídeo huele a improvisación, empezando por la localización, un despacho de los años setenta con los cables del Mac robándole foco a Lopetegui, hasta la música, un guitarreo punk digno de un repositorio de sintonías. Sobre la mesa, unas tablas de Excel impresas en la combinación de colores más dolorosa que se le ocurrió al productor.

Continúa el desatino con el seleccionador invitando al grupo a los jugadores, que a su vez van presentándose en el grupo. Sus consignas son un monumento al 'bullshit' deportivo: "¡Vamos!", "¡A por todas, vamos!", "¡Lo damos todo!", "¡El fútbol es mi vida!", dicen los impostados jugadores, cuyos mensajes ni siquiera están bien acentuados. El vídeo ni motiva ni sorprende, aunque la federación dé por hecho que nos va a encantar, sino que da sensación de que está improvisado en una mañana. De momento, ha conseguido 95.000 reproducciones, la primera goleada del Mundial con las otras selecciones.

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