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El sorprendente guantazo de Unai Simón: España todavía no ha ganado nada
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El sorprendente guantazo de Unai Simón: España todavía no ha ganado nada

Unai Simón pasa factura a los que critican a Luis Enrique y el juego de la Selección tras clasificarse con una victoria sufrida en Portugal para la fase final de la Liga de Naciones

Foto: Unai Simón durante el partido contra Portugal. (Reuters/Pedro Nunes)
Unai Simón durante el partido contra Portugal. (Reuters/Pedro Nunes)

Luis Enrique ha construido una Selección de soldados que van a muerte con él. De ellos saca un rendimiento extra en situaciones críticas, por la unión, el compromiso y la resistencia a darse por vencidos. No es una Selección de estrellas mundiales, pero sí hay un espíritu de clan. Las charlas motivacionales del seleccionador, de puertas para adentro, en el vestuario, siguen el mismo guion que el que se empapó él en su época de internacional con Javier Clemente. La prensa es el enemigo. No nos respeta. Son demasiado críticos, no saben de fútbol y hay que callarles la boca. Este es parte del discurso.

Funciona. España hizo un partido mediocre contra Suiza en Zaragoza, una mala primera hora en Braga contra Portugal y una reacción final que sirvió para ganar y clasificarse para la fase final de la Liga de Naciones. Si nos quedamos con el resultado, la victoria reivindica a un seleccionador que dice que ganaron a los portugueses con el plan perfecto. La estrategia era desgastar al rival con el control de la pelota y en la última media hora acelerar el juego, meter en el campo a Busquets, Gavi, Pedri, Yeremy Pino y Nico Williams para dar la estocada. El plan salió bien, pero el sufrimiento no se lo quita nadie a Luis Enrique, los jugadores y los aficionados. Porque España somos todos. De los éxitos de la Selección, que está por encima de cualquier entrenador y jugador, se alegra hasta el que no traga con la forma de ser de Luis Enrique.

placeholder Luis Enrique celebra el triunfo contra Portugal.
Luis Enrique celebra el triunfo contra Portugal.

Lo que ocurrió después del partido en Braga, en un momento de celebración, desvela la corriente de revanchismo que hay dentro de la Selección. El mensaje del seleccionador es que el enemigo está fuera y los periodistas no ayudan. Ha calado. Sorprende que Unai Simón haga estas declaraciones: "Fuera tenemos pocos amigos y tenemos que arroparnos entre nosotros". El portero fue de los mejores en Braga. Tuvo intervenciones determinantes en esa primera hora de partido en el que España sufrió y estuvo más cerca de perder que de ganar. Unai también tuvo acciones de inseguridad con el balón en los pies. Pero ganó y en la celebración le dio un guantazo a los críticos de Luis Enrique y el juego de España.

En defensa de Luis Enrique

Los jugadores se toman como algo personal lo que no es más que un análisis deportivo y la gestión de un seleccionador que toma decisiones debatibles. Como las de jugar contra Suiza con futbolistas que son suplentes en sus equipos (Ferran Torres, Sarabia, Jordi Alba y Marco Asensio son un ejemplo) o pasar de apostar por Eric García como titular a quedarse en la grada en la final de Braga. Del plan de Luis Enrique contra Portugal no se puede dejar pasar la sorpresa que supone ver cómo cambia todo el centro del campo titular (Busquets, Pedri y Gavi) y lo mete en la última media hora. O ver cómo prefiere a Hugo Guillamón, pivote en el Valencia de Gattuso, antes que Diego Llorente, que no ha jugado ningún minuto en los dos partidos.

Foto: José Antonio Caro, Churripi, en un partido del Burgos. (@Jose13Caro)

A España la arropamos todos. Los odiadores hacen más ruido. Los que le desean el mal a Luis Enrique son menos que los que anteponen el bien de España por encima de entrenador y jugadores. Pero se puede y debe opinar. Lo que hace Luis Enrique es una táctica vieja. Utilizar las opiniones críticas para endemoniar a sus futbolistas y hacerles creer que fuera hay una gran mayoría que quiere que pierda España. Puede servir para ganar, pero también para prender más fuegos.

Unai Simón pretende reivindicar la figura de Luis Enrique, hacer ver que no se le respeta y poner en valor el nivel de los jugadores. Nadie pone en duda de que España gana como equipo, que el líder es el seleccionador, pero también hay que decir que es capaz de lo mejor y de lo peor. De golear a Alemania; ganar a Italia, la campeona de Europa, y competir para vencer, con sufrimiento, a Portugal en su casa. No es necesario buscar enemigos fuera. Luis Enrique ha conseguido meter a España en tres semifinales (Eurocopa y dos de Liga de Naciones) y, si hay que pasar facturas, es mejor hacerlo cuando se gane un título.

Foto: Chus Mateo da instrucciones en la final de la Supercopa. (EFE/Enric Fontcuberta)

Para hacer piña, demostrar que todos están unidos, es mejor lo que hizo Busquets tras la derrota contra Suiza. El capitán convocó a todos los compañeros, en el día libre, para irse a comer a un restaurante de Madrid y hacer terapia de grupo. Busquets se comportó como un líder silencioso. No pasó facturas. Lo que sí hizo fue pagar la factura de la comida. Lo de Unai Simón sorprende porque se caracteriza por tener una personalidad tranquila y es sereno en sus declaraciones. Un calentón lo puede tener cualquiera.

Luis Enrique ha construido una Selección de soldados que van a muerte con él. De ellos saca un rendimiento extra en situaciones críticas, por la unión, el compromiso y la resistencia a darse por vencidos. No es una Selección de estrellas mundiales, pero sí hay un espíritu de clan. Las charlas motivacionales del seleccionador, de puertas para adentro, en el vestuario, siguen el mismo guion que el que se empapó él en su época de internacional con Javier Clemente. La prensa es el enemigo. No nos respeta. Son demasiado críticos, no saben de fútbol y hay que callarles la boca. Este es parte del discurso.

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