Unai Simón obra el milagro: para dos penaltis y España elimina a Suiza (1-1)
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Unai Simón obra el milagro: para dos penaltis y España elimina a Suiza (1-1)

España se clasifica para las semifinales de la Eurocopa después de un partido angustioso que necesitó resolverse en la tanda de penaltis. Unai Simón fue clave con dos paradones

placeholder Foto: Oyarzabal abraza a Unai Simón tras eliminar a Suiza. (Efe)
Oyarzabal abraza a Unai Simón tras eliminar a Suiza. (Efe)

Esta España es una angustia, pero si hay que sufrir hasta con una tanda de penaltis, se lo compramos. El héroe contra Suiza es Unai Simón, que detuvo dos penaltis en una tanda angustiosa que empezó con el envío al poste de Busquets y siguió con una parada del portero Sommer en el lanzamiento de Rodri. Pero emergió el gigante Unai Simón. Dos paradones que rescataron a España y dejaban el penalti clave en las botas de Oyarzabal. No falló. Lo metió y España ya está en las semifinales que jugará el próximo martes en Londres.

Costó. Fue un sufrimiento. No tuvo el mejor día el equipo de Luis Enrique, pero sigue adelante con este espíritu de resistencia, trabajo y un punto de fortuna. España hizo el peor partido de la Eurocopa, le faltó contundencia y perdió el estilo. Lo mereció cuando estaba en superioridad numérica, pero llegó al punto de fusilamiento donde Unai Simón obró el milagro.

Foto: Unai Simón en un entrenamiento con la Selección española en la Eurocopa. (Efe)

En el tiempo reglamentario hizo un partido espeso y en la prórroga, ya con un jugador más por expulsión de un futbolista suizo, fue incapaz de aprovechar la superioridad. España realizó un partido mediocre y frustrante que debió resolver con más eficacia para evitar llegar a los penaltis. Solo con un jugador más fue capaz de generar peligro en una prórroga inútil. El equipo de Luis Enrique desaprovechó sus ocasiones. Entre el portero Sommer, con sus acertadas intervenciones, y la falta de puntería se llegó a los lanzamientos de penalti.

El gol de Jordi Alba

No debería haber llegado a este nivel de angustia. España empezó bien, con el estilo que se le reconoce y la propuesta ofensiva. A mandar, tener la posesión de la pelota y llevar la iniciativa del juego. Pero enfrente estaba Suiza, el verdugo de Francia, que demostró tener espíritu competitivo para eliminar a la campeona del mundo y que destaca por ser un grupo de jugadores con más físico que los españoles. Anuló el estilo de España. Ir a por Suiza costó un susto en los primeros minutos. El orden defensivo, la presión y el robo del combativo Shaqiri provocó que el primer acercamiento con peligro del partido fuera para los suizos.

El segundo fue para España en un saque de esquina que acabó en el gol de Jordi Alba. El lateral remató desde fuera del área el balón largo, pegó en Zakaria y desvió la pelota al portero Sommer. Era solo el minuto 8 y la Selección encontraba la fortuna del gol. La que le faltó en el primer partido de octavos contra Croacia, con la desafortunada cesión de Pedri a Unai Simón y el gol en propia portería. El gol es para Jordi Alba por el disparo con dirección a portería, pero el rechace del jugador suizo resultó clave. Un gol tempranero que no debilitó ni cambió el plan de Suiza. La hizo más fuerte, incómoda y agresiva.

Suiza adelantó metros en el campo. Buscó presionar cerca del área de Unai Simón la salida de la pelota, aprovechar un fallo, generar inquietud y España tuvo problemas para iniciar el juego. Unai, señalado por la inseguridad con el juego de pies, no renunció a asumir esa función que le pide Luis Enrique. Tiene que crear superioridad desde atrás. Pero Unai tiene limitaciones técnicas, aunque le sobre personalidad para asumir ese tipo de riesgos. Cada pelota que pasa por sus pies altera los nervios. La hazaña estaba reservada para el final. Para ser el heróe en la tanda de penaltis.

Foto: Pedri durante el partido entre España y Eslovaquia en la Eurocopa. (EFE)

El partido se equilibró. España perdió el dominio, la fluidez y la conexión entre líneas. Busquets, Koke y Pedri tenían dificultades para construir el juego con las estrechas vigilancias. España llegaba poco, lo intentaba sobre todo por la banda derecha de Ferran Torres y los centros al área buscando a Morata. El delantero también sufrió un marcaje estrecho. La Selección perdió el control. No estaba cómoda. Pero hizo algo interesante. Demostró que en situaciones complicadas, con partidos cerrados, combativos, lo que hay que tener es oficio. Defendió bien sin la pelota, estuvo agresiva para marcar el territorio a los suizos. Consiguió ser práctica y llegar al descanso con la ventaja del gol de Jordi Alba.

El peligro de Suiza estaba por arriba, en las jugadas a balón parado para aprovechar la fortaleza y el mayor físico. En esos balones colgados al área sufrieron Laporte y Pau Torres. Por la banda izquierda se vació un gran Jordi Alba. No solo hizo el gol. Tuvo energía y carácter para desactivar las subidas de los suizos. El partido estaba igualado, el resultado era bueno, pero la sensación es que España había cogido demasiado respeto a los suizos.

Los fallos defensivos

La segunda parte empezó con un cambio. Sarabia había jugado con molestias y Luis Enrique metió en el campo a Dani Olmo. Apareció la chispa, el desparpajo de Olmo, encarando y pisando área. Poniendo centros comprometidos al área. Faltaba el remate final. El juego era inofensivo. Había que volver a intimidar, llegar con peligro y Olmo dio más verticalidad. España volvió a adueñarse del balón. Buena noticia para un equipo que necesita defenderse con la pelota y desgasta al rival. Fue el momento, en el 55’, en el que Luis Enrique hizo el segundo cambio. Gerard Moreno por Álvaro Morata. Delantero por delantero para menear la defensa suiza que tenía anulado a Morata.

Zakaria, el que colaboró en el gol de Jordi Alba, tuvo la mejor ocasión para empatar el partido en un remate de cabeza tras un córner. El balón pasó cerca del poste de la portería de Unai Simón. La amenaza de los suizos estaba en los balones aéreos. Los ganaba con demasiada superioridad. El partido era mejor que transcurriera por abajo, con el balón al suelo, a ras de hierba. Por arriba, España era claramente inferior. Vulnerable.

El segundo tiempo cogió el mismo guion que el primero. A España le costaba coger el control del partido, llegaba a cuenta gotas arriba, con poco peligro y trabajaba en hacer el bloque sólido para evitar ese error o la acción que costara el empate. El encuentro entró en otra fase de atasco. Aburrido, poco atractivo, pero favorable a los de Luis Enrique. Peligroso si Suiza cogía una contra. Lo hizo, en el 65’, con una jugada que acabó en un despeje de Unai Simón a córner. Otro susto importante. El segundo de Suiza, que con poco amenazaba más que España. Pero llegó el fallo defensivo. Un mal entendimiento entre Laporte y Pau Torres, un rebote en el despeje, lo aprovechó Shaqiri para empatar el encuentro.

La expulsión

España estaba siendo un manojo de nervios atrás, era incapaz de mandar con la pelota y finalizar las jugadas. No era la mejor versión de la Selección. Estaba descompuesta, pasando por un momento malo, de inseguridad en todas las líneas. Se veía venir una desgracia.

El punto de inflexión que encontró la Selección española fue la expulsión directa de Freuler en una dura entrada a Gerard Moreno. El suizo entró con fuerza abajo y enganchó el tobillo del delantero español. El árbitro interpretó la acción como violenta y mostró la cartulina roja. Suiza se quedó en inferioridad a falta de 13 minutos. Lo mejor para que España cogiera el pulso perdido al partido. Petkovic, el seleccionador suizo, reestructuró el equipo sacando del campo a Shaqiri, el dolor de cabeza, y Seferovic. Suiza se echó atrás, retrocedió para protegerse de un segundo gol y España no atinó. Estaba espesa, imprecisa, sin puntería. En el 90’, entró Marcos Llorente por Koke para jugar en el centro del campo, dar ese plus de energía que necesitaba un equipo atascado. Así se llegó a la prórroga. No la aprovechó y se la jugó en la tanda de penaltis.

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