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Özil, el último juguete roto del fútbol que se hunde por su mala cabeza
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Özil, el último juguete roto del fútbol que se hunde por su mala cabeza

Uno de los futbolistas más elegantes y con talento salió del Real Madrid con broncas, del Arsenal por falta de compromiso y en el Fenerbahçe le apartan por actos de indisciplina

Foto: Mesut Özil durante un partido con el Fenerbahçe. (EFE/Eredem Sahin)
Mesut Özil durante un partido con el Fenerbahçe. (EFE/Eredem Sahin)

En el Real Madrid todavía colea que Gareth Bale dijera que le dolía la espalda para no jugar el Clásico y estuviera en perfectas condiciones para hacerlo con Gales en el partido de repesca para el Mundial de Qatar. Es el comportamiento habitual del galés con el club que le paga. Una falta más de compromiso. Bale es el jugador que fichó el Real Madrid, en 2013, cuando se hartó de los problemas que ocasionaba Mesut Özil. El alemán, de origen turco, es un ejemplo más de deportista con unas condiciones espectaculares para jugar al fútbol, pero con una mala cabeza. Es como si a ambos tuvieran un mismo patrón. Estrellas que caen en desgracia por una mala actitud.

Mesut Özil supera a Gareth Bale. Ha sido apartado del Fenerbahçe por otro episodio conflictivo. Uno más del exjugador del Real Madrid. Salió mal del club blanco y su etapa en el Arsenal y la Selección alemana fue tormentosa. Ni en Turquía, donde se esperaba que encontraría su hábitat vital y futbolístico, es capaz de salir adelante. Özil es el último juguete roto del fútbol. Una estrella apagada, hundida por su mala cabeza. El motivo por el que el club turco decide prescindir de él es una bronca con el entrenador, Ismail Kartal. Özil tiró las botas, en una reacción violenta, dentro del vestuario y en presencia del técnico por ser cambiado en el descanso de un partido. Es una más del polémico futbolista, que también en el Fenerbahçe, con el anterior técnico, Vitor Pereira, tuvo un gesto agresivo y tiró un peto al suelo por ser sustituido.

placeholder Mesut Özil en el banquillo del Fenerbahçe
Mesut Özil en el banquillo del Fenerbahçe

Özil tiene 33 años. Una edad en la que, por su calidad y talento, podría seguir compitiendo en una de las mejores Ligas de Europa. Pero su nefasta actitud, malas compañías y poca cabeza le llevan a la perdición. A lo largo de su carrera ha tenido broncas con Mourinho, en el Real Madrid, y Unai Emery y Arteta, en el Arsenal. Abandonó el Real Madrid por el pulso que mantuvo su padre y entonces representante (Mustafa Özil) con Florentino Pérez. Con su padre acabó en los juzgados por asuntos de dinero.

Dejó la Selección alemana tras el Mundial de Rusia, con 29 años, por una polémica fotografía con el presidente de Turquía, Erdogan. Un episodio que trascendió al ámbito de la política. "Los altos cargos de la Federación alemana me han acusado injustamente de hacer propaganda política. ¿Por qué hay gente que sigue sin aceptar que soy alemán? Soy alemán cuando ganamos y un inmigrante cuando perdemos. No seguiré jugando con la Selección. He sentido racismo y falta de respeto hacia mis raíces turcas", escribió en un comunicado. Se despidió de la Selección alemana uno de los mejores talentos que tenía esta potencia futbolística en los últimos años

La ruptura con Alemania

Lo tenía todo para ser uno de los mejores del mundo y lo fue desperdiciando. Mesut Özil fichó por el Real Madrid, en 2010, tras brillar y destacar en el Mundial de Sudáfrica. Era uno futbolista elegante, que marcaba las diferencias, creativo y talentoso. Tenía multitud de ofertas y acabó en el Real Madrid porque Mourinho le convenció para su proyecto. Özil reconoció, cuando abandonó el club blanco, que tenía el deseo de jugar en el Barcelona de Pep Guardiola. Negoció con dirigentes del Barça. Le maravillaba la propuesta futbolística del entonces técnico azulgrana. Pero Mourinho estuvo más convincente y Guardiola no apretó en las conversaciones.

Foto: Isco durante un partido con el Real Madrid. (REUTERS/Pablo Morano)

Fichó por el Real Madrid y le dieron el dorsal '10'. El de los genios. En esta etapa de tres años hubo de todo. Luces y sombras. Elogios y broncas. Mesut Özil fue un jugador determinante en la Liga de los récords (100 puntos y 121 goles) que ganó el Real Madrid al Barcelona de Guardiola y Messi. Desequilibró el partido clave disputado a final de temporada en el Camp Nou con una genial asistencia a Cristiano Ronaldo para dejar solo al portugués ante Víctor Valdés y ganar el partido. En el encuentro, en Bilbao, donde el equipo ganó título, fue uno de los goleadores.

Tenía acciones decisivas y otras en las que desesperaba a Mourinho. Su problema estaba en creer que podía vivir de la calidad, de la inspiración, un pase o una asistencia y Özil acabó chocando con Mourinho. Fue en un partido contra el Deportivo en el Bernabéu cuando, en el descanso, el técnico portugués le llamó cobarde y más cosas por no encarar a los rivales. Özil estalló, se quitó la camiseta, la tiró al suelo y le dijo a Mourinho: "Si eres tan cojonudo, ¿por qué no juegas tú?". Mourinho le mandó a la ducha y le quitó. En esa segunda parte salió Sergio Ramos con la camiseta del '10' de Özil debajo de la suya en un gesto reivindicativo.

Acabó sin ficha en el Arsenal

Özil pasó a ser un jugador conflictivo, señalado por tener un rendimiento irregular y una vida privada poco profesional, según el club. Esto provocó el choque definitivo entre el padre y Florentino. El presidente se negó a aceptar las cantidades de dinero que pedía Mustafa Özil, hubo tensiones y decidió ponerle en venta. El Real Madrid vendió a Mesut Özil por 40 millones de euros fijios más otros cinco en variables al Arsenal. Se convirtió en la mayor venta de la historia del Madrid. Arsene Wenger, técnico del club inglés, confiaba en recuperar la magia del futbolista. Durante los primeros años lo consiguió y en la Premier League se vio la calidad de un jugador que, motivado y centrado, es diferencial.

Foto: Kylian Mbappé en el partido entre el Mónaco y el PSG. (REUTERS/Stephan Mahe)

Fue de más a menos. En la etapa de Unai Emery se agudizaron los mismos problemas. Falta de compromiso y mala actitud. El ahora entrenador del Villarreal explotó con unas duras declaraciones al 'Daily Mail' en las que explicó la situación: "Hice todo lo posible por ayudar a Özil. A lo largo de mi carrera, los jugadores talentosos han sido mis favoritos y han jugado lo mejor posible conmigo. Siempre fui positivo con él, en términos de querer que se involucrara, pero la actitud que adoptó y los niveles de compromiso no fueron suficientes. El vestuario no le quería de capitán por su nivel de compromiso". Emery dejó el Arsenal. Con Mikel Arteta se agravó la situación y el nuevo técnico tomó una decisión rotunda. Le dejó sin ficha en la Premier League y la Europa League. Una medida contundente que obligó a Özil a buscar una salida.

El Arsenal le dio la carta de libertad. Se lo quitó de encima y salió gratis. Regaló al futbolista con el sueldo más elevado de la plantilla (10 millones de euros netos). Mesut Özil eligió irse al Fenerbahçe, en enero de 2021, y para ello tuvo que rebajarse el salario en 5 millones de euros netos. Se alojó en una villa cercana al presidente Erdogan en Estambul y era otra oportunidad para demostrar su nivel. Otra vez a las andadas. Lo que empezó bien, con ilusión y como un reto, gira a fracaso. El presidente del club turco, Ali Koç, decide apartarle del equipo por bajo rendimiento, falta de disciplina y estar más preocupado por sus asuntos comerciales.

En el Real Madrid todavía colea que Gareth Bale dijera que le dolía la espalda para no jugar el Clásico y estuviera en perfectas condiciones para hacerlo con Gales en el partido de repesca para el Mundial de Qatar. Es el comportamiento habitual del galés con el club que le paga. Una falta más de compromiso. Bale es el jugador que fichó el Real Madrid, en 2013, cuando se hartó de los problemas que ocasionaba Mesut Özil. El alemán, de origen turco, es un ejemplo más de deportista con unas condiciones espectaculares para jugar al fútbol, pero con una mala cabeza. Es como si a ambos tuvieran un mismo patrón. Estrellas que caen en desgracia por una mala actitud.

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