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Neymar, explotado por el PSG y un padre codicioso que antepone el negocio al hijo
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insultado y abucheado en parís

Neymar, explotado por el PSG y un padre codicioso que antepone el negocio al hijo

Neymar juega sin pasión en el Paris Saint-Germain. Lo hace por la obligación de un acuerdo de conveniencia entre el club francés y su padre para enriquecerse mutuamente

Foto: Neymar protesta durante el partido entre el PSG y el Real Madrid. (EFE/Ian Langsdon)
Neymar protesta durante el partido entre el PSG y el Real Madrid. (EFE/Ian Langsdon)

La desgracia de Neymar es ser un excelente futbolista que ha sido explotado por la avaricia de su padre. No es feliz haciendo lo que más le gusta. Jugar al fútbol en el PSG lo lleva como una obligación. No hay pasión. Desde que tenía 13 años lleva el padre haciendo negocio. La primera cantidad importante de dinero se la pidió al Santos, club brasileño, tras decidir que no se quedaba en la cantera del Real Madrid. Así ha sido su historia hasta el fichaje judicializado por el Barcelona y el pago de la cláusula de rescisión de contrato para irse al Paris Saint Germain.

Neymar Da Silva Santos es el padre de Neymar Jr. La persona que representa a su hijo y llegó a un acuerdo millonario con el Paris Saint-Germain. El brasileño tenía que ser rico, la empresa que dirige el padre (NR Sports) gestionaría la imagen y contratos del futbolista. El PSG se aseguraba tener a uno de los mejores y más mediáticos futbolistas para ganar la Champions, aumentar sus ingresos de mercadotecnia y explotar la imagen de Qatar. El plan diseñado desde 2017 no sale como esperaban. Lo de Neymar y el PSG es un matrimonio de conveniencia.

placeholder Neymar y su padre acudiendo a los juzgados en su etapa en el Barcelona
Neymar y su padre acudiendo a los juzgados en su etapa en el Barcelona

El batacazo de Neymar como futbolista tiene una explicación. El padre mira antes el negocio que al hijo. El PSG gasta mucho dinero en el brasileño y ha conseguido ampliar acuerdos en marketing e incrementar los de retransmisiones deportivas. Pero no hay ningún éxito deportivo. El padre de Neymar gestiona a su hijo como una marca, una fuente de ingresos para hacer un imperio sólido para una retirada millonaria. La fortuna y patrimonio de Neymar hijo está en 175 millones de euros netos a finales del mes de febrero, según el portal Celebrity Net Worth. Es independiente a la que gestiona el padre con la empresa NR Sports.

Insultos en Francia

El dinero ha sido lo primero para un padre que el año pasado consiguió una nueva renovación con el PSG y pudo regularizar la deuda de su hijo con la Agencia Tributaria en España. Para ponerse al día tuvo que pagar 34,6 millones de euros. La carrera futbolística ha ido quedando en un segundo plano y las consecuencias están saliendo ahora. A Neymar no le quieren los aficionados franceses.

La mayor ruina para el Paris Saint Germain no es que Kylian Mbappé se pueda ir gratis, sin dejar un euro al club, con todo lo que supone por ser una derrota al orgullo de los qataríes y la identidad que da un equipo sin alma. El mejor jugador y la única estrella que fue aplaudida por los aficionados en el siguiente partido tras la derrota en el Bernabéu fue el francés. Mbappé se ha abierto la puerta de salida. Lo peor es que Neymar, el fichaje más caro de la historia del fútbol, recibió insultos y abucheos y no tiene salida.

Foto: El emir de Qatar, Tamin bin Hamad al-Thani, junto a Nasser Al-Khelaifi. (EFE/Noushad Thekkayil)

El paso de los años, casi ya cinco van a hacer del pago de la cláusula de rescisión y las mentiras de papá Neymar y su hijo al entonces presidente del Barcelona, Josep María Bartomeu, coloca al brasileño como una de las operaciones más ruinosas del fútbol. Otro batacazo más en la Champions pone fin al objetivo que persiguen desde Qatar de convertir al PSG en el Rey de Europa. Empezó con un desembolso de 222 millones de euros y, transcurrido el tiempo, el cálculo aproximado que sale del coste por partido de Neymar está en los 2,7 millones de euros. Al pago de la cláusula se le suma el coste salarial de unos 150 millones de euros durante las cinco temporadas. Se divide por los 135 partidos disputados.

Qatar derrocha dinero para mantener al brasileño, tenerlo contento y no consigue el objetivo de la Champions. Lo que empezó siendo como un golpe en la línea de flotación al Barcelona y los clubes europeos para poner en aviso las ambiciones del PSG ha pasado a ser una burla. A Neymar le machacan en los debates deportivos de los medios franceses. Le llaman "guiñol". Están hartos de sus apariciones en las redes sociales poco profesionales y superficiales. Han perdido el respeto al futbolista y la persona. No lo soportan. La consecuencia son esos insultos y abucheos de su propia afición en Parque de los Príncipes contra el Girondins de Burdeos.

Bajo rendimiento

La trayectoria del brasileño desde que se fue en 2017 del Barcelona refleja su hundimiento. Neymar solo lleva disputados 135 encuentros en las casi cinco temporadas que es jugador del PSG. En cuatro temporadas en el Barcelona llegó a los 186 encuentros. La temporada que más partidos jugó con el Barça fueron 51 y su listón con el PSG está en 31. Entre lesiones y diferentes episodios extradeportivos, el brasileño está en una caída sin freno en cuanto a rendimiento y pérdida de imagen.

El declive y el desprestigio no hacen más que confirmar que Neymar se fue al Paris Saint-Germain a ser una persona más rica y no con el desafío del que se habló. Se dijo que tenía que dejar de estar a la sombra de Messi en el Barcelona y que para ser el número uno del mundo y superar al argentino y a Cristiano Ronaldo, lo mejor era liderar el proyecto del PSG. No eran razones deportivas. Neymar se fue por el dinero y esos 2,7 millones de euros de coste por partido todavía son más elevados si se suman las comisiones del padre.

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Neymar en una carrra con Fede Valverde en el Bernabéu

El sentimiento que tiene un aficionado del PSG con el brasileño es el de uno de los mayores fraudes de la historia del fútbol. Algo que no van a reconocer en Qatar y que es muy difícil, por no decir imposible, que tomen algún tipo de medidas. Al brasileño se lo tienen que quedar. Si hoy lo pusieran en el mercado sería un fracaso en lo económico y deportivo. Neymar no ha ganado la Champions. En la clasificación del Balón de Oro del año pasado quedó en decimosexta posición. Su valor de mercado a finales del año pasado, según el portal especializado Transfermarkt, está en 90 millones de euros. Vinicius, en menos de cuatro temporadas en el Real Madrid, ha jugado más partidos (154) que Neymar en el PSG y tiene un valor de mercado superior (100 millones de euros).

Neymar consiguió una nueva renovación, en mayo del año pasado, para seguir en el Paris Saint-Germain hasta 2025. Para Qatar es un jugador estratégico por el tirón comercial y la manera de explotar su imagen para el Mundial de 2022. Lo que no pueden tapar es que la imagen del futbolista estelar está por los suelos por razones deportivas, económicas y profesionales. A Neymar le hace daño la poca pasión y ambición que transmite por el fútbol. Antes de la eliminatoria contra el Real Madrid hizo unas polémicas declaraciones al referirse sobre cuál podría ser su siguiente equipo. Habló de irse a la Mayor League Soccer (MLS) porque es un campeonato donde "hay más vacaciones". Uno de los altos dirigentes de la MLS le contestó públicamente para reprobarle y decirle que no querían jugadores que buscaran un retiro en su competición.

Foto: Luka Modric y Benzema se abrazan tras eliminar al PSG. (EFE/ Juanjo Martín)

Es un futbolista con una calidad superior, pero muy desaprovechada. Neymar ya no emociona en París y tampoco en Barcelona. Club donde podría tener una segunda oportunidad, donde sí era feliz. Pero las encuestas para sondear un posible regreso son muy negativas. No lo quieren ver ni en pintura. Se marchó mal, con engaños y denuncias al club para cobrar una prima de renovación.

La imagen de Neymar es la de un jugador venido a menos, antipático e insoportable. Pierde crédito en París y en Barcelona. El Real Madrid hace mucho tiempo que se olvidó de él. París no quiere a Neymar. Se lo ha cargado el padre. No ha sabido guiar la carrera de un hijo que es insultado y no disfruta. Neymar Jr. fue padre con 19 años. En estos malos momentos se refugia en Davi Lucca da Silva. Lo hizo público en sus redes sociales tras la bronca del partido del domingo. Publicó un vídeo jugando al baloncesto con su hijo. Neymar visibiliza la figura de buen padre. La misma persona que tiene al suyo en otro ámbito y que hace más por ser un empresario de éxito.

"No es una gestión fácil. Neymar es una marca y estamos preparando esa marca para cuando deje de jugar al fútbol. Se trata de un negocio muy grande. Sí sabemos cómo hacerlo. Estamos en la mitad de la carrera de Neymar. Dentro de siete u ocho años, cuando se termine su carrera, se consolidará su marca", explica el padre de Neymar en la miniserie emitida en Netflix. El padre estirará todo lo que pueda una carrera con un hijo que ya tiene 30 años y está dando señales de estar hastiado del fútbol. En una ocasión insinuó que podría dejar la Selección tras el Mundial de Qatar. Después tuvo que desdecirse por el revuelo generado. Neymar no puede ser todo lo sincero que le gustaría y tomar sus propias decisiones porque, como dice el padre, es una marca que hay que seguir explotando.

La desgracia de Neymar es ser un excelente futbolista que ha sido explotado por la avaricia de su padre. No es feliz haciendo lo que más le gusta. Jugar al fútbol en el PSG lo lleva como una obligación. No hay pasión. Desde que tenía 13 años lleva el padre haciendo negocio. La primera cantidad importante de dinero se la pidió al Santos, club brasileño, tras decidir que no se quedaba en la cantera del Real Madrid. Así ha sido su historia hasta el fichaje judicializado por el Barcelona y el pago de la cláusula de rescisión de contrato para irse al Paris Saint Germain.

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