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Histórica victoria del Real Madrid: tres goles de Benzema echan al PSG (3-1)
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clasificado para los cuartos de final

Histórica victoria del Real Madrid: tres goles de Benzema echan al PSG (3-1)

Una victoria para la historia, con tres goles de Benzema para remontar el de Mbappé en el Bernabéu, clasifica al Real Madrid para los cuartos de final de la Champions

Foto: Benzema celebra el tercer gol del Real Madrid al PSG. (EFE/Juanjo Martín)
Benzema celebra el tercer gol del Real Madrid al PSG. (EFE/Juanjo Martín)

Los milagros existen en el Real Madrid cuando se trata de conseguir remontadas. Puede estar contra las cuerdas, con una estocada, pero hay que rematarlo. Al Madrid hay que hundirlo porque si no es así, se levanta y te gana. Este es el ADN del Real Madrid. Tres goles de Benzema arruinaron una gran noche de Mbappé. Entre franceses estaba la batalla de los cuartos de la Champions y se la llevó el que nunca se da por rendido. El Real Madrid de Benzema es más equipo y tiene más fe que el PSG de Mbappé.

Estaba siendo la noche de Mbappé. Era imparable. A un nivel superior al resto. La primera parte dejó la sensación de que podía hacer un destrozo al Real Madrid. Fue mejor el PSG en el primer periodo. Pero el Madrid tiene algo especial. Resurge en sus peores momentos. No se sabe por qué, pero es una situación que se repite en Europa y por eso crece su leyenda. Por noches como esta. Por victorias tan épicas como la del partido de vuelta contra el PSG. Es una barbaridad lo que tiene el equipo blanco. De hacer el ridículo en París, pasó a la heroicidad de levantar el gol de la ida y el de Mbappé en el Bernabéu.

placeholder David Alaba consuela a Mbappé tras el partido en el Bernabéu. (EFE/Sergio Pérez)
David Alaba consuela a Mbappé tras el partido en el Bernabéu. (EFE/Sergio Pérez)

Mbappé no fue suficiente para eliminar al Real Madrid de Benzema. El francés del PSG marcó el gol y, por supuesto, lo celebró. Lo puso más difícil para la gesta del Real Madrid. Mbappé es una fiera. Tomó el Bernabéu en la primera parte. En una noche en la que el Real Madrid tuvo gasolina y fútbol para poco más de 20 minutos y se rehízo con el regalo de Donnarumma, en la segunda parte, en el primer gol de Benzema. Mbappé fue un rodillo en París y en Madrid: a pesar de llegar cojo por un golpe en el entrenamiento previo, no bajó el pistón. Marcó y lo celebró. Para no dar lugar a las sospechas, para que quede claro que mientras no esté resuelto su futuro es un profesional de principio a fin. Le paga el PSG y no hay piedad con el Madrid. Pero no fue suficiente. Su equipo pecó de exceso de confianza. Incluso de miedo. Primero su portero y después Marquinhos en el tercer gol de Benzema. Es verdad eso que dijo Juanito de "90 minutos en el Bernabéu son muy largos".

Un Real Madrid valiente

Fue un partido para la historia. Una locura. El Real Madrid cumplió con su propósito. Salió enchufado desde el pitido inicial. Con personalidad, agresividad y energía. Era un Madrid diferente al de la ida. Valiente y feroz. El equipo de Ancelotti quiso igualar la eliminatoria muy pronto. Lo intentó con una fuerte presión en campo del PSG, robando balones, metiendo la pierna y los codos. Carvajal frenó la primera acción de contraataque cargando a Mbappé. El árbitro no pitó nada. En la siguiente jugada, fue Vinícius el que se llevó la tarascada y el colegiado sí pitó la falta. Se enfadaron los jugadores del PSG. Parecía que la energía y la motivación del Madrid, alentado por un ambiente espectacular en las gradas, podía ser la vía para intimidar al equipo francés y al árbitro.

Foto: Pochettino y Nasser Al-Khelaifi, en una imagen de archivo. (REUTERS/Benoit Tessier)

Pero para doblegar al Paris Saint-Germain hacía falta hacer muchas cosas bien. Con la bravura y el valor de esos primeros 20 minutos, no generó peligro en la portería de Donnarumma. Era un Madrid que amagaba, pero no pegaba. Sin eficacia. Según pasaron los minutos, la energía bajaba y crecía el peligro del PSG. Con poco se fue nivelando el partido. Mbappé era la amenaza con espacios. Tuvo dos ocasiones desbaratadas por Courtois. Otra vez el belga decisivo. Saliendo a tapar con las dos piernas. Bien ayudado por Militao en las cabalgadas de Mbappé.

Creció el PSG. Bajó el Real Madrid. Empezó a replegarse en su campo, a no tener el balón, a perder el pulso del partido. Sufrió con los pases de Messi. Uno de ellos interceptado por Carvajal cuando caía a los pies de Neymar en zona de peligro. Messi y Neymar afinaban sus acciones. El argentino tuvo otra de las ocasiones más claras con una picadita ante la salida de Courtois. El centro no encontró rematador. El balón se paseó por la línea de gol. Se libró el Madrid. El Real Madrid empezó a sentirse inferior, pero tenía orgullo. Mbappé avisó. Marcó un gol en un centro de Nuno Mendes. Lo celebró, pero el árbitro lo anuló por fuera de juego de Mendes. Estaba caliente Mbappé.

El regalo de Donnarumma

El Real Madrid volvió a coger aire y tocó a rebato. Consiguió, por fin, poner a prueba a Donnarumma en un disparo ajustado de Benzema que el portero del PSG desvió con los dedos a córner. Tardó en llegar el primer disparo entre los tres palos. Pero se animó y siguió el intercambio de golpes. Benzema tuvo otros dos cabezazos. Fue el poco peligro del equipo de Ancelotti en el primer periodo. Lo mejor llegaría tras el descanso. La munición la tenía el Paris Saint-Germain. En una acción por la banda derecha, Carvajal perdió la pelota, Neymar lanzó el balón largo y Mbappé, saliendo desde su campo, cogió la moto, se plantó ante Courtois y definió de tiro ajustado con la derecha. El Bernabéu enmudeció.

Mbappé jugaba a otra cosa. Su superioridad rompió cualquier plan del Real Madrid e hizo bueno el talento individual de Messi y Neymar. El plan del PSG era surtir de balones a Mbappé. Tan sencillo y tan peligroso. Cuando tienes un futbolista con esta potencia y velocidad, solo puedes frenarle a golpes. A Carvajal le sacó una tarjeta amarilla tras un empujón en una de sus explosivas arrancadas. Minutos antes, en el inicio de la segunda parte, hizo otro gol. También anulado por fuera de juego. Todo lo que llegaba a Mbappé era una pesadilla para los defensas.

El Real Madrid sobrevivía a la exhibición de Kylian Mbappé. El orgullo nunca lo pierde este equipo. Encontró la manera de meterse en la eliminatoria con el gol de Benzema en el minuto 60. El '9' del Madrid fue a presionar un balón a Donnarumma y sacó tajada. Un regalo del guardameta italiano. El portero se enredó, entregó mal el balón, cayó en Vinícius y asistió a Benzema. Gol y estallido en el Bernabéu. Benzema dio alas a su equipo y a la afición. Tuvo otro remate de cabeza con peligro. Volvió el Real Madrid a enloquecer, a volcarse y buscar la ansiada remontada.

La tuvo Vinícius. Le cayó un balón, de rebote, en la línea del área pequeña y lo pegó arriba con el tobillo. Una ocasión clarísima. Lo pegó mal el brasileño. Este tipo de ocasiones son las que marcan las diferencias y no puede desaprovecharlas un futbolista en las grandes noches de Europa. No lo haría un pletórico Benzema. El ímpetu y el coraje del Madrid consiguieron desactivar a Mbappé. Había que aprovecharlo. Estar certeros. Y lo consiguió, otra vez, Benzema. Hizo el milagro con la magia de Luka Modric. El segundo tanto, con un zurdazo tras una acción de contraataque que empezó en las botas de Modric y siguió en Vinícius. Benzema dio el vuelco al partido. Aprovechó el miedo escénico que le entró al PSG. Marquinhos erró un despeje en el área y Benzema mató. Marcó el tercero.

Una locura en el Bernabéu. Una noche para la historia del Real Madrid y para Benzema, que supera en el 'ranking' de goleadores a Alfredo Di Stéfano con 309. Se coloca como el tercero más realizador. Un fracaso para el megaproyecto del PSG con Messi, Neymar y Mbappé en el campo. Y Sergio Ramos en la grada del Bernabéu. Y con el lamentable episodio del presidente del Paris Saint-Germain, Nasser Al-Khelaifi, que bajó al vestuario del árbitro dando gritos y golpes para quejarse de una posible falta de Benzema en la acción que presiona a Donnarumma en el primer gol. Hay que saber perder.

Los milagros existen en el Real Madrid cuando se trata de conseguir remontadas. Puede estar contra las cuerdas, con una estocada, pero hay que rematarlo. Al Madrid hay que hundirlo porque si no es así, se levanta y te gana. Este es el ADN del Real Madrid. Tres goles de Benzema arruinaron una gran noche de Mbappé. Entre franceses estaba la batalla de los cuartos de la Champions y se la llevó el que nunca se da por rendido. El Real Madrid de Benzema es más equipo y tiene más fe que el PSG de Mbappé.

Kylian Mbappé Karim Benzema
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