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Borja Navarro y la otra cara del fútbol: "Lo de mi madre fue un palo, no fui capaz de seguir jugando"
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Borja Navarro y la otra cara del fútbol: "Lo de mi madre fue un palo, no fui capaz de seguir jugando"

Borja llegó a debutar en Primera División con el Sporting, pero sufrió el pasado verano un mazazo personal: su madre tenía leucemia. Es su donante de médula y dijo adiós al fútbol

Foto: Borja Navarro, en su homenaje de despedida. (Sporting de Gijón)
Borja Navarro, en su homenaje de despedida. (Sporting de Gijón)

Lejos de los grandes focos, existe ese otro fútbol en el que la gran mayoría de profesionales desarrollan sus carreras. Picar piedra, para ellos, consiste en aprovechar cualquier oportunidad de disfrutar sobre los terrenos de juego, ya sea en categorías inferiores del fútbol español o descubriendo exóticos destinos donde la marca del futbolista español sigue siendo una referencia.

Esta es la historia de Borja Navarro, un deportista que tocó con los dedos la élite, debutando con el Sporting de Gijón en Primera División, y que ahora es noticia por su retirada. Su adiós al fútbol no es habitual. El pasado septiembre este delantero de 31 años fue recibido por su mujer, quien le comunicó que a su madre le habían diagnosticado leucemia.

Navarro se volcó en apoyar a su progenitora cuando esta necesitó de una donación de médula para su tratamiento. El primer donante compatible falló y él era la persona más óptima para su madre. No había ninguna duda. El fútbol que otrora había sido síntoma de desconexión pasaba a un segundo plano, con la cabeza cada vez más alejada de los terrenos de juego. Borja colgó la camiseta del Caudal Deportivo, su equipo durante las últimas siete temporadas, para protegerse mentalmente y poder centrarse en lo que de verdad importa. El ya exfutbolista atiende a El Confidencial para poner el foco en los problemas psicológicos a los que se enfrentan los deportistas y para pedir mayor solidaridad con las donaciones de médula.

PREGUNTA. Después de vivir una situación tan complicada como la de tu familia, ¿cómo tomaste la decisión de decir adiós al fútbol? ¿Lo piensas solo o con los tuyos?

RESPUESTA. Solo, bueno, sobre todo con mi mujer. Es la persona con la que paso mi vida y la que más me conoce. Es una decisión dura, llevaba 14 años jugando profesionalmente, 25 desde que era un niño. Siempre dije que cuando no me encontrara bien y estuviera descontento con mi rendimiento, iba a dar un paso a un lado. Es lo que hice. Desde que recibí la noticia de mi madre… todo se precipitó un poco. Esto no quiere decir que fuera solo por ese motivo. Pero probablemente, de no ser por eso, ahora mismo seguiría jugando al fútbol. Fue un palo muy duro, mentalmente no estaba. El fútbol no me estaba aportando lo de antes. En este deporte se viven peores momentos que mejores, pero sigues tirando. Esta vez no me veía capacitado para soportar una carga más en mi vida. No me estaba aportando y decidí dejarlo.

P. ¿Cómo fue el momento de comunicárselo a tus compañeros? ¿Se esperaban la noticia?

R. Fue totalmente inesperado para ellos. Llevaba ya varios años y en Asturias, en el fútbol, nos conocemos todos. Con algunos pocos lo había hablado porque me lo habían notado. Hasta que un día cogí y hablé con el club y me fui al vestuario, la mayoría desconocía la situación que estaba viviendo. A pesar de la sorpresa, todos me apoyaron, no me vieron bien.

Foto: El canadiense no juega con el Bayern de Múnich desde diciembre de 2021 tras detectarle una miocarditis. (EFE/Sascha Steinbach)

P. Tu historia ha salido en medios de comunicación, entiendo que por culpa de ser donante de médula para tu madre has tenido que renunciar al fútbol.

R. No, no. No fue por donar médula. Donar médula es la mayor tontería del mundo. La gente no es consciente de ello. Como no lo conocemos, somos ignorantes y nos vemos en una camilla o en un quirófano y con el canal abierto. Es un proceso muy sencillo, entré y salí caminando.

A ver, en mi situación es diferente porque le ha tocado a mi madre vivir una enfermedad. Y claro, estás más abierto. Pero lo que estoy intentando es hacer entender lo importante que es mirar al resto. Aunque no tengáis a nadie alrededor, no somos conscientes de que una cosa tan simple os va a hacer salvar la vida de una persona. Es totalmente indoloro, es como sacarse sangre, solo que tienes que estar tres horas viendo una serie. Me pusieron una vía en cada brazo, me levanté y me fui caminando.

P. ¿Tendemos a ser, digamos, egoístas en este tipo de aspectos?

R. No somos malos, solo ignorantes. Yo me incluyo, hasta que no te pasa algo a ti, no te involucras. El precio es muy grande, salvar una vida con un gesto tan pequeño… Para hacerme donante solo tuve que ir al banco de sangre de Gijón, un día después de entrenar. En 15 minutos estaba fuera. Ya está. Luego coincidió que a mi madre no le salió un donante óptimo y ya salí yo.

P. Después de haberse ignorado durante años, la salud mental del deportista está en el foco mediático. Tú mismo has comentado que dejas el fútbol porque se estaba haciendo cuesta arriba, a pesar de que solo tienes 31 años.

R. En mi caso, llegué a jugar en Primera División, asentarme en Segunda… Son cosas que, viéndolas con perspectiva, son muy importantes. Pero en ese momento no las valoré, siempre me exigía más. Sé que si no llegué a más fue por mi cabeza. Nos ponemos limitaciones, nos agobiamos, nos estresamos… Yo perdía la confianza en mí mismo por cualquier cosa. Al final me siento orgulloso de mi carrera, pero no llegué a más por la parte mental.

Leí en una entrevista que el estado mental debe ser trabajado igual que el físico. Me sentí superidentificado. Es una parte de tu cuerpo, y me atrevería a decir que es más relevante que el físico. Si tú tienes un mínimo de condiciones para el deporte, tener una buena cabeza es fundamental. ¿Cómo mejorar eso? Darle más importancia al papel del psicólogo deportivo. Tiene que ser esencial en cualquier equipo.

P. Cuando cualquier otro profesional se encuentra formándose para su carrera laboral, los deportistas los futbolistas especialmente ya habéis comenzado vuestro camino, y con cifras importantes de sueldo, pero todos hemos sido jóvenes. ¿Cómo se gestiona?

R. Es muy difícil. Yo he ganado muy buenos sueldos con 22 años. Gracias a mi madurez —me considero una persona responsable y mi familia me pudo aconsejar bien—, me fue bien. He visto a muchísimos compañeros que lo han perdido todo. A mí me daba igual ganar 1.000 o 7.000 euros. Intenté vivir siempre con lo mismo. Somos niños cuando ganamos dinero. En la época de la pandemia nos quejamos mucho de los adolescentes, pero hay que entenderles. Los deportistas cuando son jóvenes tienen que tener la cabeza muy amueblada, el deporte dura poquísimo, hay que gestionar tu economía y nadie te ha enseñado a hacerlo.

P. ¿Es posible desengancharse del fútbol?

R. Es complicado [risas]. Depende de la persona, claro, pero si te has dedicado toda la vida a un trabajo con vocación… Yo por ser futbolista renuncié a muchísimas cosas, y si no hubiera amado este deporte no habría valido la pena. Me intento desenchufar, aunque sigo viendo partidos: tengo un hijo y una hija y me encantaría que cualquiera de ellos jugase al fútbol. Pero a mí me gustaba jugar, nada más, no voy a dedicarme a ser entrenador ni nada. Así que sí, uno se puede desenganchar.

Lejos de los grandes focos, existe ese otro fútbol en el que la gran mayoría de profesionales desarrollan sus carreras. Picar piedra, para ellos, consiste en aprovechar cualquier oportunidad de disfrutar sobre los terrenos de juego, ya sea en categorías inferiores del fútbol español o descubriendo exóticos destinos donde la marca del futbolista español sigue siendo una referencia.

Consejo Superior de Deportes (CSD)
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