lucha contra la depresión

La difícil vida de Juanele, el delantero que siempre burreaba al Real Madrid

Juan Castaño Quirós, Juanele, vuelve a encontrarse en una situación problemática después de que haya tenido que ser ingresado este miércoles de urgencia

Foto: Juanele en su época como futbolista del Sporting de Gijón
Juanele en su época como futbolista del Sporting de Gijón

“No pasa nada si Luis Enrique se va al Real Madrid. Hay un chico en la cantera que va a ser mejor”, eran los comentarios de los técnicos de la casa cuando, a principios de la década de los 90, el Sporting de Gijón perdía a uno de sus ‘yogurines’. Ese chico era Juanele, conocido como el ‘Pichón’ de Roces. El futbolista por el que el sportinguismo tenía la certeza de que se convertiría en la estrella. El nuevo ídolo. No era nada sencillo coger el relevo de esa generación magnífica que había dado la cantera de Mareo y que se quedó con el nombre de la ‘Quinta de los yogurines’. La formada por Luis Enrique, Abelardo, Manjarín… (el primero fichó por el Real Madrid y el segundo por el Barcelona). En la cantera asomaba ya el talento de Juanele.

Han pasado más de treinta años de todo esto que se recuerda con nostalgia en Gijón. Juan Castaño Quirós, Juanele, vuelve a encontrarse en una situación problemática después de que haya tenido que ser ingresado este miércoles de urgencia por una crisis en el hospital de Cabueñes, según informa El Comercio. Los problemas de Juanele y sus diferentes crisis nos hacen recordar a uno de los mejores futbolistas del fútbol español.

Juanele declara en un juicio. (Efe)
Juanele declara en un juicio. (Efe)

Unos problemas que empezaron antes de que pusiera fin a su carrera como futbolista en el C.D. Roces, el equipo de su barrio, para jugar en categoría Regional. “Estoy saturado”, confesó el día que colgó las botas. La cabeza y esa enfermedad invisible que muchas veces cuesta reconocer, que es la depresión, empezaron a destruir a la persona y al futbolista. El diagnóstico que le dieron cuando se puso en manos de un psicólogo fue el de un trastorno de bipolaridad. Desde 2005, cuando era tratado ya por los especialistas, se agudizaron los problemas familiares y personales con depresiones fuertes y episodios de violencia en los que fue denunciado por malos tratos.

Un año en la cárcel

Este tipo de reacciones violentas y comportamientos que alteraban la estabilidad de una persona que tenía reacciones agresivas le llevaron a la cárcel. Varios son los episodios en una vida que se empezó a desorganizar. Fue denunciado por romper el retrovisor de un coche e irrumpió en la peluquería de su expareja con amenazas y provocando destrozos. Por estos hechos, en 2015, fue denunciado por malos tratos. Pasó un año entero en la cárcel. En el Centro Penitenciario de Villabona (Asturias) se refugió en su pasión: el fútbol. Jugar en el equipo de presidarios y ver y analizar los partidos que daban por televisión. Él mismo reconocía que necesitaba un escarmiento y tenía que cambiar. Su objetivo era volver a recuperar la estabilidad y demostrar que podía ser un buen padre. “La culpa solo la tuve yo. Me dieron permiso para salir seis días y no quise”, reconoció en diferentes entrevistas.

Pero Juanele es víctima de ese trastorno bipolar que tiene una larga y difícil curación y ha puesto en peligro su vida por abusar de la ingesta de medicamentos. Vuelve a ser noticia por estar ingresado de urgencias en el hospital por una crisis personal con posible intoxicación. Reaparecen esos problemas depresivos en uno de los futbolistas que más han divertido a los aficionados en la década de los 90.

Un joven Juanele con la camiseta del Sporting de Gijón
Un joven Juanele con la camiseta del Sporting de Gijón

Juanele es uno de esos jugadores que, ya metidos en el terreno futbolístico, se puede catalogar como un verso libre. Un delantero fino en los físico y habilidoso con la pelota. Descarado. Un jugador que tenía una extraordinaria conducción de la pelota, que encaraba, regateaba y se crecía cuando tenía enfrente a los defensas más experimentados y los rivales más poderosos. De su carrera se recuerdan muchos partidos. Uno en especial. El día que el Real Madrid que entrenaba Benito Floro, con Luis Enrique ya en el equipo madridista, visitó El Molinón. Juanele dio una exhibición de habilidad y personalidad. Asumió la responsabilidad de liderar al equipo sportinguista y desquició al Real Madrid. Fernando Hierro, Rafa Alkorta, Manolo Sanchís… Hasta Luis Enrique en este partido le tiró un manotazo para detener su descaro. Le salían al paso los jugadores del Madrid y producto de la impotencia fue Hierro el que le soltó una patada en mitad del campo. Andújar Oliver, el árbitro que hoy es comentarista radiofónico, estaba superado. Sanchís le hizo un penalti.

Llegó a la cantera del Sporting de Gijon con 10 años y a esa edad algunas informaciones hablan de problemas de conducta. Tuvo un breve paso por el Veriña y regresó al Sporting en edad de juvenil. Comenzó una trayectoria brillante de un talento diferente. En 1990, con 20 años, debutó en el primer equipo del Sporting. Estuvo tres temporadas y fichó por el Tenerife. En la época dorada del equipo isleño estuvo cinco años. Jugó la Copa de la UEFA. No paraba de crecer y el Zaragoza llamó a su puerta. Fichó por el club maño en 1999 y estuvo cinco años en los que ganó dos Copas del Rey. Una al Celta y la otra al Real Madrid de los ‘galácticos’ en Montjüic (2004).

El taxi de las 50.000 pesetas

Llegó el bajón. Los problemas de cabeza. Los primeros síntomas de depresión y las ganas de acabar con todo. Ya no tenía fuerzas para ser futbolista, pero Juanma Lillo lo convenció para fichar por el Terrasa. Solo jugó dieciséis partidos. Intentó volver en el Avilés y acabó retirándose en el equipo de su barrio (C.D. Roces). Es el final deportivo, en 2008, de un futbolista especial, que tenía un enorme corazón y llegó a ser internacional con España e ir convocado, por Javier Clemente, al Mundial de Estados Unidos en 1994 (no jugó ni un partido). Tuvo ofertas del extranjero en su mejor momento profesional. Una del Perugia italiano, en su etapa en el Tenerife, que llegó a ofrecer 900 millones de pesetas. Pero se quedó en España.

Juanele era un tipo especial que vivía a su manera. De él se recuerda un episodio en su etapa en el Sporting de Gijón (20 de diciembre de 1992) que no tiene desperdicio. El equipo jugaba en Cádiz y Juanele llegó tarde a la citación del viaje. Se durmió. La expedición partió sin él y lo que se le ocurrió fue coger un taxi para alcanzar el autobús en Madrid. El taxi le costó 50.000 pesetas. El partido, en el estadio Carranza, lo empezó de suplente. Le sacaron al campo con el resultado adverso (2-1) y marcó un gol y dio la asistencia del triunfo. Un genio al que un día le preguntaron por su entrenador favorito y se declaró 'mourinhista'. "Me gusta su forma de ser", dijo Juanele de Mourinho.

Su vida está en Gijón, donde sigue ligado a los proyectos del club y tiene la ilusión de ser entrenador de los niños. No es nada sencillo superar esos trastornos depresivos para una persona que ha buscado reconducir su vida en diferentes ocasiones y salir de una crisis en la que se necesita mucha ayuda.

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