alemania marca el camino de España

Los sanitarios del balón, ¿quién decía que el fútbol no es necesario en el coronavirus?

La reanudación del fútbol en Alemania y sus millonarias audiencias demuestran la importancia de este deporte y refuerzan el protocolo en España para retomar la Liga en junio

Foto: Karim Benzema celebra el gol marcado en el derbi disputado en el Bernabéu. (EFE)
Karim Benzema celebra el gol marcado en el derbi disputado en el Bernabéu. (EFE)

Tan necesario como ir a una gasolinera a llenar el depósito o acudir a una peluquería después de más de dos meses confinados es volver a ver a Messi y Benzema en acción. Ya les gustaría tenerlos en Alemania. Ha sido ver a Haaland, de moda por sus goles y relacionarse con el Real Madrid, y dispararse la ansiedad. Este es el papel del fútbol. Imprescindible en nuestras nuevas vidas por ser un calmante. El fútbol tiene vía libre para reanudarse en España, siempre pendientes del control del coronavirus, después de comprobar los datos millonarios de audiencia que se han dado en Alemania.

La Bundesliga desmonta las críticas de los que señalan este sector de ocio como prescindible. Más de seis millones de espectadores se han sentado frente al televisor para recuperar el interés de ver los partidos del campeonato germano. Son cifras récords, según señala la plataforma que tiene los derechos ('Sky’), después de 66 días sin fútbol por la crisis del coronavirus. Es el dato al que se abrazan el Gobierno de España, la Federación de Fútbol y la Liga para darle un tratamiento especial a este deporte de masas.

El fútbol en España vive al margen de las fases de desescalada en cada provincia y se rige por un protocolo único para todos los equipos de cualquier Comunidad. Desde este lunes, todos los equipos pueden entrenarse de forma grupal, con un máximo de diez jugadores, sin tener en cuenta los datos sanitarios. Hay que acelerar la vuelta del fútbol en España. Se quiere poner en marcha para mediados de junio y con ello reventar las audiencias en un país que necesita ocio, distracción y entretenimiento.

La frágil felicidad

El chaparrón de los opositores a retomarlo disminuye, pese a que los futbolistas y sus familiares sigan pasando test. ¿Hay barra libre? Van por la segunda tanda y ya no vemos esas imágenes que tanto escandalizaban de jugadores sometiéndose a las pruebas. Las que producían indignación por la precariedad con la que han tenido y siguen trabajando nuestros sanitarios. La segunda tanda de test ha pasado desapercibida, como sucederá con las siguientes. Habrá test masivos en el fútbol, como sucede en Alemania, porque es el único instrumento que garantiza reducir considerablemente los contagios en un deporte colectivo y de contacto.

La psicosis se rebaja entre los profesionales de este deporte y las reticencias de las personas que se alarmaban por retomar unas competiciones que ya han sido suspendidas en cuatro países: Francia, Holanda, Bélgica y Escocia. Alemania ayudó a España a elaborar un protocolo sanitario para el fútbol y ahora le marcará el camino. No hay riesgo cero, pero con los innumerables test se consigue construir el escudo. A pesar de que algunos futbolistas han olvidado, como se ha visto en el país germano, la recomendación de no abrazarse tras un gol o escupir al césped.

El olvido nos alivia. Nos hace perder el miedo. Seguiremos siendo frágiles, pero recuperaremos esos intensos momentos de felicidad. No hay que irse tan lejos para darse cuenta de que la vida sigue, pese a los estragos del coronavirus. Fali, el único futbolista que se negaba a pasar los test y estaba dispuesto a dejar la profesión hasta que no hubiera vacuna, ha vuelto a entrenar este lunes con el Cádiz. Con cara de pánico entró en el Audi Q5 a las instalaciones deportivas. Con todas las precauciones que se pueden tomar para esquivar el enemigo invisible se marchó a su piso familiar. Con el regreso de El Fali, pero sobre todo con la Bundesliga marcando registros de audiencias millonarias no se le pueden poner barreras a la vuelta del fútbol en España. Hay que reactivar el negocio y a los futbolistas les toca hacer de sanitarios. Tienen que meter en el cuerpo de los millones de aficionados una dosis, de dos horas, con efectos de distracción y olvido. Un analgésico imprescindible para asimilar nuestras nuevas ruinas.

Le llaman el nuevo fútbol y así se va a quedar por mucho tiempo hasta que haya una vacuna. Cuando esto suceda se volverán a abrir las puertas de los estadios, las aglomeraciones y volveremos a escuchar los gritos, cánticos y aplausos. Los equipos recuperarán su rutina y se quitarán el traje blindado elaborado por el protocolo sanitario. Hasta que llegue este momento nos toca comer lentejas en primavera, verano, otoño y presumiblemente invierno. Es una cuestión de adaptación a las secuelas provocadas por el coronavirus.

Del estado de alarma se pasa al del optimismo en muy poco tiempo si se ve que el balón echa a rodar en Alemania y no se detiene. Comprobamos que este nuevo fútbol carece de alma en unos estadios sin público. Pero qué más da si es capaz de reventar las audiencias. Alemania decidió tirar hacia delante con la oposición de una sociedad que se negaba, en las encuestas de los medios de comunicación, a la reanudación de la Bundesliga por verlo innecesario y con riesgos.

Ha triunfado. Han devorado los partidos con muñecos de cartón en los asientos y el eco que producen las voces de jugadores y entrenadores con las gradas vacías. En España sucederá lo mismo o, incluso, tendrá más repercusión. Hemos elegido esperar, apurar, no tirar la toalla como Francia y, sobre todo, no hacer encuestas. El escenario es de expectación en los salones de las casas y los bares que instalen televisiones en sus terrazas. Es la invitación para abrir las puertas al regreso del fútbol en España.

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