No están 100% involucrados

Cómo se complica la vuelta de la Premier League por la rebeldía de sus futbolistas

En cada paso adelante surgen problemas. Según la prensa inglesa, ahora son los futbolistas los que se niegan a volver a los entrenamientos. Los jugadores están hartos de que no se les tenga en cuenta

Foto: Kun Agüero, jugador del Manchester City, durante un partido de la Premier este curso. (Reuters)
Kun Agüero, jugador del Manchester City, durante un partido de la Premier este curso. (Reuters)

La Premier League no deja de acumular obstáculos para su regreso el próximo mes de junio. Pese al 'ok' del Gobierno de Boris Johnson, el lunes eran los clubes de la parte baja de la tabla (Brighton, West Ham, Watford, Bournemouth, Aston Villa y Norwich City) los que se negaban a jugar el resto del curso en sede neutral y, ahora, son los jugadores los que se niegan a volver a los entrenamientos, según informa el 'Daily Mail'. Todo esto sucede a menos de una semana para la vuelta a la actividad en pequeños grupos, el 18 de mayo. Los futbolistas se plantan, quizá hartos de que no se les tenga en cuenta. El miedo al coronavirus también es evidente y ninguno quiere que su familia corra riesgos innecesarios. En este sentido, los jugadores de la Premier entienden que, en el contexto actual, hay cosas más importantes que atender.

Las garantías sanitarias, con hasta dos controles de covid-19 tanto a ellos como al cuerpo técnico, no convencen. Además, y como pasa en la Liga, concentrarse en hoteles hasta cumplimentar las 9 jornadas que restan no es plato de buen gusto para los futbolistas, que se sienten marionetas frente al poder. La Premier pende de un hilo, con sus actores insatisfechos ante la línea marcada por el Gobierno conservador. Johnson fijó como condición indispensable para el reinicio del campeonato que este se ejecutara en campo neutral con el objetivo de espantar la posible concentración de aficionados en sus estadios locales. Pero la parte baja de la tabla se rebeló, justificando que esto vulneraba el normal desarrollo del torneo, aunque todos los partidos se disputaran sin público, y parece que sus quejas han sido escuchadas.

En la reunión del pasado lunes los modestos (también se sumaron algunos grandes como el Chelsea o el Arsenal) dejaron muy clara su postura. Las entidades que se sentían directamente afectadas se comprometieron a jugar, siempre que se atendieran sus peticiones. Richard Masters, presidente de la FA, organismo regulador, anunció que trabajaría para convencer al Gobierno y, finalmente, así parece haber sido. Sin embargo, son los futbolistas los que ahora alzan la voz para poner de nuevo todo patas arriba. El 12 de junio se vaticinaba como la fecha idónea para el arranque, pero falta justo un mes y los jugadores no están 100% involucrados en que el balón ruede.

Salah, estrella del Liverpool, el actual líder de la Premier que no alza la competición desde la 89/90. (EFE)
Salah, estrella del Liverpool, el actual líder de la Premier que no alza la competición desde la 89/90. (EFE)

Tan cerca, tan lejos

La situación gana en tonos grises por la rebelión de los peloteros. La Premier se juega aplacar unas pérdidas cercanas al billón de euros, según sus propios cálculos, que pondrían en tela de juicio su prestigio como campeonato. El panorama es delicado, con algunos clubes acogidos a ayudas públicas (tipo ERTE, en España) para su personal no deportivo (el Liverpool dio marcha atrás ante la presión de su afición) y rebajas de sueldo en algunas primeras plantillas, con masas salariales disparadas. La Premier contemplaba reactivarse pronto, siempre que los indicadores de la pandemia fueran favorables (Reino Unido, con 32.000 muertos el martes, es el país más afectado por la crisis) y los resultados de los test efectuados a los futbolistas estuvieran dentro de una línea lógica (hasta el momento, solo tres positivos).

Si es importante el aspecto económico, no lo es menos el deportivo. Además de los descensos, la corona del Liverpool, líder destacado, también está en juego. La sombra de la cancelación podría apartarle de un título que no levanta desde la temporada 89/90. Tan cerca, tan lejos. Las plazas a repartir para Europa, otra de las cuestiones en el aire, con numerosos equipos peleando por entrar en Champions (la cierra el Chelsea) y Europa League (Wolverhampton marca la frontera). Cuando parecía que la cosa empezaba a carburar, la Premier se encuentra de nuevo minas por el camino. Los jugadores amagan, al sentirse despreciados, con no volver. A la vista está que hay conflictos por resolver. El tiempo corre en contra de la FA, que el 25 de mayo, como tarde, debe indicarle a la UEFA si retoma la competición o baja la persiana.

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