el francés será blaugrana

La 'bofetada' de Gil Marín a los rodeos de Griezmann con el Barcelona

Griezmann jugará en el Barcelona. Era un guión que estaba escrito desde hace meses y que confirma Gil Marín. El dueño del Atlético lo tiene claro, pese a que el francés marea la perdiz

Foto: Antoine Griezmann, durante el partido que disputó Francia contra Turquía. (EFE)
Antoine Griezmann, durante el partido que disputó Francia contra Turquía. (EFE)

Era un secreto a voces. Pero lo desvela Gil Marín. El consejero delegado del Atleti confirma que "jugará en el Barcelona. Se sabe desde marzo", en Movistar. Pese a los rodeos que da Antoine Griezmann para demorar el anuncio de su nuevo equipo y que contrastan con el silencio en el Barcelona. Bartomeu no habla del tema. Es delicado, porque el francés no tiene el consenso de todo el barcelonismo. La segunda parte del culebrón Griezmann resulta menos interesante que la de hace un año, cuando tenía en vilo a los atléticos y al barcelonismo con su decisión. Lo que consiguió fue indignar a las dos aficiones. El tiempo corre a favor de Antoine Griezmann. Eso es lo que transmite cuando pregona y, a la vez, marea la perdiz con su futuro. Hace público que sabe dónde va a jugar la próxima temporada, pero no da el nombre del equipo. Lo llamativo es que habla ante la prensa y no se oculta, para demostrar que tiene todo bien amarrado y da pasos en firme. Con cláusulas de penalización si alguna de las partes no cumple con lo acordado.

La estrategia es diferente desde el momento en que se despidió del Atlético de Madrid, con un vídeo casero y cutre, con demasiada antelación. Nadie se podía creer que en el Atlético no conocieran el nuevo destino. Enrique Cerezo, el presidente, asegura que él no tenía conocimiento. Miguel Ángel Gil Marín, el que más manda en el club rojiblanco, estaba al día de las intenciones del francés. Griezmann quería y quiere jugar en el Barcelona, desde hace muchos meses, si Bartomeu no se echa para atrás. A la segunda será la vencida en un guion que estaba más que pactado. El Atlético de Madrid le retuvo, con una subida salarial que no se podía permitir, y logró seducirle con el gancho de que era una temporada clave para el club. La final de la Champions se jugaba en el Metropolitano. No salió bien. Le dejan ir al Barcelona. Si por medio estuviera el Real Madrid, sería otra cosa. No se lo habrían puesto tan fácil al francés.

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El pacto era quedarse un año más en el Atleti y dejarle salir si había desbandada. Se han ido grandes amigos como Lucas Hernández y Diego Godín. El francés puso una cláusula liberatoria que bajaría de los 200 millones de euros a los 120 el próximo 1 de julio, y estamos en esos días de rodeos. Es la cantidad que está dispuesto a pagar para irse al Barcelona, como prioridad. No debería haber cambiado la hoja de ruta de Bartomeu. El presidente del club azulgrana ha escenificado, en algún momento, su enfado por el vídeo de la ‘decisión’. Le echan en cara al francés que se riera del barcelonismo. Fue una travesura más de Griezmann que contó con la complicidad de Piqué. Una explosiva combinación.

Bajada de... sueldo

Entre Griezmann y el regreso de Neymar, Bartomeu prefiere lo primero. El fichaje cantado deberá ser el del francés, porque empieza a poner de su parte cuando reconoce que tiene que hacer sacrificios. Uno de ellos tendrá que ser el de demostrar, de alguna forma, su arrepentimiento o que se equivocó no fichando antes por el Barcelona. Seguro que tendrá el apoyo de Piqué. Si es verdad que Griezmann se baja el sueldo para jugar en el Barcelona, se meterá a la afición pronto en el bolsillo. Es la mejor medida para suavizar a los indignados. La pela es la pela. No sería una mala operación para el Barça fichar un campeón del mundo por 120 millones de euros, dispuesto a bajarse el sueldo (de 23 millones que ganaba en el Atlético a 15 en el Barcelona) y corregir el error de Coutinho. Es el momento de vender el fichaje más caro de la historia del Barça o quedárselo con el riesgo de que se siga devaluando.

Hay quien prefiere en Barcelona el regreso de Neymar. Una locura que no entra en la cabeza de Bartomeu después de cómo se la jugó el brasileño, con el pago de la cláusula para irse al Paris Saint-Germain y la denuncia pendiente para cobrar la parte proporcional de la prima de la última renovación. El que peor lo pasó fue Ernesto Valverde, recién llegado al banquillo culé. Se quedó de piedra. Con la problemática de reconstruir la planificación del equipo en plena pretemporada. Neymar ha hecho más daño al Barcelona que Griezmann. El francés tiene perdón y es más barato y, dentro de lo malo, menos impopular.

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Lo más extraño en los rodeos de Griezmann es que dice que no sabe si jugará en España cuando se dan por hecho los contactos con el Barcelona. En cualquier caso, para eso están las penalizaciones. Le da algo más de picante. Bartomeu necesita un 'crack' que refuerce las posiciones ofensivas. Le vendría bien dar un golpe en la mesa en el verano en que se ha activado Florentino Pérez, y cómo le lleva la delantera en los fichajes. Sumar Griezmann a De Jong es para volver a ilusionarse. Sobre todo, si el francés llega a Barcelona pidiendo perdón y bajándose... el sueldo. En lo futbolístico, no hay dudas de que encaja en el perfil del Barcelona para recuperar la brillantez perdida en el juego. Con Griezmann serán más competitivos y divertidos. Bartomeu no puede desaprovechar la ‘ganga’.

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