las pullitas de la estrella

El fregado del hijo de Messi (con el Real Madrid) que deja mal a Ernesto Valverde

Bartomeu y Valverde tienen que tomar nota de las palabras de Messi. Está más agotado psicológicamente que físicamente. Y desvela cómo en su casa se celebran los goles del Real Madrid

Foto: Leo Messi en un entrenamiento con la Selección de Argentina para preparar la Copa América. (Efe)
Leo Messi en un entrenamiento con la Selección de Argentina para preparar la Copa América. (Efe)

Lo preocupante para el barcelonismo no es que Messi diga públicamente que su hijo Mateo (3 años) grita los goles del Real Madrid. Lo hace, se supone, para picar al hermano mayor, Thiago (6 años), y llamar la atención en una casa en la que se tiene que respirar un envidiable ambiente futbolero. Los hijos de Messi, como muchos hermanos, cuando juegan rivalizan y se pican. Los pequeños suelen chinchar más a los mayores para igualar las fuerzas. A Messi, como todo padre, se le tiene que caer la baba por cómo viven el fútbol y la pasión que tienen los pequeños. Lo preocupante para el Barcelona es que Messi reconoce que acabó la temporada con más cansancio mental que físico. Agotado y frustrado. Así lo dice en una larga, sincera y divertida entrevista en un medio de comunicación argentino (TyCSports).

Messi se ha marchado a su país para preparar la Copa de América con la decepción, principalmente, del batacazo en Anfield y la puntilla de la derrota en la final de la Copa del Rey. Que reconozca que está más cansado psicológicamente no es nada bueno para Ernesto Valverde, principalmente, y se tiene que dar por aludido Josep María Bartomeu. El presidente ha decidido mantener al Txingurri y no cambiar de entrenador. Aunque hay quien cree que el verano es muy largo y todavía puede tener un calentón. Parece difícil porque en el Barcelona están cómodos con Valverde. Bartomeu ratifica al técnico por ganar una segunda Liga, pero queda la gran duda de si está capacitado para las citas claves en la Champions. No lo demostró ni en Roma ni tampoco en Liverpool. Y Messi está agotado. Mal síntoma.

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Lo que le queda a la estrella argentina es recuperarse de una depresión que empieza a ser larga porque todos los huevos estaban puestos en la cesta de la Champions. Decidió jugar menos minutos esta temporada para llegar fresco a los meses claves en los que se disputan los títulos y, en especial, la Champions. Estuvo soberbio en el partido del Camp Nou contra el Liverpool. Messi lo salvó por su rabia. Si no es por él, ese día se pega el equipo otro batacazo. El planteamiento agresivo de Jürgen Klopp superó al tímido de Ernesto Valverde. Pero apareció Messi. En Anfield, Leo también fue el mejor y no le llegó para evitar la catástrofe. Se echó de menos el carácter de los compañeros y el del Txingurri, su extraña alienación y posteriores cambios. Al técnico le queda el argumento del despiste en cadena en el gol de córner de Origi. Una coartada difícil de defender. Ni Piqué pudo hacerlo.

La puntilla de Arbeloa

Leo Messi se desahoga en Argentina y para oxigenar la cabeza desvela que su hijo Mateo celebra los goles del Real Madrid y les pica diciendo que se pide el Liverpool y el Valencia. Lo comenta con una sonrisa de oreja a oreja. La que tiene todo padre cuando habla de las travesuras de sus hijos. Pero tiene que ser frustrante que tu hijo te recuerde estos días esas desventuras. Mateo, en su inocencia, recuerda en la casa de los Messi que la temporada no ha sido tan buena como creen Josep María Bartomeu y Ernesto Valverde.

En todo este fregado los que más se ríen son los del bando madridista. Algunos como el ex jugador, Álvaro Arbeloa, ha entrado al trapo y publica en tono jocoso un mensaje en sus redes sociales (¡Hay que ficharlo!) que pica más que la broma de Mateo. Se escucha en los foros madridistas que el hijo de Messi tiene que hacer el saque de honor en un partido de la próxima temporada en el Bernabéu o que directamente es seguidor del Real Madrid.

Todo esto no deja de ser un episodio para el entretenimiento, salvo las palabras de Leo Messi cuando reconoce que está frustrado y que se ha tirado las dos últimas semanas cabizbajo por el segundo fracaso del Barcelona de Valverde en la Champions. Este tipo de golpes anímicos suelen pasar factura a todos. Y Messi no se ha librado.

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